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El afamado Raphael en las Vivencias de Milagros S. Castro

Durante mi niñez, la música fue más que una compañía. Recuerdo con agrado que en mi hogar, siempre se escuchaban diversos géneros, en las voces de grandes intérpretes. Las mañanas y las tardes estaban animadas por la radio. Por ello, algunos cantantes nacionales e internacionales han formado parte de las Viivencias que más valoro.

En esta ocasión, quiero compartir una historia que involucra a dos famosos que siempre me han gustado mucho. Uno, argentino y otro, español. Me refiero a Sandro y a Raphael.

Muchos comentaban que la fama los enfrentaba. Pero, cada uno tenía su estilo y su público.

Yo no tenía problemas. Mi corazón era amplio y mi admiración era para los dos.  

Son innumerables las canciones que aprendí a lo largo de esos años. Puedo decir que todo el repertorio de ambos me lo sabía de memoria. Y cuando alguien me sorprendía con un elepé (un disco de acetato) de Raphael o de Sandro, me gustaba tanto como los del Topo Gigio o de Gaby, Fofó y Miliki.

A estas alturas, mis amigos no entienden esos gustos tan diferentes. Pero era mi realidad en aquella época en Caracas. Y todo gracias a la sintonía que tenían en mi casa las dos emisoras más populares y sintonizadas: Radio Rumbos y Radio Continente.

La señora que me cuidaba era su principal fan. Y yo, la diminuta fan, porque también las escuchaba todo el día.

Los años pasan, las vivencias cambian

Con el correr de los años, esa etapa de mi vida pasó. La recuerdo con cariño. Lo que no pasó fue mi admiración por estos dos cantantes. Ya como profesional, seguí de cerca sus respectivas carreras musicales. Y, por supuesto, de vez en cuando, interpretaba sus canciones.

Pero, aquí la balanza se inclina hacia uno de los dos cantantes. El que, luego, me dejaría gratos recuerdos…

En septiembre de 1986, después de diez meses de haber recibido mi título de Comunicadora Social en el Aula Magna de mi ilustre Universidad Central de Venezuela, comencé a trabajar en el diario El Informador de Barquisimeto.

Como lo he comentado en vivencias anteriores, asumí la responsabilidad de redactar la fuente de espectáculos y la columna Terminal Aéreo. Esta publicación exigía visitar todas las mañanas el Aeropuerto Internacional Jacinto Lara de Barquisimeto y entrevistar a personalidades que llegaban a la ciudad o aquellas que viajaban a Maiquetía.

Aeropuerto Internacional Jacinto Lara de Barquisimeto.

Una noticia que me impactó

Un día, no recuerdo el mes, pero con total seguridad fue en el año 1988, me tocó ir al aeropuerto con mi amigo y compañero Igor Salazar. Un reportero gráfico muy querido y admirado en Barquisimeto. Todo un personaje, por la cantidad de gente que conoce y a la que ha fotografiado.

El hecho es que allí nos enteramos que la ciudad de Barquisimeto estaba incluida en la gira nacional que realizaría el ídolo español Raphael en Venezuela. El escenario seleccionado era el Club Ítalo Venezolano.

Raphael.

¡Guaoo! Eso me pareció lo máximo. Luego de conocer los detalles, le comenté a Igor que desde pequeña amaba a Raphael y que me sabía todas sus canciones.

Él me comentó que también era su fan. Y que siempre soñaba con fotografiarlo durante un concierto, en el que interpretara sus temas favoritos.

Yo le dije: “Igor, estamos a semanas de ese momento. Vamos a hacer tu sueño realidad. Además, seré muy feliz si puedo entrevistarlo”. Así quedamos.

A partir de ese momento, diariamente les preguntábamos a los organizadores la fecha y hora de la llegada de Raphael a Barquisimeto. Pero, ese era el secreto mejor guardado.

Al llegar el esperado día…

Igor y yo estábamos muy contentos. Nos tocó trabajar y cubrir varias pautas periodísticas.

Era sábado y el concierto del famoso intérprete español estaba previsto para las nueve de la noche. Nosotros ya teníamos nuestras entradas con anticipación. Lo que no teníamos era su hora de llegada a Barquisimeto para solicitar la entrevista.

Las horas fueron pasando y la información nada que llegaba. Y, lo peor fue que nunca llegó.

Entonces, con el Plan B en la mente, nos fuimos muy temprano al Club Ítalo Venezolano para tratar de entrevistarlo antes de su recital.

Pues… Negativo el procedimiento. Los organizadores dijeron que no, porque el artista pidió que no lo molestaran antes de salir al escenario, por aquello de la concentración.

