Colmenares Lupión: ¿Culpable o inocente?

Un caso que marcó a Venezuela: la muerte de Marisol Da Silva en el Ávila

Tres décadas después, Víctor Colmenares Lupión rompe el silencio y cuenta cómo vivió el señalamiento y qué significa para él enfrentar la pregunta: ¿culpable o inocente?

Créditos al canal Luis Olavarrieta en YouTube

Colmenares Lupión

¿Quién era Víctor Colmenares Lupión?

Si Manuel Manrique era el «guía espiritual» o el cerebro detrás de la secta «Los Hijos de la Luz», Víctor Colmenares Lupión fue su brazo ejecutor.

  • Perfil: A diferencia de lo que uno podría esperar de un «monstruo», Víctor era un joven de apariencia normal, proveniente de una familia de clase media-alta. Su alienación no nació de la marginalidad, sino del fanatismo y la sumisión psicológica total hacia Manrique.
  • El Vínculo: Colmenares Lupión cayó bajo el influjo de Manrique, quien lo convenció de que eran seres superiores destinados a realizar «limpiezas» y sacrificios para obtener poder esotérico.

Colmenares Lupión

El Crimen en el Ávila (Septiembre, 1994)

El caso de Marisol Da Silva es el ejemplo perfecto de deshumanización absoluta.

  • La Captura: Marisol fue interceptada mientras ejercitaba en el Cortafuegos. No fue un robo al azar; fue una cacería planificada.
  • El Ritual: Víctor y Manuel la llevaron a una zona intrincada de la montaña. Allí, la sometieron a un ritual que incluyó tortura y mutilación.
  • La Brutalidad: Lo que marcó a los investigadores (la antigua PTJ) fue la frialdad de Víctor. Él no solo participó, sino que ejecutó las órdenes de Manrique con una precisión que delataba una falta total de empatía. Para él, Marisol ya no era una mujer, sino una ofrenda.
Análisis: La Alienación de Víctor Colmenares

¿Cómo un joven «de buena familia» termina descuartizando a una modelo en una montaña? Aquí operan tres factores psicológicos clave:

  • Folie à Deux (Locura de dos): Víctor y Manuel crearon un sistema de creencias cerrado. Así, en esa burbuja, el asesinato era un acto sagrado. La realidad externa (la ley, la moral, el dolor de la víctima) dejó de existir para ellos.
  • La Banalidad del Mal: Similar a lo que vimos con la Gestapo, Víctor funcionaba como un «soldado». Él obedecía a su líder (Manrique) con una eficiencia burocrática, desconectando sus emociones del acto físico de matar.
  • Narcisismo Espiritual: Se sentían elegidos. Esta alienación del resto de la humanidad («nosotros somos dioses, ella es solo un sacrificio») es lo que permite cometer actos de crueldad extrema sin sentir remordimiento.

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