Se reacomoda el tablero petrolero regional tras la captura de Maduro

El contexto regional cambió de forma drástica con la captura de Nicolás Maduro, y el endurecimiento de sanciones y operativos de Estados Unidos contra cargamentos de crudo venezolano, incluidas interdicciones y la incautación del buque Skipper en diciembre, acciones respaldadas por imágenes satelitales y datos de rastreo.

En los primeros días de 2026, una docena de tanqueros cargados con crudo venezolano dejó aguas de ese país en “modo oscuro”, pese al bloqueo estadounidense a buques sancionados, según documentos y monitoreo independiente.

En ese clima, Washington ha presionado a México, y el Departamento de Estado y algunas voces desde el Congreso de EE.UU. cuestionan los envíos a Cuba y otros programas —como el empleo de brigadas médicas cubanas— a los que Washington critica porque los considera “exportación de trabajo forzado”.

Este miércoles, en su conferencia matutina, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, dijo que no se envía más petróleo del que históricamente se ha enviado a Cuba y aseguró que los envíos se hacen por distintas razones.

“Durante muchos años se ha enviado petróleo a Cuba por distintas razones, una son contratos, otra son ayuda humanitaria”, dijo.

El exembajador de México en Cuba Ricardo Pascoe va más allá y califica el apoyo como “un regalo a fondo perdido”, argumentando que Cuba no tiene capacidad de repago y que el respaldo mexicano choca con las pretensiones hegemónicas de Washington en América Latina.

“México hoy suple a Venezuela en el abastecimiento de petróleo a Cuba… es un regalo a fondo perdido, ya rebasa los 15.000 barriles diarios”, dijo Pascoe en entrevista con CNN.

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El presidente ejecutivo Chemical Market Analytics, Jaime Brito, estima que entre mayo y junio de 2025 se enviaron alrededor de 15 barcos a Cuba, equivalentes a 10 millones de barriles, lo que equivale a unos US$ 800 millones. También señala que México importa más de la mitad de la gasolina y diésel que consume, lo que abre preguntas sobre su capacidad interna.

“México normalmente ha importado al menos entre el 50% y 60% de este volumen. Hemos tenido necesidad en los últimos años de importar más de la mitad de la gasolina que se consume en el país y también en al menos más de la mitad del diésel que se consume”, apunta Brito.

Sin embargo, en medio de tensiones internacionales y presiones de Estados Unidos, México mantiene sus envíos de petróleo a Cuba, que aun con ello no libra los continuos apagones en la isla.

En 2025, México aumentó notablemente sus envíos de crudo y productos petroleros a Cuba a través de la filial Gasolinas Bienestar de Pemex, operación que el Gobierno califica como histórica y amparada en contratos y ayuda humanitaria.

Datos de la plataforma Kpler citados por el diario Financial Times muestran que en 2025 los envíos mexicanos subieron 56% respecto de 2024 y promediaron 12.284 barriles diarios, el 44% de las importaciones de crudo de la isla, mientras Venezuela aportó 9.528, el 34%, en un año de fuerte caída frente a 2023.

La discusión sobre transparencia ha crecido: medios y organizaciones reportaron que Pemex se negó a divulgar comprobantes de pago al considerar “privada” la operación de la filial, lo que desató críticas de expertos en acceso a la información.

Con información de CNN

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