Estos gusanos marinos de dos metros de longitud se ocultaban bajo los sedimentos al acecho de sus presas y arrastrarlas a su interior
Hace unos 20 millones de años, unos gigantescos gusanos pudieron haber colonizado el lecho marino del continente euroasiático. Estas criaturas de dos metros de longitud, que parecen sacadas del imaginario de Lovecraft, practicaban la caza de emboscada. Permanecían ocultas en sus largas y estrechas madrigueras hasta que salían impulsadas hacia arriba para atrapar a sus incautas presas con sus mandíbulas y arrastrarlas al interior.

Este escenario de pesadilla ha sido propuesto por un equipo de la Universidad Nacional de Taiwán tras descubrir unos sorprendentes rastros fósiles en los fondos marinos cercanos a la isla. Los hallazgos aparecen publicados en «Scientific Reports».
El nuevo rastro fósil (icnofósil), al que llamaron Pennichnus formosae, consiste en una madriguera en forma de «L», de aproximadamente 2 metros de largo y 2 ó 3 centímetros de diámetro. Para dar con el mismo, Ludvig Löwemark y sus colegas estudiaron 319 especímenes preservados dentro de capas de fondo marino formadas durante la era del Mioceno en el noreste de Taiwán. «En muchos casos solo pudimos ver una pequeña parte del rastro fósil. No fue hasta que encontramos un espécimen casi completo en Yehliu Geopark que finalmente nos convencimos de que nuestra interpretación era correcta», explica el investigador a este periódico.
Los rastros fósiles son estructuras geológicas como madrigueras, huellas y cavidades de raíces de plantas preservadas en rocas, que permiten sacar conclusiones sobre la morfología o el comportamiento de organismos antiguos. Lo que nos sugiere la morfología de Pennichnus es que las madrigueras probablemente estaban habitadas por gusanos marinos gigantes similares al gusano bobbit (Eunice aphroditois), que todavía se encuentran en la actualidad.
Los bobbit son depredadores oportunistas que se entierran en el fondo de los océanos y utilizan sus poderosas mandíbulas para capturar presas como peces, calamares y pulpos, que después arrastran a sus madrigueras. Las dimensiones de los antiguos gusanos «son muy similares a las de los bobbit y la parte superior de las madrigueras también coincide», señala Löwemark.
Hasta ahora los científicos no han encontrado ningún resto del animal que ocupaba esas madrigeras pero, si eran parientes de los bobbit, probablemente también tenían feroces mandíbulas. «Como no hemos encontrado el rastro fósil de ningun gusano ‘bebé’ , creemos que los que lo produjeron no comenzaron a vivir en el sustrato arenoso hasta que fueron adultos. Como en el caso de los bobbits modernos, los juveniles viven en libertad y los adultos construyen una madriguera donde quedarse», aclara el científico.
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