Reflexionas para una Navidad en pandemia
Reflexionas para una Navidad en pandemia

Reflexiones para nuestra primera Navidad en pandemia

5 minutos de lectura

Al menos en Venezuela, esta es la primera Navidad bajo los numerosos efectos de la pandemia.

La pandemia anterior fue hace cerca de 100 años, así que las pocas personas que la vivieron y todavía están vivas quizá no se acuerdan, y en todo caso, era otro mundo.

Siendo así, desde CURADAS te ofrecemos algunas reflexiones para nuestra primera Navidad en pandemia, que ojalá sea la última.

La primera reflexión es que, así como el show debe continuar, la Navidad debe continuar.

«The show must go on» dice la famosa frase respecto a la continuidad del negocio del espectáculo, inmortalizada por el grupo Queen en la mágica voz de Freddie Mercury en el tema con el mismo título.

Y hay pocos «shows» comparables con la Navidad.

Reflexión 1: El show de la Navidad debe continuar.

La Navidad es, principalmente, de los niños, y a los niños hay que pintarles que «la vida es bella», como lo hizo Roberto Benigni personificando al improvisado héroe Guido Orefice precisamente en la película La vida es bella, cuyo acto más grande de amor y de valor fue crear para su hijo la mejor realidad que pudo en medio del infierno nazi de la Segunda Guerra Mundial.

Hay quien piensa «pero no hay nada que celebrar», y es precisamente cuando no hay nada que celebrar que mejor podemos usar la Navidad como la razón, el motivo, la excusa. ¿No hay nada que celebrar? ¡Pues celebremos la Navidad!

Reflexión 2: La vida es bella, y si no lo es, tienes que pintarla lo más bella que puedas para tus niños, al menos durante la Navidad.

Reflexión 3: No importa si crees o no en la Navidad. No importa tu religión pues, dependiendo del país, ciudad o pueblo donde estés, la Navidad será más importante que lo que tú crees, porque será respecto a lo que cree la mayoría, a lo que celebramos en grupo, más allá de lo que pensamos individualmente.

Reflexión 4: La Navidad es importante, y quizá lo es más en los malos tiempos que en los buenos.

Apartando el nacimiento de Cristo, la visita de los Reyes Magos, el avistamiento de la Estrella de Belén, Santa, el Niño Jesús, y cualesquiera otros seres o eventos con connotación esotérica, mágica o religiosa, hay valores tan humanos y mortales como la mística, la unión y el perdón que resaltan en Navidad, y aunque no sean milagros, son más reales, más útiles y más necesarios que cualquier prodigio sobrehumano. Y todos esos valores los podemos hacer brillar en Navidad.

En Navidad volvemos a nacer si así lo decidimos, y seguidamente tenemos un año de paquete para usarlo con esa nueva vida.

Reflexión 5: Sácale el jugo a la Navidad, por los que ya no están, por los que seguimos acá, y sobre todo, por los recién llegados, los niños, los dueños del futuro.

No ha sido fácil, pero la Navidad es un regalo que nos legaron personas que la pasaron mucho peor que nosotros, algunas sobrevivieron plagas, otras pelearon guerras, y muchas murieron en la cruz, quemadas, perseguidas, luchando por sus tradiciones, por sus creencias, para pasarlas a la siguiente generación.

La Navidad es nuestra y somos nosotros diciéndonos a nosotros mismos «aquí estoy, quizá vengo de la enfermedad, de la guerra, del terror, pero vengo con una sonrisa, deseando salud, compartiendo amor, porque sigo creyendo en la humanidad y en que podemos ser felices»

Reflexión 6: Puedes pasarla bien. Sí, este año, para algunos, fue el peor; para otros, no tanto, y sean cuales sean tus resultados y los buenos o malos presagios, puedes decidir creer una vez más.

Por tus antepasados, que fueron igual o más fuertes, pasando por pruebas iguales o más fuertes.

