Verónica Ruiz del Vizo: “He construido un negocio que me llena y transforma vidas”

26 minutos de lectura
Por Katty Salerno

Verónica Ruiz del Vizo (Caracas, 1986) puso todas las letras de su largo apellido en el ciberespacio, algo por lo que su abuelo estaría orgullosísimo de ella. Es la primera que aparece cuando lo escribimos en un motor de búsqueda en Internet, debido a sus muchos logros. Sin saber que estaba haciendo camino al andar se convirtió, a los 20 años, en pionera del mercadeo digital en Venezuela. Hoy, con 35, facturó un millón de dólares con su más reciente emprendimiento, con el que ha llevado conocimiento a más de 10 000 personas durante esta pandemia y ha dado empleo a otras 150.

«Siempre he sido una apasionada de la comunicación estratégica y la educación. Me alegra decir que hasta el día de hoy he tenido el placer de construir un negocio que me llena y transforma vidas», dijo a Curadas.com Verónica Ruiz del Vizo, ahora residenciada en Estados Unidos. Su razón de ser como empresaria va mucho más allá del solo hecho de ganar dinero, que de por sí está bien. Una difícil situación familiar la obligó a tomar este camino sin saber a donde la conduciría. Decidió convertir esta dura experiencia de vida en su principal motivación para seguir adelante y ayudar a otros a vencer las dificultades.

Madre de Carlota, de 12 años, y orgullosa de haberse formado a sí misma como mujer de negocios, Verónica Ruiz del Vizo también es reconocida en el mundo real. En 2017 fue distinguida como empresaria mujer del mundo por el Departamento de Estado de Estados Unidos. En 2019 ganó el premio Rising Star de la industria de mercadeo y publicidad de Estados Unidos para el segmento hispano. El Foro Económico Mundial la reconoció en 2020 como Joven Líder del Mundo (Young Global Leader) de entre 114 personas de diferentes países. Ha dictado más de 300 conferencias, charlas y talleres en los cuales ha compartido escenario con personalidades como el expresidente estadounidense Barack Obama.

Hay una máxima que le atribuyen al filósofo griego Epicteto: «No es lo que te sucede. Lo importante es cómo reaccionas ante lo que te sucede». ¿Se podría decir que este ha sido el principio que ha guiado tu vida?

Sí, sin duda. Yo viví una crisis muy difícil después de la muerte de mi mamá. Sin embargo, una vez que entendí que estaba atravesando un duelo, decidí que ese era un capítulo que se cerraba y que solo significaba un nuevo comienzo con nuevas herramientas, porque el dolor me dio muchas herramientas. Yo no quería que en mi vida estuviese el drama. Yo quise que ese fuese el inicio de un nuevo ciclo del que estuviese orgullosa.

La crisis necesita gente que la transforme y el siempre ocuparme me hizo tener una relación proactiva con los tiempos difíciles, donde fui capaz de tomar las riendas de mi propia vida para crear espacios y nuevos proyectos.

A veces en las crisis profundas uno se abandona a sí mismo, no respetas lo que estás sintiendo, te cuestionas mucho. Dentro de tanto conflicto, decidí que tenía que darle vida a mis ideas. Siempre habrá dificultades y tú vas a decidir si es solo eso, una dificultad, o un “no” que te va a impedir continuar.

Cuando Verónica Ruiz del Vizo tenía 17 años y estaba comenzando a estudiar en la UCAB, simultáneamente, las carreras de Comunicación Social y Educación, porque ambas le fascinaban, su mamá falleció. Con un padre ausente, tuvo que comenzar a trabajar para costear sus estudios y los gastos del hogar y cuidar de su hermano menor, que entonces tenía 14 años.

«Mi historia familiar me marcó. La muerte de mi mamá marcó un antes y un después en mi vida. Eso me puso en una situación supercrítica y mi tendencia en estos casos es empezar a disparar ideas en pro de solucionar la situación. Yo tengo un sentido de urgencia muy interesante para hacerme parte de la situación en conflicto, no solo espectadora. Al morir mi mamá tuve que tomar la decisión de quedarme con una carrera solamente, y la elegida fue Comunicación Social. Sin embargo, la vida me ha permitido ejercer mis dos pasiones».

