La Comisión Interamericana de Derechos Humanos presentó este miércoles ante el Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos una actualización sobre la situación de los presos políticos y los derechos humanos en Venezuela. Alertó que las detenciones arbitrarias en el país no son aisladas, sino «una política de Estado».
La secretaria ejecutiva del organismo, Tania Reneaum Panszi, hizo un diagnóstico. «Sin democracia no hay derechos humanos”, dijo la funcionaria, quien remarcó que la privación arbitraria de la libertad por motivos políticos constituye “una de las expresiones más graves del derrumbe del Estado de Derecho en Venezuela”.
Agregó que a las detenciones arbitrarias, se une la desaparición forzada, tortura, incomunicación prolongada y negación de atención médica.
Además, la secretaria criticó la Ley de Amnistía porque no ha representado un avance real, sino apenas “un gesto que no agota las obligaciones del Estado venezolano”.
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¿Qué pasa en Venezuela ?
Tania Reneaum Panszi, en nombre del presidente de la CIDH, Edgar Stuardo Ralón Orellana, hizo un resumen de lo que ha pasado en el país en los últimos meses.
Así, reportó que a abril de 2026, 454 personas continúan detenidas por razones políticas, entre ellas 44 mujeres, una adolescente, 286 civiles y 186 militares.
Denunció que al menos 18 personas han muerto bajo custodia del Estado, entre ellas Reinaldo Araujo, Lindomar Amaro y Alfredo Díaz.
Recordó que durante el 2025, la CIDH otorgó 36 medidas cautelares, la mayoría a personas detenidas por motivos políticos, defensoras de derechos humanos, periodistas, familiares de detenidos y núcleos familiares completos.
Mientras que el Mecanismo Especial de Seguimiento para Venezuela ha recogido más de 300 testimonios de víctimas.
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Sobre la Ley de Amnistía
La funcionaria ahondó en el análisis de la aplicación de la Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática y, aunque la valoró, cuestionó su aplicación.
Destacó que cifras del Estado venezolano afirman haber beneficiado a más de 8.000 personas, la sociedad civil registra apenas 186 personas con libertad plena, mientras 554 permanecen con medidas restrictivas como prohibición de salida del país, presentación periódica ante tribunales, prohibición de manifestarse o de hablar con la prensa.
“Eso no es libertad. Es libertad vigilada”, afirmó. También mencionó los problemas estructurales en la ley: “la cláusula residual del artículo 9, al excluir acciones vinculadas a actores extranjeros, introduce un tipo penal abierto aplicable contra opositores; la eliminación de antecedentes sin salvaguardas archivísticas compromete la prueba para futuros procesos de rendición de cuentas; y los tribunales y la Fiscalía llamados a aplicar la ley son los mismos que sostuvieron las detenciones arbitrarias. «No se le puede pedir al instrumento de la represión que se convierta en un instrumento de reparación”.
Las exigencias
Tania Reneaum Panszi mencionó cuatro exigencias concretas al Estado venezolano: “el cese inmediato de todas las detenciones arbitrarias y la libertad plena de todos los presos políticos; acceso público y verificable a listas oficiales de personas detenidas, procesadas y amnistiadas; protección absoluta contra la tortura y reformas estructurales que garanticen la no repetición y el restablecimiento de la democracia; y una visita in loco a Venezuela con acceso irrestricto a los centros de detención”.
“La pregunta ya no es si la Comisión Interamericana está dispuesta. Lo está. La pregunta es si el Estado venezolano lo está”, expresó.
Para cerrar, hizo una advertencia: “La Comisión no normalizará lo que no debe normalizarse. No aceptará como avance lo que es apenas un gesto y no dejará de nombrar lo que ocurre por su nombre: una política de Estado de represión que el sistema interamericano tiene el deber de confrontar”.
Y recordó que la CIDH ha documentado casos de presos políticos en la región desde hace décadas, y que en el caso venezolano mantiene un seguimiento constante a través de su mecanismo especial, que ha recopilado más de 300 testimonios de víctimas.