El caso de Verónica Youngblood

Es la historia de una madre que, bajo una fachada de inestabilidad y conflicto, planificó la ejecución de sus propias hijas, Sharon (15) y Brooklynn (5), para castigar a su exesposo, Ron Youngblood

A las 10:30 de la noche, la policía local recibió una llamada de una adolescente de tan solo 15 años quien, a pesar de que tenía dificultades para respirar, logró decir que su madre acababa de hacerle algo terrible. La operadora intentó calmarla, pero no lo logro. Lo único que la joven podía repetir era que no quería perecer y que por favor fueran a ayudarla. El caso de Verónica Youngblood.

Créditos al canal Criminalista Nocturno en YouTube

El caso de Verónica Youngblood

El caso de Verónica Youngblood (Virginia, Estados Unidos, 2018) es uno de los ejemplos más crudos de violencia vicaria en la era moderna. Aquí los hijos no fueron vistos como seres humanos, sino como «munición» para infligir el daño definitivo a una expareja.

La «Cena» Final: Gomitas y Traición

El 5 de agosto de 2018, en su apartamento de McLean, Virginia, Verónica preparó el escenario para el horror con una calma que todavía estremece a los investigadores:

  • La Sedación: Compró gomitas con melatonina y las «reforzó» con somníferos para que sus hijas estuvieran profundamente dormidas. Quería asegurarse de que no pudieran defenderse ni huir.
  • El Acto: Una vez sedadas, les disparó a ambas en sus camas. Brooklynn murió casi en el acto, pero Sharon, en un último instinto de supervivencia, logró llamar al 911 antes de sucumbir a sus heridas.

El Mensaje del Odio: La Llamada Telefónica

Lo que eleva este caso a un nivel de alienación moral extrema fue lo que hizo Verónica después de apretar el gatillo. No llamó a una ambulancia; llamó a su exesposo.

1-La Confesión: Le dijo fríamente que había matado a las niñas.

2-El «Porqué»: Le gritó que lo odiaba y que ahora él tendría que vivir con ese dolor por el resto de su vida. Esta llamada es la prueba irrefutable de que el objetivo no era la muerte de las niñas por «piedad» (como ocurre en algunos casos de psicosis), sino la destrucción emocional del padre.

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