El presidente Abraham Lincoln, quizás podría haber sabido de su asesinato antes de morir
Es uno de los casos más famosos de sueños premonitorios el del presidente Abraham Lincoln. Puede argumentarse que Lincoln, como toda figura pública, quizás albergaba dentro de sí el temor de ser asesinado por uno de sus enemigos. Pero de la misma manera hay que admitir que su sueño, ocurrido pocos días antes de su muerte, fue trágicamente premonitorio.
El decimosexto presidente de los Estados Unidos, Abraham Lincoln, presagió su propia muerte en un sueño que había tenido diez días antes de que el espía sudista, John Wilkes Booth, le pegara un tiro en la cabeza –a cañón tocante- la noche del 14 de abril de 1865.

Según relata Ward Hill Lamon en la biografía que escribió sobre el conocido estadista –“ Recuerdos de Abraham Lincoln 1847-1865”-, tres días antes del magnicidio, el presidente estadounidense le relató un sueño muy extraño que había tenido una semana atrás. Le tenía inquieto y necesitaba contárselo a alguien de plena confianza.
Lamon era su principal guardaespaldas, además de amigo personal.
El presidente, abogado de profesión, recordaba perfectamente el sueño, a pesar de que ya había pasado una semana, cuenta Lamon.
En el mismo, Lincoln se veía durmiendo en su cama de la Casa Blanca, y despertándose por culpa de unos lloros lejanos.
Después de unos segundos de escucha detenida, decidió levantarse para investigar su origen.
Lincoln se vio avanzando por el edificio, entrando en cada uno de los salones, sin encontrar “ningún ser vivo a la vista”.
Hasta que llegó al llamado Salón Este.
Allí vio un gran catafalco (un armazón cubierto con tela negra que se solía levantar en los templos para celebrar los funerales de un difunto). Dentro había un ataúd y un cadáver dentro, debidamente amortajado.
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