La libertad global retrocedió en 2025 por vigésimo año consecutivo, según un informe publicado este jueves por la organización Freedom House que muestra que EE.UU., Bulgaria e Italia estuvieron entre las naciones consideradas libres con los mayores deterioros el año pasado.
El informe, que habla de caídas del índice de libertad en un total de 54 países, destaca a Guinea-Bisáu, Tanzania, Burkina Faso, Madagascar y El Salvador con los mayores retrocesos, mientras que Bolivia, Fiyi y Malaui pasaron de ser catalogados como «parcialmente libres» a «libres» gracias al «fortalecimiento de su Estado de derecho».
Aun así, el reporte establece que en las dos últimas décadas el número de países catalogados como «parcialmente libres» ha disminuido en más de un 50 % y que la libertad de prensa y de expresión y el debido proceso son los aspectos que más han empeorado en todo el globo.
Solo 35 países registraron mejoras en 2025, como Siria o Sri Lanka, y las mejores puntuaciones fueron para Finlandia, con 100 puntos sobre una escala de 100, Noruega, Suecia y Nueva Zelanda (99).
Entre las naciones consideradas libres, EE.UU., marcado por la llegada al poder de Donald Trump en enero de 2025, experimentó uno de los retrocesos más pronunciados con una pérdida de tres puntos debido al «aumento de la disfunción legislativa, el dominio del poder ejecutivo y las amenazas a la libertad de expresión».
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La organización atribuyó la pérdida de libertades en EE.UU. a una combinación de problemas estructurales, entre ellos el crónico «estancamiento partidista» en el Congreso, que llevó al cierre de Gobierno más largo en la historia del país entre octubre y noviembre de 2025.
El informe señala un aumento del poder unilateral del Ejecutivo y los esfuerzos por castigar la expresión no violenta de los no estadounidenses bajo la Administración Trump.
Freedom House apunta además que el Gobierno del magnate neoyorquino «decidió poner fin a los comentarios estadounidenses sobre la imparcialidad de las elecciones en el extranjero, amenazó la soberanía de sus aliados y llevó a cabo acciones militares unilaterales en el exterior de carácter jurídicamente ambiguo».
Bulgaria retrocedió entre denuncias de compra de votos y fraude en las legislativas de 2024, mientras que en Italia el debilitamiento de mecanismos contra la corrupción y las trabas a ONG que trabajan con migrantes supusieron una bajada de dos puntos.
Entre los países peor situados del índice, Irán bajó un punto (hasta los 10 sobre 100) a raíz de las detenciones masivas —unas 21.000 personas— llevadas a cabo por su Gobierno en respuesta a las manifestaciones populares generalizadas.
Por su parte, Sudán se desplomó hasta una puntuación de 1 sobre 100 tras las matanzas, la violencia sexual y los desplazamientos forzosos en el contexto de la guerra entre el Ejército y las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR).
Auge de autocracias
Freedom House señaló en su informe que «Nicaragua y Venezuela son casos ilustrativos de cómo una democracia débil puede ser distorsionada y transformada en una autocracia».
En el caso venezolano, subraya que el declive democrático se aceleró bajo el mandato de Nicolás Maduro, con una violencia sistemática contra los manifestantes y un sistema judicial y electoral sometido al Ejecutivo.
La organización recuerda además que Maduro fue capturado por fuerzas estadounidenses el 3 de enero de 2026, aunque concluye que «no está claro cómo esto podría afectar al futuro del país», ahora gobernado por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez.
El informe indica también que muchas democracias han reducido su compromiso exterior con la promoción de la libertad.
Los autores destacan el recorte «drástico» de la financiación europea para la ayuda a la democracia en el extranjero y la decisión del Gobierno Trump de cancelar gran parte de sus programas de asistencia exterior y retirarse de organizaciones internacionales, lo que supone «abandonar principios de larga data» de su política exterior.
Ese repliegue, advierte Freedom House, deja el terreno libre a unos autócratas «envalentonados» y aumenta el riesgo de un futuro en el que las normas globales respondan a los intereses de regímenes represivos.
Pese al deterioro acumulado en dos décadas, el informe matiza que la mayoría de las democracias mantienen una notable capacidad de resistencia.
Con información de Efe