El 3 de enero de 2026 las cámaras del mundo transmitieron en directo la extracción de Nicolás Maduro desde Caracas
Simultáneamente, se desmantelaba algo de mayor alcance que un gobierno y comenzaba el ocaso de Cilia Flores
En definitiva, no estamos ante la historia de una simple acompañante presidencial. Por un lado, el análisis documental revela a una operadora que convirtió el nepotismo en método de Estado.
En concreto, comenzaba el ocaso de Cilia Flores con la caída del andamiaje político, financiero y legal construido por ella durante 33 años.
Cilia Flores utilizó la interpretación constitucional como arma política. En consecuencia, transformó las instituciones de la República en una plataforma logística para una organización familiar transnacional. Por lo tanto, su caída no resultó una implosión espontánea.
Al contrario, múltiples fuentes indican que fue una entrega calculada donde la lealtad histórica cobró su precio de recambio.
Los orígenes políticos de Cilia Flores
Inicialmente, la influencia de Cilia Flores antecede al ejercicio del poder formal del chavismo.
De hecho, su relación con Hugo Chávez se forjó al visitar a los militares golpistas en prisión tras el alzamiento de 1992. Posteriormente, en 1993, fundó el Círculo Bolivariano de los Derechos Humanos.
También formó parte del equipo legal que negoció el perdón presidencial de Rafael Caldera para los detenidos en 1994.
Ciertamente, esa actuación superó el logro jurídico. Más bien, constituyó el acto fundacional de su capital político dentro del movimiento.
Desde ese momento, comprendió que el control legal era la herramienta más eficaz para sobrevivir y expandir un proyecto sin poder.
Luego, en 1999, Chávez convocó la Asamblea Nacional Constituyente. Durante este proceso, Cilia Flores no figuró como candidata. Sin embargo, operó estratégicamente detrás de las bambalinas.
Por su parte, Nicolás Maduro sí logró la elección como constituyente por el Distrito Federal. En la práctica, el diseño de esa Constitución sentó las bases para concentrar el poder del Ejecutivo. Precisamente, ella ayudó a preparar ese terreno.
El Parlamento venezolano como feudo de Cilia Flores
En el año 2000, Cilia Flores asumió su primer cargo público formal como diputada del nuevo Parlamento unicameral.
A partir de 2002, encabezó la fracción parlamentaria del Movimiento V República. Más adelante, en 2006, sustituyó a Nicolás Maduro en la presidencia de la Asamblea Nacional.
Debido a esto, se convirtió en la primera mujer en presidir este cuerpo legislativo.
Naturalmente, los eventos de ese período generaron consecuencias directas en la destrucción del Estado de derecho venezolano. Bajo su conducción, el parlamento aprobó la Ley Habilitante de 2007.
Esta norma otorgó a Chávez facultades para legislar por decreto durante 18 meses. Las áreas intervenidas incluyeron economía, seguridad, Fuerzas Armadas y sistema financiero.
De manera similar, la Ley Habilitante de 2010 repitió el mecanismo. En esta ocasión, incorporó telecomunicaciones, cooperación internacional y armamento militar.
Como resultado, entre 2000 y 2012, Chávez dictó 233 decretos-leyes.
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En realidad, el Poder Legislativo no cedió sus atribuciones de forma abstracta, sino que Cilia Flores las entregó directamente.
En paralelo, organizaciones como Transparencia Venezuela documentan que entre 40 y 47 familiares cercanos de Cilia Flores formaron parte de la nómina parlamentaria.
Evidentemente, no fue un accidente administrativo. Por el contrario, significó la instalación deliberada de una estructura de lealtades burocráticas.
Sin embargo, el impacto más duradero no fue legislativo sino judicial. Cilia Flores destacó por su peso en la designación de magistrados afines al chavismo.
De este modo, garantizó la supuesta legalidad gubernamental a través del Tribunal Supremo de Justicia.
Aún más grave, controló las designaciones de rectores electorales en 2003, 2005, 2014, 2016 y 2020.
