Las autoridades chinas utilizan una nueva forma de contabilizar que debería detectar más casos y lograr tratamiento más oportuno para los pacientes. Pero la magnitud de la epidemia seguirá sin aclararse.
El número de casos de infección y muertes por la epidemia de coronavirus en China se dispararon repentinamente el jueves cuando las autoridades del país cambiaron la manera en que llevan el registro de la enfermedad y no, en general, debido a algún cambio en la condición del brote.
Sin embargo, los expertos dicen que hubo buenos motivos para cambiar la manera de contabilizar a los pacientes con la enfermedad, llamada COVID-19, y el objetivo es que el nuevo método detecte muchos casos que antes habían pasado desapercibidos. Esto permitirá que más pacientes reciban tratamiento y se pongan en cuarentena con más anticipación.
A continuación, un resumen de lo que sabemos —y lo que no— sobre las nuevas cifras de coronavirus y lo que dicen sobre la magnitud de la crisis.
¿Cómo cambiaron las cifras?
Durante varios días, el gobierno chino había reportado cifras que sugerían que la propagación de la epidemia se estaba desacelerando, pero eso cambió de manera abrupta el jueves.
Los funcionarios de Hubei, la provincia china donde se originó el brote, dijeron que se habían registrado más de 48.000 casos ahí, un incremento del 44 por ciento en comparación con el día anterior. También informaron que hubo 1310 muertes, un aumento del 23 por ciento. Esa tendencia continuó el viernes 14 de febrero, aunque no de manera tan drástica, cuando los funcionarios de Hubei revelaron otros 4800 casos y 116 muertes más.
Antes, solo se contaban los casos de pacientes que obtenían resultados positivos en las pruebas del nuevo virus. Ahora, las cifras parecen incluir a cualquiera que tenga una tomografía computarizada que muestre un patrón indicador de neumonía en sus pulmones.
“Debemos tener cuidado al interpretar estas cifras”, dijo el jueves Michael Ryan, jefe del departamento de respuestas a emergencias de la OMS. Las cifras más elevadas de casos, dijo, “no representan un cambio significativo en la trayectoria del brote”.
Después, la OMS publicó sus propias cifras, que descartaban los diagnósticos que no estaban basados en una prueba positiva del virus, e indicó que no comprendía del todo el cambio que había hecho China.
“Para fines de concordancia, aquí se reporta solo el número de casos confirmados en un laboratorio”, declaró la organización en un informe sobre la situación sanitaria. “La OMS ha solicitado formalmente información adicional sobre los casos diagnosticados mediante métodos clínicos, en particular si estos han ocurrido en el transcurso del brote y si hubo casos sospechosos que se reclasificaron como casos diagnosticados con métodos clínicos”.
La OMS reportó casi 47.000 casos confirmados a nivel mundial, de los cuales menos del uno por ciento ocurrió fuera de China continental. Las cifras chinas determinaron que el total era de más de 61.000 casos.
¿Qué defectos tenían los registros anteriores?
En resumen, bastantes.
Los kits para hacer pruebas del virus no se están produciendo con la rapidez suficiente para satisfacer la demanda, y tardan días en producir resultados. Con las tomografías computarizadas se pueden revisar más pacientes y los resultados están disponibles casi de inmediato.
Además, las pruebas del virus no han sido muy confiables. Muchas personas enfermas obtuvieron resultados negativos, para luego dar positivo en pruebas subsecuentes. Al parecer esto se debe, al menos en parte, a que las pruebas estandarizadas se basan en muestras del conducto nasal y la garganta, mientras que el virus quizá está alojado en los pulmones.