Por tus abuelos y los abuelos de tus abuelos, que no podían acortar distancias con pantallas, que no tenían celulares, miles de canales de televisión, Google, ni mensajería instantánea.

Por tus padres y tus hermanos, que siguen acá o se bajaron en estaciones previas. Hazlo por los que no están, y hazlo por quienes siguen acá.

Por nuestros ancestros que sin excusas abrieron ventanas en medio de sus oscuridades y pasaron cuentos con finales felices de una generación a otra, porque conocían el valor de la fe y la necesidad de la esperanza.

A veces comiéndose un pan duro para dejarnos el más tierno a nosotros. Ocultando una lágrima para fingir una sonrisa.

Reflexión 7: La Navidad se ha celebrado con cuchillos, palos, bombas, en la paz y en medio de la guerra, andando nuestro propio camino, que es torcido, y es derecho.

Somos niños traviesos, somos sabios y también somos pendejos. Sí. Metimos la pata. La volveremos a meter, y seguramente en este preciso momento la estamos metiendo, pero mira hasta donde hemos llegado.

Sí, cometimos aquel terrible error, pero mira hasta donde nos trajo.

El chocolate, la Internet, el cine y todos los inventos y todas las artes y todos los manjares y todos los deportes.

Nos hemos forjado en sangre, fuego, lágrimas, sudor y mierda, pero también hemos festejado con comodidades y delicias que sin nosotros no existirían.

Reflexión 8: el hombre también hace cosas buenas. Por mucho que ames a los animales, cada vez que sueñes con un mundo sin el hombre, recuerda sacar de él todo arte, toda magia, toda fantasía.

Puedes renegar del hombre, pero debes reconocer que es muy ridículo hacerlo en Twitter y desde un iPhone.

Porque así como dijo Carl Sagan, que para hacer una taza de café primero necesitas un universo, para tener una Navidad, un año nuevo y todo el calendario, primero necesitas al hombre.

Para estar donde estamos, tuvimos que caminar sobre nuestros propios errores.

Reflexión 8: Enumera también nuestros aciertos.

Es verdad, de una forma o de la otra, la pandemia fue nuestra culpa. Así como las guerras, el crimen, el hambre, la corrupción.

Pero enumera también nuestros aciertos. Enumera nuestros inventos. No contabilices solo las fallas. No en Navidad.

Todo está y estará bien, más aún si eres una persona de fe, pues no podrás objetar que todo es como es porque Dios así lo quiso.

Reflexión 9: La pandemia redujo el materialismo de la Navidad y nos hace sentir que hay algo más que regalos, que hay algo más que compras compulsivas, que gastar dinero. Que está muy bien tener dinero y gastarlo y festejar, pero la Navidad puede ser mucho más que eso.

La Navidad es la mejor época del año y mira que necesitamos una mejor época del año. Vale la pena tener una época de unión, vale la pena tener unos días de reencuentro. Vale la pena querer adornar la casa, comer platos especiales, llamar a los seres queridos. La Navidad vale la pena.

Reflexión 11: Recibe el 2021 con un ramo de flores, pero aprendiste la lección, así que deja tu espada y tu escudo cerca, apenas detrás de la puerta. Y cuando digo tu escudo y tu espada me refiero a tu tapabocas y a tu aspersor de alcohol. Cuídate y cuida a los tuyos y, en Navidad, todos somos los tuyos.

¿Cuáles son tus reflexiones?

Déjalas en los comentarios.

Instagram fotógrafo: @aydch_photography

5 Comments

  1. Corrección: esta es la segunda navidad, no la primera. Recuerden que en Venezuela entramos en Pandemia y en cuarentena en marzo de 2020. Entonces, esta es la segunda navidad y no la primera.

    • Hola Aracelys. Se trata de un artículo escrito para el primer año en pandemia, que repetimos porque, más allá del año, no ha perdido vigencia. Gracias por tu comentario y por ser fiel seguidora de Curadas.

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