El nodo financiero familiar y Carlos Erik Malpica Flores
Dentro de esta arquitectura, ninguna figura resultó más determinante financieramente que su sobrino, Carlos Erik Malpica Flores.
Durante el período entre 2005 y 2016, él ejerció 16 cargos gubernamentales. Estos incluían la Asamblea Nacional, la Vicepresidencia, la Oficina Nacional del Tesoro, Pdvsa y Bandes.
Para marzo de 2015, llegó a ocupar cuatro puestos simultáneamente. Específicamente, actuó como Tesorero de la Nación, director de Propatria 2000, director interno de Pdvsa y director del Fondo Simón Bolívar.
En consecuencia, esto se tradujo en el control total del flujo de divisas del Estado.
Indudablemente, la opacidad fue su sello principal. Diversas investigaciones documentaron que su entorno familiar registró al menos 16 empresas en Panamá durante septiembre de 2015.
Por esta razón, la OFAC, Panamá y Canadá lo sancionaron como facilitador del saqueo de recursos. Además, en 2025 recibió nuevas sanciones junto a varios integrantes de la familia de Cilia Flores.
Los hijos de Cilia Flores y la trama «Money Flight»
Por otra parte, la justicia estadounidense identificó a los tres hijos de Cilia Flores como actores centrales en esquemas de lavado. Estos jóvenes, conocidos judicialmente como «Los Chamos», operaron directamente con activos vinculados a Pdvsa.
Al respecto, el testimonio del banquero Matthias Krull reveló el mecanismo exacto. Primero, Pdvsa otorgaba financiamiento en bolívares a empresas de maletín.
Luego, estas compañías convertían esos fondos a dólares usando la tasa oficial para explotar la brecha cambiaria. En total, la red de lavado alcanzó los 1.200 millones de dólares.
Particularmente, Krull admitió haber lavado unos 159 millones de euros pertenecientes a los hijos de Cilia Flores.
Asimismo, el empresario Raúl Gorrín operó presuntamente como el arquitecto financiero. Él movió capitales hacia bienes raíces en Florida y cuentas europeas.
Finalmente, Mario Enrique Bonilla Vallera figura como el principal testaferro familiar en esta trama.
Narcotráfico: Los sobrinos y el hangar presidencial
En noviembre de 2015, agentes de la DEA capturaron a dos sobrinos de Cilia Flores en Puerto Príncipe.
Ambos negociaban el envío de 800 kilogramos de cocaína hacia Nueva York. Durante el juicio, las evidencias establecieron que utilizaron el hangar presidencial de Maiquetía.
Además, contaron con escoltas de la Guardia de Honor Presidencial para asegurar el cargamento.
Durante los interrogatorios grabados, Campos Flores confesó el objetivo final. Específicamente, buscaban recaudar 20 millones de dólares para financiar la campaña electoral de su tía al Parlamento.
Tras ser sentenciados a 18 años de prisión, la administración Biden los liberó en octubre de 2022. Esto ocurrió gracias a un polémico intercambio de prisioneros.
El muro judicial y las designaciones a la medida
Volviendo al ámbito legal, en diciembre de 2014, la Asamblea Nacional oficialista designó un grupo de magistrados del TSJ.
Este bloque incluía al excuñado de Cilia Flores, Edgar Gavidia Rodríguez, junto a otras figuras clave. No obstante, la maniobra de mayor calado ocurrió el 23 de diciembre de 2015.
Días antes de que la oposición tomara posesión del parlamento, los diputados chavistas sesionaron de urgencia. Así, designaron 13 magistrados principales y 21 suplentes adicionales.
Entre los incorporados destacó Christian Zerpa. Posteriormente, él huyó a Estados Unidos en 2019 y confesó detalles críticos. Admitió que su nombramiento respondió a una orden directa de Cilia Flores y Nicolás Maduro para blindar el control electoral.
