Melfran Herrera: el biólogo que ayuda a prevenir la malaria en Venezuela

Durante el primer semestre del 2021, fueron realizadas 80.631 pruebas de malaria, se diagnosticaron y trataron 14.858 casos y se distribuyeron 23.000 mosquiteros en diversas comunidades. Actualmente, hay operaciones en Amazonas, Anzoátegui, Bolívar, Miranda, Sucre, Táchira y en el Distrito Capital

Melfran Herrera es especialista en control de insectos transmisores de enfermedades con más de 20 años de experiencia y trabaja con Médicos Sin Fronteras (MSF) en el estado de Sucre, al noreste de Venezuela, donde se ha conseguido disminuir el paludismo en un 80%.

Como si de un detective se tratara, pero en vez de parapetado con una lupa, Melfran Herrera (Casanay, Venezuela, 1970) cuenta con unas botas altas de lluvia, un traje de camuflaje para adentrarse en pantanos y lagunas y un gran cuenco de metal con el que pescar larvas como armas principales para su investigación contra la malaria. Y por supuesto, con un microscopio. Con él estudia a la hembra del mosquito Anopheles, que es la que contagia esta enfermedad. Y a sus ovarios. Los saca, con mucho cuidado, para ver si ha puesto huevos o no. Y saber así si es ya un ejemplar “viejo”.

“Estudiamos esta parte de su cuerpo porque podemos determinar la edad del insecto. Si se han reproducido hasta tres veces, eso significa que tiene ocho o nueve días, por lo que ha alcanzado la suficiente edad como para haber picado a alguien infectado con malaria y ser capaz de transmitirla”, explica este biólogo, detalladamente, al teléfono desde la oficina de Médicos sin Fronteras (MSF) en Carúpano (Venezuela).

Melfran Herrera: el biólogo que ayuda a prevenir la malaria en Venezuela
El biólogo Melfran Herrera, Supervisor de Control Vectorial de Médicos Sin Fronteras, busca determinar la densidad existente de mosquitos Anopheles en un pantano del estado Sucre, al noreste de Venezuela. Agosto de 2021

Herrera, con más de 20 años de experiencia en entomología y análisis de insectos transmisores de enfermedades infecciosas como el paludismo, trabaja desde 2018 como supervisor de Control Vectorial con Médicos Sin Fronteras (MSF) en el estado de Sucre, al noreste de Venezuela. La organización internacional sanitaria apoya al Programa Nacional de Malaria de la Dirección Regional de Salud Ambiental en esta región para disminuirla en una de las zonas del país con mayor incidencia.

Melfran Herrera es un especialista en control de insectos transmisores de enfermedades que trabaja con el grupo Médicos Sin Fronteras (MSF)
Mosquitos Anopheles recolectados para su posterior estudio, con el fin de diseñar estrategias eficaces para el control vectorial y la prevención de la malaria. Venezuela. Agosto de 2021

El paludismo, que mata cada año a más de 400.000 personas en el mundo, estaba controlado en Venezuela desde la década de los sesenta; pero hace unos años reapareció de nuevo con fuerza. Desde 2017 los números se han triplicado hasta alcanzar el millón de infectados en 2019, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Así se convirtió en la región más afectada de Latinoamérica; con especial incidencia en el noroeste del país, en el estado Sucre, donde Herrera y su equipo trabajan.

En 2019 se registraron 8.566 casos en esta área. Mientras que en 2021, se informó de 1.641 casos, durante el mismo período; lo que ha conseguido reducir la incidencia en un 80%, según un estudio interno de MSF. “Son cifras verdaderamente significativas donde el trabajo y la constancia han rendido sus frutos. Gracias a una estrategia adecuada basada precisamente en el análisis científico”, detalla, contento, el investigador.

Un biólogo muestra una placa que contiene ovarios de mosquitos «Anopheles aquasalis» para ser estudiados.

Desde 2017 los casos de malaria en Venezuela se triplicaron hasta alcanzar el millón de infectados en 2019, según datos de la OMS.

La estrategia de la que presume Herrera comienza mucho antes de posar sus ojos en un microscopio y estudiar los ovarios del mosquito Anopheles. Para llegar hasta ahí, el equipo que supervisa el biólogo, con casi 40 personas a su cargo, se encarga de todo el proceso, paso a paso.

Además de los 30 fumigadores que trabajan repartidos por las siete comunidades del estado de Sucre —Yaguaraparo, Coicual, Putucual, Guaca, Caño Ajíes, Agua Clarita y San Vicente— otras ocho personas se dedican a la vigilancia entomológica de los ejemplares y en su estudio. Su análisis comienza por ubicar los posibles criaderos de estos insectos, lo que implica ir a caños y lagunas cercanas a las poblaciones donde hay casos de malaria; de allá recolectar muestras de agua y confirmar si hay larvas y en qué densidad.

Melfran Herrera, biólogo de MSF, busca larvas de mosquitos Anopheles, en un pantano del estado Sucre, al noreste de Venezuela. MSF (Matias Delacroix )

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