Wolfgang Abel y Marco Furlan: «La organización Ludwig»

Estudiantes de matemáticas y física, con un coeficiente intelectual superior, decidieron convertirse en los «jueces» de una sociedad que consideraban impura

Wolfgang Abel y Marco Furlan no eran delincuentes comunes; eran dos jóvenes de la alta burguesía de Verona.

Créditos al canal Canal del Crimen en YouTube

Wolfgang Abel y Marco Furlan

El Surgimiento de «Ludwig»

A finales de los años 70, Italia vivía los «Años de Plomo» (Anni di piombo), una época de violencia política extrema. En este caldo de cultivo, Abel (alemán) y Furlan (italiano) crearon una marca: Ludwig.

  • La Misión: Realizar una «limpieza» de lo que ellos llamaban «escoria social». Sus objetivos eran personas marginadas: trabajadores sexuales, drogadictos, homosexuales y sacerdotes que consideraban «corruptos».
  • La Firma: Enviaban cartas a la prensa con un águila nazi y el lema «Gott mit uns» (Dios con nosotros), justificando sus crímenes como actos de purificación moral.

Un Sendero de Sangre y Fuego

Sus crímenes (cometidos entre 1977 y 1984) destacaron por una crueldad metódica y una falta total de empatía por el sufrimiento ajeno:

  • Ataques con Hacha y Martillo: Sus primeras víctimas fueron asesinadas en ataques brutales y directos.
  • Incendios Provocados: Su método evolucionó hacia el fuego masivo. El ataque más infame fue el incendio de la discoteca «Liverpool» en Múnich (1984), donde murió una persona y 7 pasaron a estar en estado crítico, y el cine porno «Eros» en Milán, donde murieron 6 personas.
  • La Captura: Fueron atrapados en marzo de 1984 mientras intentaban incendiar una discoteca llena de gente (Melamara) en Castiglione delle Stiviere. Iban disfrazados de Pierrot para pasar desapercibidos en una fiesta de carnaval.
Análisis: La Alienación Intelectualizada

El caso Ludwig es fascinante para la psicología criminal por la extracción social de sus autores:

  • El «Mal Educado»: A diferencia de asesinos impulsivos, Abel y Furlan utilizaban su intelecto para planificar. Su alienación no provenía de la exclusión, sino de una superioridad narcisista. Veían a los demás no como seres humanos, sino como «errores estadísticos» o «manchas» en un sistema perfecto.
  • Folie à Deux (Locura de dos): Se retroalimentaban. Juntos crearon una burbuja de realidad paralela donde el asesinato era una «obligación ética». Es el mismo fenómeno de grupo que vimos en los Narcosatánicos o la Gestapo, pero reducido a una pareja.
  • Desprecio por lo Humano: Durante el juicio, nunca mostraron remordimiento. Para ellos, las víctimas eran abstracciones, no personas.

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