La «juventud dorada» de Lima fue víctima de un sistema que ignoró todas las alarmas de seguridad por creerse, irónicamente, intocable
El 20 de julio de 2002, cuando las luces de la discoteca Utopía, ubicada en Lima, Perú, se apagaron de golpe, las más de 1.000 personas que estaban en la pista de baile, comenzaron a buscar una salida desesperadamente. Incendio en la Discoteca Utopía.
Incendio en la Discoteca Utopía
Cerca de la cabina de DJ, un incendio crecía sin control, alimentado por litros de bencina que habían sido rociados para lo que hasta hacía minutos era un simple espectáculo de malabares. Los gritos y golpes de quienes buscaban algún modo de escapar se mezclaban con un elemento aún más dantesco: rugidos de animales salvajes.
Encerrados en jaulas, un león y un tigre de bengala se desesperaban por huir a medida que los gases tóxicos reemplazaban el oxígeno del boliche. Eran los primeros segundos de una de las mayores tragedias de Perú. El incendio en la discoteca Utopía había comenzado.

La Noche del «Zoo»: Cuando el espectáculo se volvió mortal
La discoteca, ubicada en el exclusivo centro comercial Jockey Plaza, celebraba una fiesta temática llamada «Zoo». Para impresionar a los asistentes, la administración incluyó animales exóticos (un león y un tigre) y un espectáculo de malabares con fuego.
- El Detonante: Cerca de las 3:00 a.m., el barman inició un juego con fuego y bencina. Las llamas alcanzaron el techo, cubierto de espuma acústica altamente inflamable.
- El Gas Letal: Más que las llamas, lo que mató a los 29 jóvenes fue el cianuro y el monóxido de carbono desprendidos por la combustión de la espuma. En pocos minutos, el aire se volvió veneno puro.
- La Trampa: La discoteca no tenía licencia de funcionamiento, los extintores estaban vencidos o vacíos, y las salidas de emergencia estaban mal señalizadas o bloqueas.
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