El Caballo de Troya de Miraflores: La traición de Juan Escalona y el pacto de los Rodríguez

Mientras el mundo asimila la captura de Nicolás Maduro, nuevos detalles emergen sobre la «Operación Absolute Resolve». No solo fue una incursión extranjera; fue un colapso inducido desde el corazón del anillo de seguridad presidencial. Iván Simonovis revela la identidad del hombre que entregó las llaves de palacio y el doble juego de los hermanos Rodríguez.

Si el pacto en Doha —revelado recientemente por The Guardian— puso la mesa para la transición, la ejecución técnica de la caída de Nicolás Maduro tuvo un nombre propio en el terreno: Juan Francisco Escalona Camargo. El histórico edecán de Hugo Chávez y hombre de máxima confianza de Maduro no fue una víctima del asalto del 3 de enero; fue su facilitador principal.

El factor Escalona: Inteligencia y sorpresa

Según el análisis del excomisario Iván Simonovis, la efectividad de la operación estadounidense dependió de tres pilares: inteligencia precisa, personal de élite y el factor sorpresa. Los puntos uno y tres fueron provistos por Escalona.

La Entrega: Como escolta directo, Escalona facilitó la ubicación exacta, las rutinas de seguridad y, lo más crítico, la desactivación de los sistemas de defensa y anillos de protección que permitieron a las fuerzas especiales actuar con precisión quirúrgica.

El Pago: La lealtad a Maduro tenía un precio de recambio. El pasado 12 de enero, Escalona fue nombrado Ministro de la Presidencia por la administración de transición de Delcy Rodríguez. Lo que inicialmente se reportó como su «fallecimiento» durante el asalto, resultó ser una cortina de humo para extraerlo y reinsertarlo en la nueva estructura de poder.

El fin de la «vieja guardia»: Diosdado y Padrino en la sombra

La transición liderada por los hermanos Rodríguez no solo busca el reconocimiento de Washington, sino la purga interna de los cuadros que representaban un obstáculo para el nuevo orden pragmático.

Diosdado Cabello: El otrora «hombre fuerte» del chavismo ha pasado de la retórica incendiaria a una negociación desesperada. Fuentes de inteligencia indican que su poder ha sido drásticamente reducido por Delcy Rodríguez, quien ya habría solicitado su desplazamiento definitivo. El miedo a los drones estadounidenses y a las investigaciones de la DEA han «suavizado» un discurso que hoy busca amnistía, no resistencia.

Vladimir Padrino López: La desmoralización en la Fuerza Armada tras la muerte de efectivos el 3 de enero ha terminado de hundir el liderazgo del Ministro de la Defensa. Afectado por problemas de salud y desplazado operativamente por los nuevos mandos de Redi y Sodi designados por los Rodríguez, Padrino es hoy una figura decorativa en un estamento militar que ya no le responde.

Lee también: EEUU, Maduro y Delcy: El pacto secreto revelado por The Guardian.

El SEBIN y la CIA: Un apretón de manos en Caracas

Uno de los hitos más simbólicos de esta metamorfosis política fue la recepción de John Ratcliffe, director de la CIA, en suelo venezolano. El encargado de darle la bienvenida con «una sonrisa de oreja a oreja» fue Gustavo González López, jefe del SEBIN y figura clave del aparato represivo del madurismo.

Este giro de 180 grados confirma que la estructura de inteligencia venezolana ha sido alineada con los intereses de la transición. Los Rodríguez han demostrado que no son chavistas de convicción, sino oportunistas de carrera que han utilizado sus conexiones internacionales —incluyendo canales de inteligencia en Austria— para garantizar su supervivencia a cambio de desmantelar el entramado criminal de los últimos 25 años.

Una transición de «guante blanco»Washington está perfectamente al tanto de quiénes son Delcy y Jorge Rodríguez. Sin embargo, en la realpolitik del 2026, los hermanos son vistos como la pieza necesaria para una transición menos traumática que garantice el flujo petrolero y la estabilidad institucional mínima.

Venezuela no asiste a una democratización espontánea, sino a un cambio de gerencia donde los antiguos carceleros ahora abren las celdas para comprar su propio futuro. La justicia para los presos políticos sigue siendo la gran deuda pendiente, mientras el país observa cómo los protagonistas de la sombra terminan de repartirse los restos del banquete.

Fuentes: Análisis de Iván Simonovis (Enero 2026), Registros de la Operación Absolute Resolve.

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