Últimos días llenos de vida: historias del hospicio

Un documental compasivo que disipa los miedos y muestra cuánta vida es posible en un hospicio

Una vida en la que la muerte está siempre presente. Cuidadores y voluntarios acompañan a enfermos graves y moribundos en el hospicio para que vivan sus últimos momentos con dignidad y sin miedo. Morir con dignidad.

Créditos al canal DW Documental en YouTube

Morir con dignidad

Paul Buchholz lleva 15 años trabajando como cuidador en el hospicio de la clínica Südstadt Rostock, en el norte de Alemania. Así, con cercanía y respeto, intenta que las últimas semanas o días de sus huéspedes sean lo más tranquilos y agradables posible.

Morir con dignidad
clínica Südstadt Rostock

Ralf Löwenhagen ha trabajado casi toda su vida en la agricultura. Nunca ha ido al médico, nunca se ha quejado, siempre ha trabajado duro. Ahora tiene cáncer de páncreas y recibe cuidados paliativos. Durante las sesiones de terapia en el jardín o cuando el cuidador Paul Buchholz lo lleva a la terraza del centro de cuidados, se le ve literalmente florecer.

Morir con dignidad
Ralf Löwenhagen

En Bernstorf, a una hora en coche de Rostock, el empresario Wolfgang Röhr ha convertido un antiguo castillo en un hospicio. Así, en memoria de su esposa, que perdió la batalla contra el cáncer. El hospicio es desde hace muchos meses el hogar de Carolin Kumpe. Debido a una enfermedad autoinmune, corre el riesgo de asfixiarse. Así, disfruta de sus buenos momentos en su lugar favorito, junto al estanque del castillo.

La organización sin fines de lucro Arbeiter-Samariter-Bund (ASB) ayuda a personas en situaciones difíciles. Con el proyecto «Wünschewagen” («El carro de los deseos”), desde 2014 cumple los últimos deseos del corazón. Así, voluntarios acompañan a personas gravemente enfermas a un lugar que significa mucho para ellas. Su invitada de ese día quiere volver a reírse con los pingüinos del zoológico.

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