Quién entregó a Maduro y por qué motivo: deber, poder o dinero.

El misterio detrás de la caída del líder chavista

Las sospechas sobre quién entregó a Nicolás Maduro

Un operativo que cambió la historia

Quién entregó a Maduro y por qué motivo: deber, poder o recompensa.

La noticia de la extracción de Nicolás Maduro dejó a Venezuela y al mundo en un estado de shock absoluto, obligando a todos a preguntarse quién lo entregó para que se pudiera ejecutar un operativo tan preciso.

El silencio de las primeras horas dio paso a una confirmación que nadie esperaba: fuerzas especiales ejecutaron una extracción quirúrgica del mandatario.

Maduro ya no está en Venezuela y su destino es una prisión en Estados Unidos, donde deberá rendir cuentas ante la justicia internacional.

Este evento marca el fin de una era y el inicio de una cadena de interrogantes sobre la lealtad del círculo más íntimo del también llamado Super Bigote.

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La traición que nadie vio venir

Para entender cómo sacaron a un hombre que contaba con múltiples anillos de seguridad y tecnología de vigilancia de punta, hay que mirar hacia adentro.

Es prácticamente imposible que una fuerza extranjera logre entrar a las residencias presidenciales o a los búnkeres secretos sin información filtrada desde el corazón del poder.

La tesis que circula con más fuerza, y que figuras como Marco resaltan en sus análisis, es que la sorpresa no vino de la oposición, sino de sus propios aliados.

Los opositores siempre fueron frontales en su rechazo, pero quienes tenían las coordenadas exactas y conocían las rutinas de sueño del mandatario eran los oficialistas que compartían su día a día.

El youtuber e influncer venezolano Marco explica por qué cree que a Maduro lo entregó alguien del oficialismo.

La postura del gobierno: leales siempre, traidores nunca.

El gobierno de Venezuela y sus figuras más influyentes han adoptado una postura oficial de unidad absoluta y negación de cualquier traición interna, calificando los rumores sobre informantes como una estrategia de «guerra psicológica» diseñada por Estados Unidos para fracturar al chavismo.

Desde la extracción de Nicolás Maduro, el discurso del oficialismo se ha centrado en los siguientes puntos:

Negación del informante

Los líderes chavistas sostienen que las afirmaciones de Washington sobre el uso de «informantes internos» son falsas y buscan sembrar la paranoia dentro de las filas revolucionarias.

Ataque «cobarde»

En declaraciones tras el suceso, los oficialistas más prominentes califican el operativo de extracción como un ataque terrorista e invasor. Además traicionero, porque ocurrió mientras el pueblo dormía. Así evitan validar cualquier teoría de complicidad interna en sus mensajes públicos.

Cierre de filas

La consigna oficial es la unidad del «alto mando político-militar». Enfatizan que los señalamientos de negociación o traición son argumentos del enemigo para dividir al poder chavista.

Tensiones y contradicciones internas

A pesar de la fachada de unidad, existen señales de una profunda desconfianza en el entorno del poder.

Dudar es traición

En los días previos a su extracción, Maduro intensificó su discurso contra cualquier duda sobre su liderazgo, enfatizando que esto constituía un acto de traición.

Señalamientos indirectos

Aunque inicialmente exigieron la liberación de Maduro calificándolo como el único presidente, posteriormente mostraron una postura más conciliadora al ofrecer trabajar en una «agenda de cooperación» con la administración de Donald Trump.

Esto ha alimentado especulaciones externas —aunque no confirmadas oficialmente— sobre posibles pactos previos.

Paranoia estructural

Analistas y fuentes cercanas al oficialismo sugieren que el país ha entrado en una fase donde «nadie confía en nadie», y el entorno de Miraflores se cuestiona internamente quién pudo haber facilitado las coordenadas exactas de Maduro.

El precio de la lealtad en dólares

La recompensa de 50 millones de dólares que ofrecía el Departamento de Justicia de Estados Unidos era sin duda una tentación latente.

En un entorno donde la crisis económica no perdona a nadie, incluso a los altos jerarcas, el dinero se convierte en un motivador más fuerte que la ideología.

Quien decidió colaborar sabía que ese monto le garantizaba una vida de lujos y protección en el extranjero, lejos de las represalias del sistema que ayudó a sostener.

Contactos en la sombra con la CIA

Se dice que la administración de Trump y sus agencias de inteligencia mantuvieron canales abiertos con diversos personeros del gobierno venezolano durante meses y quizá durante años.

