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María Rivas en las Vivencias de Milagros S. Castro

Uno de los decesos que más lamento, ocurrido el año pasado, fue el de la extraordinaria cantante venezolana María Rivas.

Afortunadamente tuve el privilegio de conocerla y compartir algunas Vivencias, que son inolvidables.

Todo comenzó cuando María inició con fuerza su proyección nacional. Eso fue durante los primeros años de la década de los noventa. Claro, ya tenía “varias horas de vuelo” en el ambiente artístico, porque se inició cantando en prestigiosos clubes nocturnos.

Pero el empujón que la sacó del anonimato se produjo cuando comenzó a sonar en todas las emisoras de radio del país su célebre canción Manduco.

Por cierto, les cuento que Manduco «Es un pilón o palo de madera grueso, que usan las lavanderas para lavar la ropa. Se hacía golpeando la ropa para sacar la suciedad»

El Manduco de María Rivas en el recuerdo de muchos.

La proyección fue inmediata. Gran parte del país comenzó a conocer el nombre de María Rivas y a cantar el Manduco. Y muchos lo hacían con la misma pasión de esta caraqueña, quien sorprendía por la hermosa y potente voz que la caracterizaba.

La rubia con voz de negra

Es más, quienes nunca la habían visto, juraban que se trataba de una cantante de color, que enamoraba por la voz. Y cuando la vieron, a través de los medios de comunicación social, se sorprendieron al ver una hermosa rubia, con encantadores ojos azules.

Y lo mejor, era su esencia espiritual. Su simpatía, carisma, alegría, aunque a veces era un poco tímida. Pero tenía que olvidarse de eso, cuando estaba ante ese público que siempre la aplaudía, la elogiaba y la seguía.

De hecho, algunos comentan una anécdota en la que se afirma que el conocido productor musical Gerry Weil, cuando la conoció, la bautizó como la rubia con voz de negra.

Y hay que agregar que en su sangre corría el jazz, género que nunca faltó en su amplio repertorio. Siempre estaba integrado por estupendos temas, que interpretaba con un estilo especial en español, inglés, italiano y portugués.

El jazz al estilo de María Rivas.

El día que conocí a María Rivas

Fue a comienzos de los años noventa. Después de su disco Primogénito, María promocionaba su producción musical Manduco en todo el país.

En su agenda promocional, le llegó el turno a Barquisimeto de recibirla con mucho cariño. Y ella siempre agradeció ese gesto larense.

Ese aspecto era muy importante, porque en su condición de ser reconocida como la Capital Musical de Venezuela, los promotores artísticos de los diferentes sellos disqueros, comentaban que cuando un artista “pegaba” en esta ciudad, “pegaba” en todo el país y más allá.

De hecho, muchos cantantes nacionales comenzaban sus respectivas giras musicales en Barquisimeto, buscando el ansiado éxito.

Para María Rivas resultó muy fácil. Los medios barquisimetanos la amaron a “primera vista”. Fue muy grato ese encuentro. Y a mí me pareció una persona muy agradable y con mucho futuro, más allá de las fronteras.

Luego de esa primera visita promocional, regresó muchas veces a la capital larense, pero con sus conciertos. Y en cada uno logró cautivar a muchos más seguidores.

Amenas conversaciones

Ya como en su tercera visita a Barquisimeto, tuve la oportunidad de compartir con María y echar muchos cuentos sin parar. Fue sumamente agradable.

El hecho que su segundo apellido coincidiera con el mío, Rivas Castro, era punto de bromas. Pero entre risas y risas, llegamos a un punto interesante.

Resulta que su papá José Manuel y mi mamá Yolanda, nacieron en el mismo pueblo del estado Monagas, Caicara de Maturín. Una casualidad que nunca dejamos de comentar. Incluso, quedó como un misterio si ambas familias se conocieron en aquel entonces.

Cada vez que hablaba con María, le decía que nunca había estado en esa población, a pesar de conocer gran parte de Monagas. Incluyendo, la Cueva del Guácharo, de la cual nuestros padres hablaban tanto. Claro… Él a ella y mi mamá a mí.  

Y esa visita aún la tengo pendiente.

No falté a ninguno de sus conciertos

Y así nació la amistad. Cada vez que María anunciaba una presentación en Barquisimeto, yo estaba allí con mi inseparable compañero de aventuras periodísticas, el reportero gráfico, Julio Colmenarez.

Fueron innumerables los escenarios larenses que colmó con públicos, aplausos y felicitaciones. Por ejemplo, en el Club Ítalo Venezolano, en la recordada discoteca River’s, en el marco de la Feria Internacional de Barquisimeto y en la Feria Mundial del Caballo, entre otros.

Vivencias
Marzo, 1993.

Por cierto, esta fotografía la captó el lente de Julio. Fue en el Club Ítalo Venezolano de Barquisimeto, en marzo de 1993. Nos encontramos temprano para asistir a su prueba de sonido, en uno de sus exitosos shows.

Siempre en el recuerdo

Después de un tiempo, yo exploré otros caminos comunicacionales y cambié de empleo. María también exploró otros países y, lamentablemente, perdimos el contacto.

Pero yo siempre estuve pendiente de su trabajo, de su trayectoria, de sus éxitos.

Hace más de un año, la triste noticia de su desaparición física me llevó a recordar sus conciertos, sus conversaciones, sus proyectos, sus logros. Cumplió con gran parte de lo que se había propuesto para su vida. Y dejó un bonito legado musical.

Por eso, María Rivas siempre estará en mis valiosas Vivencias.

Hasta la próxima.

Saludos y bendiciones.

Milagros S. Castro

@milicas33

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4 respuestas a «María Rivas en las Vivencias de Milagros S. Castro»

Que lindo es recordar y conocer la historia de cada persona. No la conocí, y tal vez en mí casa sí la escucharon, pero es lindo leer estás bostas lindas.

En un viaje de negocios a Caracas en los noventa, mi hija que alli vivia me invito con unas amigas a conocer una cantante que estaba empezando su carrera de nombre Maria Rivas. Querian mi opinion de las canciones en Ingles que iba a interpretar.
Me impresiono que una chica sin haber estado expuesta al mundo del Jazz, pudiera con su voz y diccion cantar como las mejores cantantes norteamericanas al estilo de Nancy Wilson, etc.
Se lo dije al terminar su funcion en el local de las Mercedes, y como dicen: Lo demas es historia. QEPD.

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