La luz azul de las pantallas tiene efectos negativos en la salud

La luz blanca está constituida por todos los colores visibles

Pero los colores que se encuentran en el extremo azul del espectro, lo que denominamos luz azul, pueden ser dañinos para nuestros ojos

Las pantallas producen luz azul a niveles más altos que la luz emitida por el sol. El número creciente de dispositivos digitales en nuestras vidas nos expone a más tiempo de pantalla que nunca.

Asimismo, en muchos entornos profesionales los empleados pasan hoy la mayor parte de su jornada laboral frente a una pantalla.

Estos factores están provocando un aumento del cansancio ocular y daño de la retina a largo plazo. También otros trastornos de la salud física, mental y emocional.

Con normalidad utilizamos el móvil y estamos frente a un ordenador muchas más horas de las que deberíamos.

Hay quienes, desde el momento en el que abren los ojos hasta la hora de irse a dormir no se despegan de una pantalla.

El teletrabajo, la conexión con nuestros seres queridos y gran parte de nuestro ocio están directamente relacionados con los aparatos electrónicos. Por eso, ahora más que nunca debemos esforzarnos por controlar su uso en beneficio de nuestra salud.

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Estar sobreexpuestos a la luz azul de las pantallas tiene más aspectos perjudiciales de los que en un primer momento parece

Rafael San Román, psicólogo de la plataforma ifeel, destaca la incidencia que tiene este uso en el factor «puramente físico», como puede ser su impacto negativo en nuestra vista (la necesidad de forzarla antes pantallas pequeñas o el brillo de estas) o la sobreestimulación que genera en nuestro cerebro.

La psicóloga Gabriela Paoli, por su parte habla de cómo se ve afectada nuestra higiene postural, lo que puede derivar en dolores, por ejemplo de las cervicales o la zona baja de la espalda, así como dolores de cabeza o el entumecimiento del cuerpo en general.

La profesional hace hincapié en que, al afectar a nuestro higiene de sueño, las pantallas crean una cadena que tiene un impacto en casi todos los planos de nuestra vida.

«Utilizamos todo el día el ordenador, para trabajar, para hablar con nuestra familia, para ver películas y series. Esto, debido a que se «vampirizan» nuestras horas de sueño, repercute en la calidad de nuestro descanso y lo empeora»

La experta y continúa:

«Al dormir menos nos cuesta más enfrentarnos al día a día: comenzamos a comer peor, hacemos menos ejercicio y tenemos peor ánimo. Poco a poco afecta al total de nuestra calidad de vida».

Informarse en exceso

Otro de los riesgos derivados del uso de pantallas, especialmente en estos tiempos de coronavirus, es la «intoxicación informativa». Esto se produce cuando nos sentimos bombardeados por una cantidad de noticias casi inabarcables.

Aun así, advierte el psicólogo de ifeel que muchas veces el problema no es la gran cantidad de noticias, si no que «nos intoxicamos porque nos informamos con falsa información, o con información de falsa utilidad, es decir, nos desinformamos». «Eso, tanto en pequeñas dosis como en abundancia, no es sobreinformarse, sino mal informarse», asevera.

A la hora de reducir el uso de pantallas diario, ambos psicólogos coinciden en que debemos hacerlo de manera coherente y no tomar decisiones drásticas. «La cosa no es que tengamos que aislarnos en una cápsula ajena a todo ítem sobre la situación que estamos viviendo, simplemente debemos dosificar, ser más selectivos, más críticos, menos impulsivos o reactivos», explica Rafael San Román.

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2 comentarios en «La luz azul de las pantallas tiene efectos negativos en la salud»

  1. Este tipo de efectos siempre se dará, pareciera que no se fabrican dispositivos seguros para el humano.. sucedió desde que se comenzó a usar el celular en forma masiva..recuerdan que las ondas de radio decían producían cáncer? Ya hoy día dicen que no…pero…será cierto?

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    • Hola Rafael. Gracias por contactarnos.

      Muchas de estas tecnologías no tienen suficiente tiempo como para saber los daños que causan a largo plazo. El celular inteligente no tiene ni 25 años. El debate es interesante, porque incluso demostrado el daño que haga, ¿valdrá la pena dejar de usarla? Parece que no. ¿Qué opinas?

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