Nuevo momento político: la frase normalizadora que ya repugna

Un eufemismo para lavar caras que no convence

Directo del laboratorio de propaganda: repetir como loros que Venezuela está en un «nuevo momento político»

Otra de las frases entre vacías y ridículas que potencian la semántica del cinismo chavista-madurista

«Nuevo momento político» a simple lectura parece una frase inofensiva de analista de televisión, pero en realidad es un eufemismo para convencer al mundo de que los que están mandando en Venezuela no son los mismos que destruyeron el país.

Es la técnica del camaleón aplicada al totalitarismo.

Bajo el paraguas del supuesto momento, pretenden que olvidemos que quienes hoy posan de gerentes pragmáticos o personas de diálogo, son los responsables de la hiperinflación récord, de la diáspora de ocho millones y contando, y del desmantelamiento de cada centímetro de la institucionalidad venezolana.

La prohibición de la memoria, nada de mirar atrás ni hablar del pasado, es comparable con la pretención de mutilar un sentimiento tan humano como el odio.

Lo más perverso de esta narrativa es que los tiranos y sus cajas de resonancia han decretado, de facto, la prohibición de mirar al pasado.

Bajo la excusa del nuevo momento, se intenta imponer una amnesia colectiva.

Si te atreves a recordar el saqueo de PDVSA, si exiges justicia por las torturas, o si reclamas por la destrucción del sistema eléctrico, no estás entendiendo el nuevo momento político.

Para los normalizadores, quien pide rendición de cuentas es un «retrógrado», un «radical» o, en el lenguaje más popular, un «mal pegado» que no quiere que el país avance.

Es un ejercicio de gaslighting masivo: te queman la casa, te roban los muebles, y luego te dicen que estás atrapado en el ayer porque no quieres sentarte a tomar café con el pirómano en medio de las cenizas.

El disfraz de la «renovación»

Hacer propaganda respecto al fulano nuevo momento político es un intento desesperado de vender una mutación que no existe.

Quieren que creamos que el verdugo de ayer es el conciliador de hoy.

Una operación de rebranding criminal

Los mismos que mandan desde hace más de 25 años pretenden presentarse con una cara lavada, hablando de inversiones y estabilidad, como si el rastro de miseria que dejaron fuera un error de edición que ya fue corregido.

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La estafa del «borrón y cuenta nueva»

Lo que buscan con este eufemismo es imponer un borrón y cuenta nueva por decreto.

Impunidad con otro nombre

En este nuevo momento, la justicia es un estorbo para la paz.

El mismo veneno, distinta etiqueta.

El sistema no ha cambiado sus métodos. Simplemente «decidió» (para muchos a bombazos o misilazos) que la confrontación abierta ya no es rentable. Así que prefiere la cohabitación con quienes acepten un cambio sin que ellos se vayan.

El insulto a la víctima

Tildar de mal pegado, de anacrónico o de que «no entiende el nuevo momento político» a quien exige justicia, es el último nivel de bajeza.

Lo peor es que viene de un sistema corrupto y opresor, que, después de quitarle todo al ciudadano, ahora pretende quitarle también el derecho a la indignación.

Es una triquiñuela tan vieja que quedó clara desde hace siglos en el cuento de «El nuevo traje del emperador», también conocido como El rey desnudo, escrito por Hans Christian Andersen y publicado en 1837. La premisa: «El traje del emperador es hermoso, y si no lo ves, es porque no eres digno» o algo así.

Un emperador vanidoso contrata a dos estafadores que prometen una tela invisible para los tontos. Por miedo a parecer estúpidos, el emperador y su corte fingen ver el vestido hecho con la tela invisible, así que el emperador desfila desnudo. Finalmente, un niño grita la verdad: «¡El emperador está desnudo!», exponiendo la necedad colectiva. El niño no entendió el "nuevo momento político"

No nos engañemos. Hasta ahora el nuevo momento político no es una fase de transición hacia la democracia. Más bien parece la consolidación de la impunidad.

Es el intento del régimen de seguir siendo dueño del país, pero sin el estigma de ser parias internacionales.

En Venezuela no hay nada nuevo, salvo el nivel de descaro de quienes pretenden cobrarnos el alquiler de las ruinas bajo la excusa de que el tiempo pasó, eso quedó atrás, todo cambió.

Pedir justicia no es ser un desubicado, ni es falta de interpretación de los tiempo. Esperar justicia es tener memoria, dignidad y la decencia que a ellos les falta.

Un ejercicio de comprobación rápido

Si te gusta o simparizas con la frase «nuevo momento político», seguro odias el adjetivo «normalizador/a» y todas las conjugaciones del verbo «normalizar».

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