El 11 de septiembre de 2025, el cantante colombiano Bayron Sánchez Salazar, conocido artísticamente como B-King, aterrizó en Ciudad de México junto a su representante, Juan Camilo Gallego. Tenían una invitación especial: participar en una fiesta privada organizada por su colega y compatriota Jorge Luis Herrera Lemos, más conocido como DJ Regio Clown. El caso de B-King & Regio Clown.
El caso de B-King & Regio Clown
El 11 de septiembre de 2025, el cantante colombiano Byron Sánchez Salazar, conocido artísticamente como B King, aterrizó en Ciudad de México junto a su representante Juan Camilo Gallego.
Durante varios días, el grupo compartió ensayos, promociones y momentos de ocio en Polanco, una de las zonas más exclusivas de la capital mexicana.

Todo parecía marchar bien y los videos en redes mostraban risas, trabajo y planes a futuro. Pero el 16 de septiembre, tras una jornada en el gimnasio, ambos músicos desaparecieron sin dejar rastro. Los teléfonos se apagaron y el silencio se extendió entre sus familiares y amigos. Primero en México y luego en Colombia.
Las horas se convirtieron en días y la angustia fue creciendo hasta que el 21 de septiembre el presidente colombiano Gustavo Petro pidió públicamente ayuda para encontrarlos.
Dos días después, la noticia que nadie quería escuchar se confirmaba. B-King y Regio Clown habían sido hallados sin vida en el Estado de México, lo que en un principio parecía una tragedia incomprensible, pronto revelaría un entramado criminal mucho más grande, donde la música, las sustancias y el dinero se cruzan en una red de engaños, ajustes de cuentas y traiciones.
Byron Sánchez Salazar tenía 31 años y un objetivo claro, a hacer que su música cruzara fronteras. Bajo el nombre artístico de B-King, este joven nacido en Santander, Colombia comenzaba a ganarse un lugar dentro de la escena urbana.
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