A mediados de noviembre de 2025, la policía del Estado de México allanó un taller ubicado en el municipio de Naucalpan de Juárez
Estaban buscando a una adolescente que había desaparecido hacía más de un mes, pero en su lugar encontraron elementos escalofriantes. El caso de Kimberly Hilary Moya.
El caso de Kimberly Hilary Moya
En el suelo y un colchón había restosáticos. Enterrados en el taller había juguetes y ropa de niños. Por último, los agentes se encontraron unas botas manchadas de sangre que arrojaron coincidencia con las muestras de ADN que se tomaron a los padres del adolescente desaparecida. Sin embargo, lo más perturbador fue que dentro del taller había símbolos que pertenecen a una organización religiosa con una larga historia de abusos en México, el espiritualismo trinitario mariano.
Desde entonces, la madre de la víctima denunció omisiones y anomalías de la investigación que llevaron adelante las autoridades del Estado de México.
Eran los trabajadores del taller, los culpables de la desaparición de la adolescente o solo peones que actuaban con el aval de una organización más poderosa.

Era el 2 de octubre de 2025. Una adolescente de 16 años de edad llamada Kimberly Hillary Moya González salió de su casa en San Rafael Chamapa, una localidad del municipio Naucalpan de Juárez en México.
La joven que estudiaba en el Colegio de Ciencias y Humanidades de Naucalpan se dirigía a un cibercafé de la zona para imprimir una tarea, como tantas otras veces. Las cámaras de seguridad situadas en el establecimiento registraron la salida de Kimberly. A las 4:06 de la tarde se le podía ver caminando en una zona conocida como los aceites, ubicada junto al boulevar Colosio. Llevaba un pantalón gris, una sudadera verde y una mochila rosa.
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