La maldición de Tamerlan | Relatos del lado oscuro

En este video José Ramón Cantalapiedra nos narra sobre este suceso acerca de la maldición de Tamerlan

Cuando Tamerlán fue enterrado, tenía inscrita las palabras “cuando me levante, el mundo temblará, quienquiera que perturbe mi tumba desencadenará a un invasor más terrible que yo”, para que los saqueadores de tumbas lean el mensaje y lo dejen en paz. La maldición de Tamerlan.

Créditos al canal Relatos del Lado Oscuro en YouTube
La maldición de Tamerlan

El 20 de junio de 1941 un equipo de arqueólogos soviéticos abrió la tumba del Gran Tamerlán en Samarcanda su objetivo estaba claro; el director de la expedición, Mijaíl Guerásimov, tenía un indudable prestigio por haber sido capaz de reconstruir un rostro a partir solamente del cráneo y ahora Stalin le había encargado hacer lo mismo con el famoso caudillo mongol para comprobar si era o no descendiente de Gengis Khan, tal como se había autoproclamado.

Al romper siglos de fúnebre quietud los científicos percibieron el olor de las sustancias que había dejado el proceso de embalsamamiento flotando aún en el viciado aire; un ambiente cargado física y espiritualmente que llevó a algunos guías uzbekos a recordar a los soviéticos que, había una maldición para quien profanase el descanso de Tamerlán.

Dos días después, sin previa declaración de guerra, Hitler dio comienzo a la Operación Barbarroja, la invasión de la Unión Soviética por la Wehrmacht. Tres millones de soldados alemanes se adentraron en territorio ruso en un avance hacia Moscú que, al igual había pasado con la Grande Armée napoleónica, obligó al gobierno soviético a evacuar la capital. Stalin decidió quedarse para tratar de resistir, cosa que logró ayudado por la llegada del invierno.

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