En resumen, Naciones Unidas documentó el resultado definitivo en 2020: el TSJ perdió totalmente su función como poder independiente.
122 empresas y la corporación paralela de Cilia Flores
Por otro lado, investigaciones sobre la cleptocracia identificaron 122 empresas vinculadas directamente a Cilia Flores y su entorno.
Estas compañías se distribuyen entre Venezuela, Panamá, Estados Unidos y otras jurisdicciones. Los sectores de operación abarcan desde servicios inmobiliarios y financieros hasta medios de comunicación, construcción e hidrocarburos.
Paralelamente, empresarios aliados firmaron contratos millonarios con el Estado. Las pesquisas demostraron transferencias desde estas empresas hacia el entorno íntimo de Cilia Flores. Mientras tanto, sus allegados disfrutaban viajes en jets privados en Panamá, justo cuando el gobierno reprimía brutalmente las protestas venezolanas.
El factor Escalona en el declive del poder y el ocaso de Cilia Flores
En cuanto a la caída del régimen, la «Operación Absolute Resolve» no consistió únicamente en una incursión exterior. Según un análisis de Iván Simonovis publicado en curadas.com, la efectividad operativa dependió de inteligencia precisa, personal de élite y el factor sorpresa.
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Aparentemente, estos elementos clave fueron facilitados desde adentro por Juan Francisco Escalona Camargo, histórico edecán y hombre de confianza. Según este reporte, Escalona habría entregado la ubicación exacta y rutinas de seguridad para desactivar los anillos de protección. Aunque inicialmente circuló su fallecimiento como cortina de humo, el 12 de enero de 2026 reapareció. Sorprendentemente, la administración de transición de Delcy Rodríguez lo nombró Ministro de la Presidencia.
El pacto de Doha y el ocaso de Cilia Flores
Si Escalona representó el factor operativo, la arquitectura política de la caída se negoció en otro nivel. De acuerdo con un reportaje de The Guardian glosado por curadas.com, los hermanos Rodríguez establecieron comunicación directa con Washington utilizando a Qatar como mediador.
Claramente, el objetivo supremo era la supervivencia política. Buscaron facilitar la salida de Maduro y Cilia Flores a cambio de inmunidad táctica y control transicional.
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Actualmente, el resultado visible de ese arreglo es una reconfiguración total de poder. Delcy Rodríguez ha desplazado progresivamente a todos los aliados principales de la pareja. Ministros y figuras clave cayeron, mientras las misiones cubanas de seguridad resultaron expulsadas.
Adicionalmente, en marzo de 2026, Gustavo González López sustituyó a Vladimir Padrino López en el Ministerio de Defensa. En definitiva, Venezuela no experimenta una democratización real. Simplemente, asiste a un cambio de gerencia donde la justicia sigue siendo una deuda enorme.
El ocaso de Cilia Flores y el juicio en Nueva York: ¿qué le espera?
Finalmente, en enero de 2026, la justicia estadounidense incluyó a Cilia Flores en la acusación penal contra Maduro.
El expediente la describe explícitamente como pieza central de una estructura de narcoterrorismo. Específicamente, la acusación detalla que ella aceptó sobornos en 2007 para favorecer a cárteles ante la Oficina Nacional Antidrogas.
De igual forma, el texto afirma que ella y su esposo operaron redes de tráfico de cocaína con apoyo militar hasta 2015.
Durante sus comparecencias en Nueva York, Cilia Flores se declaró inocente. En su defensa, sus abogados alegaron inmunidad diplomática y maltrato físico severo durante su captura.
Pese a ello, la corte mantuvo su detención sin fianza debido al alto riesgo de fuga y la gravedad de los cargos.
En conclusión, el saldo tras 33 años muestra una institucionalidad destruida. Queda un sistema judicial cooptado y una burocracia plagada de operadores del clan.
Sin duda, el juicio penal establecerá la responsabilidad individual de Cilia Flores. Sin embargo, el daño estructural causado a Venezuela difícilmente lo resolverá un tribunal extranjero.
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