Hay opiniones que sugieren que estos contactos se intensificaron meses antes de la extracción. Siendo así, pudo ser que miembros del gabinete y/o jefes militares estuvieran enviando señales de humo hacia Washington.

Según esta teoría, estos «doble agentes» habrían facilitado mapas, horarios y protocolos de seguridad a cambio de inmunidad.

Si este fuera el caso, entonces la traición se cocinó a fuego lento en las mismas oficinas donde se juraba lealtad eterna a la revolución.

¿Un pacto de entrega voluntaria?

Otra teoría que cobra fuerza es la posibilidad de que no existiera una traición hostil, sino una entrega pactada.

Algunos analistas sugieren que Maduro, sintiéndose acorralado por la presión interna y el colapso de sus apoyos internacionales, decidió negociar su propia extracción.

Bajo este escenario, el operativo habría sido una puesta en escena para salvar las apariencias ante sus seguidores más radicales.

Sin embargo, la violencia y la rapidez del despliegue militar sugieren que hubo resistencia, lo que refuerza la idea de que alguien de su confianza vendió a Maduro sin previo aviso.

Los motivos detrás del engaño

Existen tres razones fundamentales por las cuales alguien del círculo de hierro traicionaría a su líder. La primera es la ambición de poder.

Al remover a la figura central, se abre un espacio para que otros jerarcas intenten heredar el mando y negociar una transición que los favorezca.

La segunda razón es puramente financiera: cobrar la recompensa masiva.

La tercera razón involucra el miedo. Porque muchos funcionarios presienten que el barco se hunde y prefieren ser los que entregan al capitán antes que hundirse con él.

La tecnología al servicio de la delación

¿Cómo pudieron haberlo traicionado técnicamente? Hoy en día, la seguridad personal depende de dispositivos electrónicos que son fácilmente vulnerables si se tiene acceso físico a ellos.

Un simple teléfono inteligente, un reloj con GPS o incluso un vehículo oficial pudieron ser los instrumentos delatores.

Solo alguien con acceso total a la privacidad de Maduro pudo colocar un rastreador o activar un micrófono en el momento crítico.

La precisión del operativo estadounidense sugiere que tenían una «fuente viva» guiando los drones y a los equipos de tierra en tiempo real.

La ironía de la furia oficialista

Lo más fascinante de este caso es la reacción de las bases del oficialismo.

Como bien señala Marco en su video, los chavistas están indignados con la oposición y con quienes celebran la intervención, tildándolos de traidores a la patria.

Pero la ironía es amarga: la oposición no sabía dónde dormía Maduro ni tenía la llave de sus búnkeres.

Es mucho más probable que sus «hermanos de lucha» fueran quienes permitieron que el operativo tuviera éxito y poco factible que lo haya hecho alguien de la oposición.

El fin de la burbuja de seguridad

Este evento destruye el mito de la invulnerabilidad del gobierno. Durante años, se vendió la idea de que los servicios de inteligencia cubanos y venezolanos eran impenetrables.

Hoy vemos que la desconfianza y la ambición son grietas que ninguna contrainteligencia puede sellar por completo.

Si el hombre más protegido del país pudo ser extraído de su propia casa, nadie en la estructura de poder está realmente a salvo.

Siendo así, es entendible que paranoia reine en Miraflores y en todos los rincones del alto poder gubernamental en Venezuea. Y es que probablemente cada funcionario mira con sospecha a su colega, preguntándose quién será el próximo en negociar su salida.

Un giro necesario para el análisis

Mirar este evento solo como una acción extranjera es un error de análisis político. Debemos entenderlo como el resultado de una implosión interna.

El sistema madurista se convirtió en un nido de intereses contrapuestos donde la lealtad era una mercancía más.

La pregunta sobre quién entregó a Nicolás Maduro no solo busca un nombre, sino que busca entender cómo se desmoronó la estructura de mando desde sus cimientos.

La historia registrará este momento como la traición definitiva, ejecutada por aquellos que más beneficio obtuvieron del sistema, y dejando a la oposición por fuera, como simple expectador.

Qué pensar sobre el futuro de Venezuela

El vacío que deja esta extracción genera una incertidumbre enorme.

Si bien muchos celebran la salida de una figura señalada por violaciones a los derechos humanos, el método de su caída deja lecciones oscuras sobre la política nacional.

Venezuela entra en una fase de reacomodo donde quizá los mismos que traicionaron a Maduro intentarán presentarse como salvadores o negociadores de paz.

Es vital que la ciudadanía no pierda de vista que el cambio real requiere transparencia y no solo sustituir al líder.

