2022 ha sido el año en que se han cerrado más emisoras de radio en las últimas dos décadas en Venezuela, informó la ONG Espacio Público este miércoles, cuando se conmemora el Día Mundial de la Libertad de Prensa.
Desde 2003, cuando Espacio Público comenzó su labor de defensa y promoción de la libertad de expresión en Venezuela, la ONG ha documentado el cierre de al menos 285 emisoras de radio a escala nacional. Esa cifra equivale a 71 % del total de medios de comunicación cerrados en dicho periodo.
“En 2022 el Estado venezolano ordenó el cierre de al menos 81 emisoras en todo el territorio nacional, lo que sitúa al 2022 como el año con más emisoras radiales cerradas en las últimas dos décadas”, dijo la organización al presentar su Informe 2022: Situación del derecho a la libertad de expresión e información en Venezuela.
“Estos cierres fueron ejecutados por la Comisión Nacional de Telecomunicación (Conatel)”, cuyos funcionarios actuaron “en ocasiones, en compañía de cuerpos de seguridad”, agregó. En la mayoría de los casos, los funcionarios “alegaron que las estaciones radiales se encontraban operando de forma clandestina, al no tener su estatus legal apegado a la ley”.
El informe de 2022 de Espacio Público refiere que durante este año se registraron 227 casos que se tradujeron en 468 denuncias de violaciones a la libertad de expresión. De este periodo destacan los meses de septiembre y octubre, con 30 y 46 casos, respectivamente, debido, principalmente, al cierre masivo de emisoras de radio en varios estados del país.
De las 468 denuncias sobre violaciones a la libertad de expresión destacan 199 por censura, lo que equivale a 43 % del total de violaciones. Principalmente, estas se registraron a causa del cierre de emisoras de radio y por apagones eléctricos o fallas del servicio de internet, lo cual limitó el acceso a la información por parte de la población, así como la labor de los medios de comunicación al momento de difundir informaciones.
En 2022, el principal blanco fueron los medios
A diferencia de años anteriores, los medios de comunicación ocuparon el primer lugar en el listado de víctimas, con un total de 114 (37 %) registros. En segundo lugar se ubicaron los periodistas y reporteros, con 75 víctimas (25 %), seguidos por la ciudadanía en general, quienes fueron víctimas en 74 oportunidades (24 %).
Lea también: No hubo aumento del ingreso, sino la eliminación del salario, opinan expertos
La intimidación a trabajadores de la prensa por parte de funcionarios de seguridad o trabajadores públicos es una situación común durante la cobertura de hechos noticiosos. Durante 2022 se registraron al menos 84 denuncias por este motivo, principalmente durante pautas periodísticas llevadas a cabo en centros de salud, protestas ciudadanas e instituciones del Estado.
Las interrupciones del servicio de internet forman parte de las violaciones más comunes registradas durante el 2022, sumando al menos 74 situaciones a escala nacional. Estas fallas, derivadas de las precarias condiciones de las telecomunicaciones en Venezuela, constituyen una violación indirecta al derecho y limitan el acceso a la información, principalmente en regiones rurales, donde la calidad de los servicios públicos es más crítica. Los principales victimarios en este caso fueron Cantv y Corpoelec.
La imposición del silencio
En un capítulo especial, el informe de 2022 de Espacio Público destaca la reducción del ecosistema de medios en Venezuela: en trece estados, de los veinticuatro que componen el país, no hay acceso a fuentes de información con líneas editoriales diversas. Esos estados son: Amazonas, Apure, Aragua, Barinas, Cojedes, Delta Amacuro, Falcón, Guárico, Mérida, Monagas, Portuguesa, Sucre y Trujillo.
“Valiéndose de recursos directos e indirectos, el Gobierno achicó el ya deprimido ecosistema de medios venezolano. Hoy son 13 los estados que no tienen acceso a medios de línea editorial independiente, lo que agudizó la brecha que impide a las personas consumir información plural”, indica la investigación.
«La necesidad de diversidad en los contenidos es fundamental para la toma responsable de decisiones, sobre todo en los asuntos de interés público (…) Tener una mayoría de medios que se limiten a replicar el discurso oficial, que la cobertura informativa sea inexistente o que la programación sea exclusivamente musical, no suma al debate público. Para que exista pluralidad informativa, los medios deben contemplar incluir en sus parrillas no solo diferentes fuentes y temas, sino intentar incluir distintos abordajes de los hechos».