Una de las propuestas eliminará las sanciones financieras por los bebés nacidos fuera del matrimonio. Otra reduciría la edad legal para casarse. Otras prohibirían la discriminación laboral contra de las madres y ofrecerían o expandirían la licencia de paternidad.
La sesión legislativa anual de China —la Asamblea Popular Nacional— suele ser un evento formal que tiene el objetivo de engrandecer al gobierno del Partido Comunista. Este año, sin embargo, ha producido una oleada de propuestas para lidiar con lo que expertos y funcionarios ahora reconocen como una crisis demográfica amenazadora causada por el pronunciado declive en la tasa de natalidad del país.
Las ideas que ahora están en boca de funcionarios, empresarios y otros actores regionales reflejan cuán profunda es la preocupación en torno a este problema, pero también el hecho de que aún no hay un consenso claro sobre qué debería hacer el gobierno al respecto.
Una diputada, Huang Xihua, incluso llegó a proponer una enmienda a la constitución con el fin de eliminar todas las restricciones a la planificación familiar, tristemente célebres por prohibir –hasta 2016– que las familias chinas tuvieran más de un hijo.
“La razón por la que tantos diputados están presentando propuestas es que la tasa de natalidad ha disminuido durante dos años consecutivos”, dijo en una entrevista telefónica He Yafu, un demógrafo y autor de un libro sobre el impacto de los controles a la población china, quien le ayudó a Huang a escribir su propuesta. “Ya no hay razones para limitar los nacimientos”.
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