Desde que el movimiento Black Lives Matter empezó a ser una verdadera revolución, a calentar las calles a lo largo y ancho de Estados Unidos para forzar un cambio real y que el racismo sistémico empiece a ser cosa del pasado, Michael Jordan ha tomado otra posición. El hombre que durante tantos años huyó de la lucha política, el de la frase atribuida como epítome de la venta de ropa deportiva, se ha empezado a volcar en la lucha contra la lacra racista que él mismo ha vivido. Con las manifestaciones de la comunidad negra tras al asesinato de George Floyd en Mineápolis se dirigió a los aficionados con palabras contundentes, un nuevo perfil para él fuera de la cancha, y anunció la donación de cien millones para batallar el racismo y el abuso de los poderes contra sus paisanos.
La Jordan Brand se expande con algo que poco tiene que ver con el negocio de las zapatillas: la presencia social, ayudada al impulso de su figura durante el confinamiento del coronavirus por la emisión de su documental The Last Dance, es hoy más que ayer para Michael. Y la huelga propuesta por los jugadores de la NBA este mes de agosto tras otro abuso policial televisado, en este caso el de Jacob Blake, ha servido para que la Liga y los propios jugadores acudan a él como activista.
La relación entre los protagonistas en pista y los que les pagan la nómina está tirante, se quiere un cambio y el puente que les debe unir es Michael Jordan. El dueño de los Hornets se ha dirigido, según desvela Jackie MacMullan en ESPN, a Chris Paul, el presidente del sindicato de jugadores, para tener un mayor conocimiento de su postura y así transmitírsela al resto de la Junta Directiva. A la misma hora, y no es casualidad, se celebraron este jueves 27, un día después del caos por el boicot de los Bucks y el posterior ‘black-out’ de los partidos, se celebraron las reuniones de jugadores y propietarios para evaluar las consecuencias y los pasos a seguir a partir de ahora y Jordan estuvo en las dos. El ’23’ es el encargado del Comité de Relaciones Laborales de la NBA en estos momentos y esa posición ya le hubiera dado derecho a ejercer de hilo conductor, pero sus razones van más allá. Taylor Rooks, periodista de Bleacher Report, ha transmitido públicamente el sentir de Jordan: «Estoy en esta reunión no como propietario ni como ex-jugador: como hombre negro». Jordan está rodeado en la Junta Directiva de una amplia mayoría de hombres, blancos y más mayores que él, algo que en este contexto se les vuelve en contra al estar Jordan en una conexión mucho más fluida y evidente con los miembros de las plantillas, que siguen en huelga. «Ahora mismo escuchar es mejor que hablar», cuentan que les espetó a los otros propietarios sobre quejas hacia el movimiento que iniciaron los Bucks.
Jordan ya se enfrentó a otros propietarios y al propio Adam Silver, el comisionado de la NBA, el pasado mayo cuando se intentaba cuadrar el calendario de la burbuja de Disney World. Su presión obligó a que se rebajara el número de 30 a 22 equipos, con el suyo (sin aspiraciones) entre los que se descartaron.
¿Por qué este nuevo Michael Jordan? Se le ha pedido un paso adelante durante más de dos décadas en materia de implicación social y éste por fin se ha dado…
vía AS