Es considerado uno de los criminales más peligrosos en la historia de Bolivia debido a su frialdad y a la cantidad de víctimas que se adjudicó
Jaime Cárdenas Pardo boliviano, conocido como el «Asesino de Sucre» o el «Psicópata de los matorrales».
Jaime Cárdenas Pardo
El Escenario: Sucre, Bolivia
A diferencia de los cañaduzales colombianos, Cárdenas operaba en los alrededores de la ciudad de Sucre, específicamente en zonas con matorrales y cerros como el Churuquella y el Sica Sica.
Modus Operandi
Su patrón era constante y aterrador:
- Acecho: Observaba a parejas o mujeres jóvenes (muchas de ellas estudiantes universitarias) que caminaban por zonas apartadas o miradores de la ciudad.
- Ataque: Utilizaba un arma de fuego o un cuchillo para someter a sus víctimas. Si estaban en pareja, solía herir o someter al hombre para luego llevarse a la mujer.
- El Acto: Trasladaba a las mujeres a zonas de matorrales densos donde las violaba y posteriormente las asesinaba, generalmente por estrangulamiento o golpes con piedras.

Las Confesiones: «30 víctimas»
Lo que más impactó a la sociedad boliviana fue su arresto en 2012 y sus declaraciones posteriores:
- Frialdad absoluta: Al ser capturado, no mostró arrepentimiento. De hecho, se jactaba de sus crímenes ante las cámaras de televisión.
- Cifra de víctimas: Confesó haber asesinado a cerca de 30 personas (incluyendo hombres que acompañaban a sus víctimas). Aunque la policía logró confirmar con cuerpos y evidencia alrededor de una decena de casos, él insistía en que la cifra era mucho mayor.
- Motivación: Declaró que sentía un odio irracional hacia las mujeres y que disfrutaba del poder que ejercía sobre ellas en sus últimos momentos.
Condena y Estado Actual
En Bolivia, la pena máxima permitida por la ley es de 30 años de prisión sin derecho a indulto, la cual le impusieron por múltiples cargos de asesinato y violación.
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