Bad Bunny le mete sazón, batería y reguetón al Super Bowl

El reguetonero puertorriqueño Bad Bunny montó una fiesta latina en su muy esperada presentación en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl, este domingo en Santa Clara, California.

Benito Antonio Martínez Ocasio derrochó español y latinidad, desde vendimias hasta un paseo por el barrio y una boda, y cerró con un mensaje de unidad, del Norte al Sur de América, en momentos de tensión por la campaña antimigración de Donald Trump.

El presidente siguió el partido desde su residencia de Mar-a-Lago, Florida, y saltó de inmediato a las redes sociales para llamar la primera actuación principalmente en español del Supertazón «una afrenta a la grandeza de Estados Unidos».

El Conejo Malo arrancó su show de 13 minutos con su éxito «Tití me preguntó» y alborotó con un popurrí de sus éxitos «Yo perreo sola» y «Voy a llevarte pa PR» al estadio Levi’s, con espacio para unos 75.000 espectadores, que cambió su grama por una plantación de caña, con carritos de comida, tienditas, una boda y una pick up, al más puro estilo y sabor latinos.

Vestido de blanco, con una versión caribeña del uniforme de football americano con OCASIO (el apellido de su mamá) y el número 64 en la espalda, repasó megaéxitos de otros íconos del reguetón, como Tego Calderón, Don Omar y Daddy Yankee, recordándole a la audiencia que estaba escuchando «música de los barrios y los caseríos».

Mientras, estrellas como Cardi B, Jessica Alba, Young Miko y Pedro Pascal bailaban en la casita que se ha vuelto el escenario de su gira de «DeBÍ TiRAR MáS FOToS».

Jíbaros, vendedores, bailarines, campesinos, trabajadores y familias lo acompañaron durante todo el show, visto por más de 120 millones de espectadores.

Bad Bunny llevó uno de sus gramófonos para entregárselo a un niño que parecía tratarse de un joven Benito, pero que las redes sociales relacionaron erróneamente con Liam Conejo Ramos, un pequeño de raíces ecuatorianas detenido recientemente por la policía migratoria estadounidense.

Una fuente de la NFL negó a la AFP que el joven fuera Conejo Ramos.

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Lady Gaga y Ricky Martin –

Siguió con versiones cortas de «EoO» y «Mónaco», que intercaló con un mensaje empoderador al público: «Si hoy estoy en el Super Bowl 60 es porque nunca deje de creer en mí, y tú también deberías creer en ti, vales más de lo que piensas».

Acto seguido, emergió como gran sorpresa la estrella pop estadounidense Lady Gaga, con un vestido azul claro, cantando una versión salsera de su éxito «Die with a Smile», para dar paso a «Un baile inolvidable» y «Nuevayol».

El momento político de la presentación vino de la mano de otro puertorriqueño, Ricky Martin, quien entonó «Lo que le pasó a Hawái», considerado un himno independentista de Puerto Rico, interrumpida por una explosión con «El apagón».

La canción de resistencia de la llamada isla del encanto, que Bad Bunny entonó bandera en mano, protesta contra los problemas de infraestructura que sufre Puerto Rico, territorio estadounidense desde 1898.

Tras entonar su agitado «Café con Ron», el Conejo Malo dijo en inglés «Dios bendiga a América», y enumeró a todos los países del continente, para luego lanzar un balón inscrito con «Juntos somos América» y despedirse con su «DTMF».

Al fondo del estadio, donde los Seattle Seahawks aplastaron luego a los New England Patriots, rezó la leyenda «Lo único mas poderoso que el odio es el amor».

Reivindicación –

Benito, quien ya había saboreado el Super Bowl como artista invitado junto a Shakira y Jennifer López en 2020, llegó al evento cumbre del deporte estadounidense tras conquistar hace una semana un histórico Grammy al Álbum del año por su aclamado «DeBÍ TiRAR MáS FOToS», el primer trabajo en español en llevarse esa estatuilla.

La presentación generó mucha expectativa tanto entre los críticos como en los fans del reguetonero que, con 89 millones de oyentes mensuales en Spotify, ha sido proclamado por la plataforma como el más reproducido en cuatro años, superando a titanes con legiones de seguidores como Taylor Swift.

De un lado están quienes cuestionaron la elección de un artista que solo canta en español en momentos en que Estados Unidos es territorio de una arremetida antinmigración, impulsada por Trump, que ha hecho de la comunidad latina un blanco.

Del otro, los latinos que, reguetoneros o no, abrazaron como una reivindicación al puertorriqueño de 31 años, quien ha conquistado el mundo manteniéndose fiel a sus raíces y a su idioma, y cuyo más reciente trabajo musical es una oda musical y temática a su Puerto Rico natal.

El oriundo de Vega Baja encendió aún más las redes al arremeter la semana pasada contra la policía migratoria en su discurso de agradecimiento en la ceremonia de los Grammy. Pero luego dejó la política de lado y prometió para este domingo apenas una fiesta boricua.

Su parada en el Super Bowl es una pausa en su gira internacional, que no contempla fechas en Estados Unidos por temor a que sus conciertos fuesen blanco de la policía migratoria.

Con información de AFP

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