¿Hay alguien que te haya inspirado o influenciado o que te haya dado algún consejo para ser quien eres hoy?

Mi abuelo Jorge (Q. E. P. D.). Un hombre extraordinario que llegó a Venezuela huyendo de la dictadura en Cuba y se convirtió, con mucho esfuerzo, en uno de los empresarios más queridos de su momento.

Mi abuelo siempre me dijo tres cosas. La primera, que cuando estaba feliz me veía más bonita. Que procurara más “ser” feliz a “verme” bonita. Segunda, que si dejaba que me “cortaran” el apellido a solamente “Ruiz”, sería como cortar cualquier apellido a la mitad. Por ejemplo, decir solo “Pe” en lugar de “Pérez”. Que yo era “Ruiz del Vizo”. Y la tercera, que los seres humanos se enamoran profundamente de las personas con las que pueden conversar de cosas interesantes. Que siguiera cultivando mi conocimiento y así sería una gran conversadora. “Tuvimos toda la vida una conversación que nunca terminó”, me confirmó un día mi abuela al hablarme de su relación con mi abuelo.

Una evolución natural

El nacimiento de Verónica Ruiz del Vizo en el mercadeo digital se dio por selección natural, por aquello de la supervivencia del más apto, como lo describió Charles Darwin al formular su teoría sobre la evolución de las especies. Ella se estaba formando y trabajando como periodista de medios impresos cuando apareció Facebook, la primera de las redes sociales que conocimos. Si todo el mundo estaba dirigiendo su mirada hacia esta red, por qué no usarla como vía para promocionar productos, pensó. Tuvo la disposición de cambiar, de adaptarse a eso nuevo que estaba llegando.

«Fue así como a los 20 años fundé una agencia de mercadeo digital, convirtiéndome en pionera en este campo en Venezuela. Comenzamos a llevar las marcas de bebidas de Pepsico. Al poco tiempo la agencia se convirtió en el aliado estratégico de compañías como DIAGEO, Nestlé, P&G, Pepsico, MasterCard, entre otros, para su comunicación digital y generación de contenido.

En el 2018 cofundé una plataforma de educación en línea llamada Dar Learning, donde profesionales con más de 10 años de experiencia (entre ellos el conocido empresario venezolano Lorenzo Mendoza) dictan cursos para democratizar y dar mayor acceso a su conocimiento y experiencia. Aquí se otorgan anualmente más de 1 000 becas a mujeres en situación vulnerable, para brindarles herramientas que las impulsen y apoyen a construir su libertad financiera.

Con la llegada de la pandemia del coronavirus en 2020, el mundo gritaba que había que hacer las cosas diferentes, destruir para reconstruir, repensar, analizar los nuevos hábitos y la tan famosa “nueva normalidad”.

Así nació el bootcamp (seminario intensivo) Transforma tu Instagram en 21 Días, un curso en línea con acompañamiento durante todo el proceso, ejercicios prácticos, clases en vivo, aulas creadas en WhatsApp, que permite al bootcamper vivir una experiencia interactiva inolvidable.

Cuando lanzamos el bootcamp, en solo tres días tuvimos 215 personas registradas. ¡Entré en pánico! Revisé la lista tres veces. ¡Wow, qué ahora? Me di una ducha del susto. Siempre me ducho cuando estoy triste, enojada o preocupada.

¡Listo! “Yo trabajé seis años en campamentos. Conozco bien las estructuras y la filosofía de los campamentos”, me dije. Lo que hice fue trasladar esa cultura de los campamentos al entorno digital. ¿Por qué? Porque en los campamentos manejamos más de 200 niños a la vez y si hay algo que es sagrado, son nuestros hijos. El margen de error es mínimo. No hay lugar para errores. Nunca pensé que seis años de experiencia en campamentos me dejarían tantas herramientas para esta nueva aventura.

Al final de 2020 me llené de gratitud por tener tres niveles del bootcamp (el tercero certificado por el IESA), más de 10 000 estudiantes, una plantilla de 150 personas, 85 % de asistencia y una facturación de $ 1 000 000 sin publicidad.

