Irguiéndose en lugares de honor en las más grandes ciudades de la tierra. Hay enormes obeliscos de piedra apuntando al cielo
Cuando observamos las ciudades más poderosas del mundo, París, Londres, Nueva York, Washington, todas tienen un común denominador… Obelíscos. Apuntando al cielo. Imagen superior de Matias Cruz en Pixabay
Apuntando al cielo
Hay obeliscos en ubicaciones clave en varias de las ciudades más importantes del planeta. En una importante plaza de Estambul hay un antiguo obelisco egipcio con jeroglíficos. También, hay otro en París, en la plaz de la Concag, un lugar mucho más importante. A pesar de que puede hallárseles por todo el globo, la gran mayoría de los obeliscos del mundo proviene de un mismo sitio, el antiguo Egipto. De hecho, casi todo obelisco que adorna una ciudad importante era inicialmente parte del paisaje egipcio.
El antiguo Egipto esculpió y erigió más de 100 obeliscos, de los que solo nueve o 1diez siguen en la tierra del Nilo. Muchos terminaron lejos de su país. Los obeliscos se volvieron una especie de botín de guerra con cada nueva invasión o digamos apropiación de Egipto que ocurría, algo que iniciaron los romanos cuando empezaron a llevarse obeliscos y levantarlos en sus propias ciudades capitales, ya fuera en Roma al principio o luego en Constantinopla.
La expatriación de obeliscos egipcios continuó hasta bien entrado el siglo XIX. Así, el obelisco en París lo trasladaron desde Luxor en 1833. Londres compró el suyo a Egipto en 1878. Así, la aguja de Cleopatra fue un obsequio del gobierno de El Cairo a Nueva York en 1881. ¿Bajo qué pretexto fueron movilizados inclusive hacia otros países? Creo que la respuesta reposa en el hecho de que eran vistos como símbolos de poder inherente.
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