Cuarentena: ¿Volveremos a darnos un apretón de manos alguna vez?

El apretón de manos es un gesto que hacemos a diario y cuando estalló la crisis del coronavirus fue de lo primero que dejamos de hacer. Pero, ¿se han acabado para siempre?

El humilde apretón de manos abarca desde lo mundano a lo potente: desde un simple saludo entre extraños que nunca se volverán a encontrar hasta el cierre de acuerdos por miles de millones de dólares entre titanes de los negocios.

Hay varias ideas sobre cómo se originó el apretón de manos. Puede haberse originado en la antigua Grecia como un símbolo de paz entre dos personas, al mostrar que ninguna llevaba un arma.

La parte de agitar las manos durante un apretón puede haber comenzado en la Europa medieval, cuando los caballeros sacudían la mano de los demás en un intento de soltar cualquier arma oculta.

A los cuáqueros se les atribuye la popularización del apretón de manos después de haberlo considerado más igualitario que inclinarse.

El apretón de manos es un «gesto literal de conexión humana», un símbolo de cómo los humanos han evolucionado para ser animales profundamente sociales y táctiles, dice Cristine Legare, profesora de psicología de la Universidad de Texas, en Austin, Estados Unidos.

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Con una historia que se remonta miles de años, el apretón de manos podría estar demasiado arraigado como para dejar de hacerlo fácilmente.

«El hecho de que optáramos por realizar un golpe de codos como alternativa muestra cuán importante es el contacto, no queríamos perder esa conexión física», dice la profesora Legare.

No solo los humanos

Ese impulso biológico de tocar y ser tocado también se encuentra en otros animales. En la década de 1960, el psicólogo estadounidense Harry Harlow demostró cuán vital era el contacto y el afecto para el desarrollo de los jóvenes monos rhesus.

Otros ejemplos del reino animal incluyen a nuestros primos más cercanos: los chimpancés suelen tocarse las palmas, abrazarse y, a veces, besarse como una forma de saludo.

Las jirafas usan sus cuellos, que pueden alcanzar los dos metros de longitud, para participar en un tipo de comportamiento llamado «necking» (apriete), en el que los machos de la especie se entrelazan entre sí, se balancean y se frotan para evaluar la fuerza y el tamaño del otro y así establecer quién domina.

Dicho esto, existen numerosas formas de saludo humano en todo el mundo que evitan el riesgo de la transmisión.

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