Este grupo operó en Chicago a principios de los años 80 y es recordado como uno de los cultos criminales más perturbadores de la historia de EE. UU.
Chicago es una ciudad inmensa, y en los años 80 era un laberinto de dos caras, donde la actividad comercial y el vertiginoso movimiento de los habitantes durante el día era una cosa… y algo muy diferente si sabías a quién preguntarle durante la noche. Los destripadores de Chicago.
Los destripadores de Chicago
Fue así como un grupo de trabajadores honrados, devueltos al buen camino por un patrón que podría haber salido de una película de superación se convirtieron, a espaldas de la comunidad, en un grupo que sembró el terror a su paso.
Los «Destripadores de Chicago» (The Ripper Crew) nos sumergen en la alienación absoluta de la condición humana. No solo mataban; buscaban despojar a sus víctimas de su integridad física y simbólica a través de rituales atroces.

El Escuadrón de la Muerte: ¿Quiénes eran?
El grupo estaba compuesto por cuatro hombres que patrullaban las calles de Chicago en una furgoneta roja, buscando mujeres solitarias.
- Robin Gecht: El líder. Un hombre con una inteligencia manipuladora que, curiosamente, había trabajado como contratista para el famoso asesino serial John Wayne Gacy.
- Edward Spreitzer: El seguidor leal.
- Andrew y Thomas Kokoraleis: Dos hermanos que cayeron bajo el influjo de Gecht.
El Ritual: La Alienación del Cuerpo
A diferencia de otros asesinos que buscan placer sexual convencional, los Destripadores de Chicago tenían un modus operandi ritualístico y cuasiquirúrgico:
1-Secuestro y Mutilación: Secuestraban a mujeres (se estima que hasta 18 víctimas) y las llevaban a lugares apartados o al ático de Gecht.
2-El «Trofeo»: Su firma era la amputación del pecho izquierdo de las víctimas mientras aún estaban vivas, utilizando cables o instrumentos afilados.
3-La Capilla Satánica: Gecht había construido una habitación en su ático forrada de negro con una cruz invertida. Allí realizaban rituales donde, según confesiones, los miembros del grupo ingerían partes de las víctimas como una forma de «comunión» oscura.
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