El legado de la desconfianza

Al final, la salida de Maduro deja un sabor agridulce.

Por un lado, la justicia internacional avanza, pero por otro, queda en evidencia que sugiere que en las altas esferas del oficialismo no existen principios, solo conveniencias.

Esta lección de realismo político nos recuerda que el poder basado en el miedo y el dinero siempre termina de la misma forma: con una traición en la oscuridad.

La sorpresa, como dice Marco, la tenían bien guardada adentro.

En resumen: Quién entregó a Maduro: estas son algunas posibilidades.

Basado en las teorías que circulan y el análisis de la situación actual, aquí tienes una lista de posibilidades sobre lo que pudo haber ocurrido con la extracción de Maduro.

Alguien de su círculo más íntimo

Quizá una o más personas que conocían sus coordenadas exactas y rutinas de sueño filtraron la información.

Varios funcionarios de alto rango mantuvieron contacto frecuente con agencias de inteligencia extranjeras mucho antes del operativo.

Uno o más agentes dobles

Es posible que espías o doble-agentes infiltrados en la cúpula del poder ejecutaron una orden directa para facilitar la extracción.

Personas de su confianza para cobrar la recompensa

El incentivo de la millonaria recompensa motivó a personas de su confianza a vender la ubicación del mandatario.

Otra teoría es que el mismo Maduro se entregó

Algunos piensan que quizá se produjo una entrega pactada donde el mismo Maduro negoció su salida ante el asedio y la presión interna.

Miembros de su equipo de seguridad o de su gabinete

Pudieron haber decidido traicionarlo para heredar el control político o asegurar su propia inmunidad.

Por eso muchos opinan que la traición vino de quienes hoy ocupan cargos de poder y que, tras el evento, han dejado de mencionar al mandatario.

Fue por una filtración / falla técnica

Los dispositivos de comunicación manejados por su entorno cercano fueron hackeados por Estados Unidos.

No fue la oposición quién entregó a Maduro

Como dice el influencer y youtuber Marco en el short (video corto) de YouTube, es poco probable que lo haya hecho alguien de la oposición. No por falta de ganas o disposición, sino por falta de información.

Esa falta de información es lo que hace pensar que lo pudo haber hecho alguien interno.

La postura oficial del gobierno de Venezuela en X (antes Twitter) respecto a quién entregó a Maduro: No hubo traición.

El gobierno venezolano, bajo la presidencia interina de Delcy Rodríguez, califica la captura y extracción de Nicolás Maduro como un «secuestro» y una «agresión armada» por parte de Estados Unidos, violando el derecho internacional y la soberanía nacional.

En declaraciones oficiales del Ministerio del Poder Popular para Relaciones Exteriores (MPPRE), se enfatiza que se trata de una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas, exigiendo la liberación inmediata de Maduro y su esposa, Cilia Flores. Esto sin mencionar en ningún momento un componente de traición interna o el uso de un informante por parte de EE.UU.

El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, acusa a Estados Unidos de matar a parte del equipo de seguridad de Maduro durante la operación, pero enmarca todo como un acto de invasión externa, sin aludir a posibles filtraciones internas.

Figuras influyentes del oficialismo, como Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Jorge Rodríguez y el propio Padrino López, matienen un discurso unificado que obvia o niega implícitamente cualquier traición interna.

En lugar de eso, se centran en denunciar la «agresión imperialista» y promover una narrativa de unidad chavista, exigiendo acciones del Consejo de Seguridad de la ONU y movilizando apoyo internacional para el «rescate» de Maduro.

Una supuesta filtración de la estrategia comunicacional del oficialismo, revelada por periodistas en X, indica que se instruyó a propagandistas a llamar a Donald Trump «secuestrador», destacar como «victoria» que Maduro siga vivo y evitar fracturas internas, sin reconocer filtraciones o informantes.

Entre bases chavistas y algunos simpatizantes, hay menciones aisladas a una posible «traición»

Por ejemplo, en protestas o entrevistas callejeras, donde se especula sobre un «tipo de traición» que facilitó la operación, pero estos no representan la línea oficial.

Analistas y opositores externos, como la exabogada chavista Eva Golinger o expertos en inteligencia, sostienen que hubo colaboración interna. Pero el gobierno y los oficialistas clave lo ignoran por completo, priorizando la cohesión y la condena externa.

No hay evidencia de que crean o admitan el reclamo estadounidense de un informante. El gobierno trata esta vertiente como propaganda para justificar la invasión.

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