Se le apodó «La Quintrala» en referencia a Catalina de los Ríos y Lisperguer, la aristócrata colonial famosa por su crueldad, trazando un puente de sombra entre dos épocas de la historia de Chile
El caso de María del Pilar “La Quintrala”, adquirió una gran notoriedad pública y diversos medios de comunicación, terrateniente chilena del período colonial que había pasado a la historia por los numerosos casos que se le atribuyeron.
El caso de María del Pilar «La Quintrala»
El caso de María del Pilar Pérez López (Santiago de Chile, 2008) es uno de los crímenes más oscuros de la crónica roja chilena. Representa la alienación de la sangre: cómo el resentimiento acumulado y la codicia por una herencia familiar pueden transformar a una arquitecta de la alta sociedad en una «autora intelectual» de una frialdad matemática.
El Perfil: La Arquitecta del Mal
Pilar Pérez no era una criminal marginal. Era una mujer educada, de una familia acomodada, cuyo mundo giraba en torno a la propiedad de la calle Seminario 95, en la comuna de Providencia.
- El Motivo: Un odio visceral hacia su propia familia (madre y hermanos) debido a disputas por la herencia de su padre.
- El Método: En lugar de ensuciarse las manos, utilizó a un «operador»: José Ruz Lobos, un hombre que se convirtió en su brazo ejecutor a cambio de dinero.

La Cronología de la Sangre
La caída de Pilar Pérez reveló que el asesinato que la llevó a la cárcel no era el primero. Su historial era una línea de montaje de muertes por encargo.
El Error que lo Rompió Todo
El asesinato de Diego Schmidt-Hebbel fue el que detonó la investigación. Lo que debía parecer un «robo con homicidio» fue rápidamente cuestionado por la fiscalía:
- La Resistencia: Diego luchó con el sicario, lo que impidió que Ruz entrara a la casa para asesinar al resto de la familia (el verdadero objetivo de Pilar).
- El Hilo Conector: La policía encontró el rastro de José Ruz y, al presionarlo, este confesó el pacto con Pilar Pérez. Fue la caída del dominó: Ruz confesó también el doble homicidio de 2007.
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