Sensibles al viento y llenos de hidrógeno inflamable, colosos como el Hindenburg terminaron en tragedias que marcaron el fin de una era en tan solo 35 segundos
Hubo un tiempo en que los dirigibles eran el futuro: hoteles flotantes con restaurantes gourmet que planeaban atracar en el Empire State. Pero detrás del lujo se escondía una trampa mortal.
Dirigibles
La gente siempre ha soñado con diferentes formas de volar. Y aunque esos pequeños dispositivos de vuelo personales no llegaron a despegar, hubo un tiempo en el que hicieron flotar gigantes en el cielo. La historia de los dirigibles rígidos está llena de emoción y aventura.
Hoy en día al pensar en los dirigibles los imaginamos flotando sobre eventos deportivos, pero en su día se trataba de una forma elevada de viajar. Eran como unas vacaciones en sí mismos con camarotes privados, bares, restaurantes gourmet y una vista inigualable.
En 1914, los viajes en dirigible ya eran una realidad. Una empresa alemana había realizado 100 vuelos y transportado a 10,000 personas.

Los dirigibles serán aclamados como el futuro de los viajes. En Nueva York, los edificios se diseñaron o modificaron para incluir estaciones de atraque en ellos. ¿Se imaginan eso? Ir por el aire, engancharse en lo alto del Empire State, bajar desde allí y encontrarse en medio de la ciudad. La idea era increíble. Parecía una película. Solo había un pequeño problema, el clima.
Tuvimos que lidiar con niebla, lluvia, visibilidad nula, vientos fuertes, tormentas eléctricas y de arena. Los dirigibles se construyeron con un armazón de aleación metálica ligera. El armazón se recubría con telas ligeras y cuanto más grandes eran, más sensibles resultaban al viento. Una vez en el aire, si se veía afectada por el viento, no había mucho que hacer. En poco tiempo se producen una serie de trágicos accidentes de dirigibles.
¿Te gustó el artículo? Como sabes, tenemos mucho más para ti. Únete a Curadas haciendo clic en este enlace