Este es un ejemplo vívido de destruir para reconstruir. El bootcamp no podría haber tenido tanto éxito si me hubiera conformado con lo que venía haciendo durante años y no hubiera buscado la forma de evolucionar y diferenciarme».

Me gustaría que me hablaras del compromiso social con las mujeres que te has trazado como mujer de negocios, algo que va mucho más allá del hecho de ganar dinero.

Quiero que más mujeres en el mundo puedan también hacer lo que les gusta. Que no estemos dando explicaciones porque demostramos lo acertada que son nuestras decisiones gracias a los resultados. Que irritemos a los que creen que somos débiles, con resultados. Que si cuestionan nuestras pasiones, refutemos con resultados. Que nos dé orgullo hablar de lo que hacemos y que seamos el resultado de haber elegido el camino que queríamos. Quiero que más mujeres se atrevan a hacer para que vean los resultados de atreverse.

Tenemos la responsabilidad de vernos nosotras también fuera de los esquemas con los que crecimos, algunos de ellos (no todos) los podemos romper con solo cambiar la forma de asumirnos. Con esto me refiero a momentos tan sencillos como que una niña le diga a sus padres que ella quiere ser presidenta, convencida de que puede serlo, o que una joven estudiante quiera ganarse un Oscar como mejor directora de cine.

Debemos seguir trabajando, asumiendo posiciones de liderazgo sin miedo y actuando desde la empatía entre nosotras para que las generaciones de relevo tengan un mundo justo.

¿Cómo es tu rutina de trabajo? ¿Cuántas horas trabajas al día?

Siempre he sido una apasionada de la comunicación estratégica y la educación. Me alegra decir que hasta el día de hoy he tenido el placer de construir un negocio que me llena y transforma vidas.

Soy directora ejecutiva de una agencia digital llamada Team Remoto, creé un curso online exitoso llamado Transforma Tu Instagram en 21 Días, cofundé una plataforma de enseñanza llamada Dar Learning. Pero lo que me da más alegría es la oportunidad de crear entornos de trabajo seguros, donde las personas se sientan libres de ser ellas mismas y se alegren de despertar todas las mañanas con ganas de ir a trabajar (o en este caso, conectarse en línea con sus compañeros de equipo). Así que los días son de mucho movimiento, llamadas, reuniones, status con los equipos. Las noches son el momento de creatividad, cuando ya todos duermen.

Con tanto trabajo, ¿te queda tiempo para compartir con tu hija? ¿Cuántos años tiene ella?

Carlota tiene 12 años y es mi persona favorita. La que me hace ser más dulce. La que me recuerda que me debo cuidar, porque no se trata solo de mí sino de “nosotros”. La que me ayuda a elegir lo que nos haga felices. La que me dice frases cómicas todos los días. La que me hace cariño tempranito en la mañana. La que me enseña cosas nuevas. La que me convirtió en mamá.

Quiero que mi hija recuerde su infancia y piense “mi mamá me amó y enseñó con amor”. Eso exige educar con intención. Estar conscientes de nuestro nivel de influencia. De la relación poderosa con sus primeros años. Es una enorme responsabilidad.

El amor también es respeto a su individualidad. Es escuchar. Es proteger. Es pensar a futuro. Es hacernos preguntas. Es tratar de ser soporte. Es poner límites pensando en su aprendizaje y sus relaciones futuras. Es medir las palabras, que no sobren y que no falten. Es un trabajo consciente.

Es mi reto, por como fue mi infancia. Porque es mi forma de realmente ser útil al mundo. Es mi aporte significativo: que ella piense en su niñez y sepa que siempre estuve ahí, desde el amor.

¿Qué haces para relajarte, para divertirte? ¿O no te queda tiempo para eso?

¡Estoy intentando aprender a meditar!

Trabajo desde los 17 años y desde entonces la palabra “vacaciones” me resulta ajena. Hace un tiempo hice un análisis de las distintas áreas de mi vida y descubrí que a medida que han crecido mis responsabilidades y riesgos, es menor el tiempo de ocio. Mis momentos libres me motivan a crear y hacer cosas nuevas. La mayoría de los proyectos valiosos se me han ocurrido en Navidad, por ejemplo. El mundo se pone en pausa familiar y yo me permito descansar también. Allí, la magia sucede. Dejo de atender los microproblemas y las tareas diarias para ver desde una perspectiva distinta lo que estoy haciendo.

