Pese a llevar extintos millones de años, y haber sido objeto de estudio en innumerables ocasiones, la existencia de los dinosaurios sigue siendo una historia llena de misterios
Ya sea por culpa de Hollywood o por creencia popular, muchas de las cosas que la gente cree saber sobre los dinosaurios no son del todo ciertas.
El cine ha contribuido a popularizar enormemente esas criaturas fascinantes que fueron los dinosaurios. Sin embargo, como toda ficción, se ha tomado muchas licencias que a menudo se aceptan como verdades. Vamos a desmontar algunos de estos mitos.
Las especies no se mezclaban
Quienes hayan visto En busca del valle encantado tal vez recuerden al especista padre de Cera amonestando a su hija porque “los trescuernos nunca juegan con los cuellolargos”. El cine, y a veces incluso los documentales, tienden a mostrar a las especies de dinosaurios haciendo cada una su vida separada. Pero la paleontología nos dice lo contrario, puesto que en una misma zona se pueden encontrar esqueletos de especies que vivieron en el mismo periodo geológico y que, con toda seguridad, compartieron hábitat. Y esto no se aplica solo a los herbívoros, puesto que también los depredadores compartían -de forma seguramente más conflictiva- territorio de caza. Por ejemplo, en lo que hoy es el norte de África existieron al mismo tiempo dos de los depredadores terrestres más temibles de la historia, el Spinosaurus y el Carcharodontodaurus.

Los pterosaurios eran dinosaurios
Ninguna película de dinosaurios está completa sin sus seres voladores. Al fin y al cabo, ¿qué puede ser más terrorífico que un reptil enorme agarrándote por sorpresa y llevándote hasta su nido para que sus crías te devoren vivo? Pero por muy resultones que sean, los pterosaurios no son dinosaurios, sino un orden distinto de arcosaurios; por así decirlo, son primos lejanos. Los dinosaurios, con la sola excepción de las aves, eran animales terrestres con una anatomía muy diferente a la de los pterosaurios, cuyo esqueleto está desarrollado específicamente para el vuelo. Te explicamos las diferencias más a fondo en este artículo.

Había dinosaurios acuáticos
Al hilo de lo anterior, si los dinosaurios no eran voladores, tampoco eran nadadores. Los ictiosaurios, plesiosaurios y mosasaurios se encuentran muy lejos de los dinosaurios en el árbol evolutivo. En cuanto a estos últimos, aunque algunos se alimentaban de peces, lo hacían en aguas poco profundas y seguramente de forma más parecida a la de los pájaros ribereños. Estudios recientes afirman que ni siquiera los dinosaurios “pescadores” se sumergían en el agua para cazar, porque su anatomía no habría permitido el desarrollo de los músculos necesarios para perseguir a sus presas de manera efectiva.

Todos tenían aspecto de reptiles
Los dinosaurios poblaron la Tierra durante unos 200 millones de años, un tiempo que da margen para una gran variedad de posibilidades evolutivas. Durante mucho tiempo se creyó que estaban recubiertos de escamas y la palabra dinosaurio significa, al fin y al cabo, “lagarto terrible”. Sin embargo, hoy en día se sabe que lo que poseían en común eran estructuras queratinosas, que pueden dar como resultado escamas, plumas o plumón, e incluso pelo, como algunos investigadores han propuesto.

Su piel era monocroma y de colores poco variados
Los dinosaurios que vemos en la pantalla a menudo lucen un solo color o dos a lo sumo, normalmente de tonos marrones o verdes. Basta echar un vistazo a los reptiles actuales para darnos cuenta de cuán falso es este tópico: si los camaleones o las serpientes pueden tener muchos colores, ¿por qué no iban a tenerlos también los dinosaurios? De hecho, en algunos fósiles pueden encontrarse trazas de melanina que delatan que no solo lucían colores variados, sino que estos formaban patrones como rayas o manchas, bien para camuflarse con su entorno, para atraer a potenciales parejas u otros usos.

Dinosaurios “viajeros del tiempo”

¿Cuántas veces habremos visto compartir pantalla a especies que vivieron con millones de años de diferencia? Por poner un ejemplo clásico, entre los últimos estegosaurios y los primeros tiranosaurios hay un espacio de 76 millones de años, mientras que “solo” 66 nos separan a nosotros de los últimos tiranosaurios. Es más, las especies se desarrollaron en entornos muy diversos: el clima del Triásico, cuando aparecieron los primeros dinosaurios, era extremadamente seco y caluroso; mientras que el del Cretácico, la etapa final de la era mesozoica, era tropical o subtropical. Por lo tanto, las que prosperaron en un momento dado habrían perecido sin remedio en otro.
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