Las Vivencias de un concierto EXTRAORDINARIO

No pudimos hacer nada. Solamente admirar su presentación en primera fila. Nuestra mesa estaba muy bien ubicada. Igor tenía el permiso de moverse por el amplio salón para captar los mejores momentos. Y así lo hizo. Tres rollos de 36 fotos fueron insuficientes para fotografiar la magia del concierto.

Una gran noche.

Canciones viejas, canciones nuevas, algunas sorpresas. Lo mejor de su repertorio. Parafraseando uno de mis temas preferidos, fue su gran noche. De verdad, ver en vivo a este artista, definitivamente era lo máximo.

Yo disfruté, de principio a fin, su estilo, su voz, su encanto, su entrega, sus canciones. Y al culminar su show, el público barquisimetano lo ovacionó con total emoción. Fue un momento inolvidable.

Al salir del club, Igor y yo no parábamos de comentar los momentos más impactantes. Ambos disfrutamos todos los detalles. Aunque no pudimos conocerlo, quedamos satisfechos. El hecho de estar en ese concierto fue nuestro mayor orgullo.

Un domingo de trabajo

Aunque salimos del concierto pasadas las dos de la mañana, teníamos que madrugar para ir al aeropuerto y entrevistar a las personas conocidas que viajaban. Generalmente, los domingos eran “flojos” y el número de vuelos, menor.

Sin embargo, el deber llamaba y exigía. Ese día, solo entrevistamos a dos personas conocidas. Pero en vez de irnos temprano, decidimos quedarnos para desayunar un rico club house en el restaurante del primer piso.

¡Tremenda sorpresa!

Cuando terminamos de comer, el reloj marcaba las diez de la mañana. Era tarde, por lo que decidimos regresar al periódico. En ese momento, ya no había nadie en el comedor. El próximo vuelo estaba previsto para la una de la tarde.

Con caras de cansancio, recogimos nuestros bolsos y cuando nos levantamos de las sillas, estaba llegando, nada más ni nada menos, que Raphael con sus representantes y personal de seguridad.

Nuestros rostros eran un poema. Nos miramos y nos dijimos… Al ataque.

Sin pena, lo abordamos. Lo primero era presentarnos. Al principio, el artista español no fue muy amigable. Pero poco a poco le fuimos contando nuestras expectativas con su visita y le agradó el cuento.

Nos invitó a sentarnos a su mesa y allí comenzó una interesante tertulia.

Los mejores amigos

El restaurante estaba solo, así que nadie nos podría interrumpir para solicitarle fotografías o autógrafos.

Igor y yo estábamos tan alegres. Por supuesto, yo lo entrevisté y él pudo tomar todas las fotos que quiso.

Durante la entrevista con Raphael.
Raphael y yo durante la amena entrevista.

Luego, hablamos sobre el concierto y lo bien que la pasamos. Manifestó su satisfacción por el cariño que siempre le ha brindado el público venezolano. Y, lo mejor de todo, conversamos de todo, con mucha calma. La lista de temas que compartimos fue inmensa.

Después de la amena charla, como si fuésemos los mejores amigos, nos regaló unos caramelos de chocolate con licor. Realmente exquisitos Nos contó que eran de Grecia y se habían convertido en sus favoritos.

Un valioso recuerdo con Raphael.

Cocuy de Lara para Raphael

Inmediatamente, Igor comentó que tenía que buscar algo en su carro. Regresó con una botella de cocuy para regalársela a Raphael, como un recuerdo de Lara.

Su representante al ver el regalo, le pidió a Igor que se sirviera un trago. Luego lo probó él y al comprobar su buen sabor, le dio la botella a nuestro nuevo amigo.

Con esa botella de cocuy en mano, Raphael se lo sirvió en el café. Y dijo: “Ostia tío, qué cosa tan divina… Cocuy, como ustedes le dicen, y café”.

Así brindamos y celebramos. Y antes de irnos, nos tomamos las fotografías con el astro español. Un recuerdo que Igor y yo valoramos como muchísimo cariño.

Raphael e Igor Salazar.
Mi amigo Igor Salazar con Raphael. Una foto que vale oro.

Definitivamente, ese momento con Raphael es inolvidable.

A mi amigo Igor Salazar y a mí nos complace mucho compartir estas Vivencias con Raphael.

Hasta la próxima.

Saludos y bendiciones.

Milagros S. Castro

@milicas33

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14 respuestas a «El afamado Raphael en las Vivencias de Milagros S. Castro»

¡Qué grato leer estas vivencias! Quienes somos periodistas sabemos lo mucho que vale cada experiencia de este yipo. Las leo y siento que yo las vivo también. Gracias Milagros.

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