Durante la madrugada se habían escuchado ruidos, pero la presencia de un cartel pegado en la ventana de la vivienda les dio el indicio de que algo grave había ocurrido
El sábado 6 de abril de 2024, alertadas por un vecino, las autoridades llegaron a un complejo de departamentos de la localidad Las Cañas, en la provincia de Mendoza, Argentina. El caso de Florencia Susana Guiñazú.
El caso de Florencia Susana Guiñazú
El caso de Florencia Susana Guiñazú (Guaymallén, Mendoza, abril de 2024) es uno de los femicidios más impactantes de los últimos años en Argentina. Representa la alienación sistémica: el momento en que una mujer, a pesar de haber buscado ayuda y denunciado el peligro, es devorada por un sistema que no supo (o no pudo) romper el ciclo de violencia de su agresor.
Es una historia de contrastes brutales entre una vida llena de luz y deporte, y un final dictado por la oscuridad del control posesivo.

La Víctima: Mucho más que una estadística
Florencia, de 30 años, era una mujer polifacética que desafiaba cualquier etiqueta. Su vida era un ejemplo de equilibrio entre sus pasiones:
- Deportista: Era jugadora del Club Atlético Argentino de Mendoza.
- Profesional: Técnica en Higiene y Seguridad Laboral.
- Influencer y Modelo: Con miles de seguidores, compartía su arte como tatuadora y su estilo de vida activo.
- Madre: Tenía dos hijos, de 7 y 5 años, que fueron los testigos involuntarios de la tragedia.
El Cartel en la Ventana: La frialdad del final
El 6 de abril de 2024, en su casa de la calle Bombal, su pareja, Ignacio Agustín Noto, cometió el crimen. Lo que eleva este caso a un nivel de horror psicológico extremo fue el mensaje que el agresor dejó antes de quitarse la vida:
«Llamen al 911 que los niños están solos.»
Este cartel, pegado en una de las ventanas de la casa, no fue un acto de piedad, sino la última manifestación de la alienación del agresor. Noto mató a Florencia en la habitación mientras su hijo mayor jugaba a la PlayStation en otra parte de la casa, ajeno al hecho de que su mundo se había derrumbado.
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