Blanca Santos: “Si uno no disfruta lo que hace, será difícil alcanzar el éxito”

Hay frases que quizás suenan clichés, como “recargar baterías”, “distraer la mente”, etc. Pero los clichés existen por algo, ¿no? Por alguna razón la gente no deja de insistir en el valor del descanso. También es cierto que atendiendo lo urgente, se nos va el tiempo para lo importante. Warren Buffet (filántropo estadounidense y uno de los más importantes inversionistas del mundo) separa días libres en su agenda, solo para pensar.

Hay dos formas de vacaciones y tiempo de ocio, a mi parecer: las que se utilizan para huir de una vida que no te hace feliz y las que sirven para dejar que la inspiración se manifieste. Además, si tienes la fortuna de rodearte de gente querida, como hijos, amigos o una buena pareja, tendrás un excelente recurso para crear: el amor. Por amor se han motivado muchos a hacer grandes cosas.

Yo soy una mujer en constante aprendizaje. Me equivoco bastante, pero me levanto también. Hoy reconozco que el trabajo es importante, pero que la felicidad lo es más.  El trabajo debe ser solo un instrumento para ser felices y vivir una vida digna, que nos permita elegir. A los que eligen trabajar sin descanso, háganlo mientras sean felices y de vez en cuando analicen cuándo y en dónde nacen las buenas ideas. A los que eligen las vacaciones para huir de los problemas, sepan que lo que no se atiende solo tiende a empeorar.

¿Qué ha sido lo más duro de haber emigrado?

Cuando emigras muchos te dicen que “vas a empezar de cero” o que “no eres nadie en el mercado americano”. Pero la verdad es que, cuando emigras, también llevas en tu maleta todos tus conocimientos y años de trabajo que pueden ser muy útiles para combatir ese nuevo terreno que estás afrontando.

Sin lugar a dudas, es complejo, te inundan los pensamientos limitantes. Por ejemplo, yo casi siempre decía para mis adentros que me daba pena hablar en inglés. Y aunque entendía y me moría por participar en las conversaciones, cedía la palabra, no daba mi punto de vista. Incluso dejé de ir a reuniones por vergüenza de no hablar el inglés ¡perfecto!

Quería llegar a tener la pronunciación perfecta, el vocabulario perfecto y sentía que mi valor era inferior en las reuniones si no lograba tal perfección. Esa exigencia me limitaba, incluso, de practicar. Estaba dejando de aprender porque para qué intentarlo si me voy a avergonzar con facilidad.

Un día, de vuelta en Latinoamérica, asistí a una reunión en Panamá donde un norteamericano presentaba un informe de resultados. El consultor hablaba un español bastante imperfecto, pero conocía muy bien su trabajo. A veces cambiaba al inglés unos segundos y volvía al español cuando lograba hilar las ideas mejor. Así hizo toda su presentación. Al final dio las gracias “por permitirme practicar mi español” y la gente de la sala le aplaudió y le regaló infinitas palabras de gratitud por la presentación y su esfuerzo. Nadie lo criticó, nadie habló de su acento. Todos hablaron fue de su esfuerzo y del contenido de su charla.

Ciertamente hay que llegar a tener un nivel de manejo del otro idioma para explicar un estudio o para asistir a entrevistas. Pero lo importante es que nos demos cuenta de cómo somos de duros con nosotros cuando con los demás somos empáticos. Ese día recibí una importante lección. Desde entonces me preparo, estudio más y práctico más. Pero eso sí, más nunca dejé pasar una oportunidad con la excusa de no estar perfectamente preparada. A veces lo único que necesitamos es creer más en nosotros. “Intentar” es un gran verbo.

Ya son 15 años de esta experiencia. ¿Cuál ha sido el secreto, la clave para tu éxito?

Mi mayor aprendizaje al emprender un negocio es que emprender es simplemente comenzar un viaje en el que tú eres la lideresa – o el líder – de esa aventura.

Tendrás gente que te acompañe, gente que cambia en el camino, gente que se cansa del camino, recompensas y alegrías, tormentas y obstáculos a superar.

Y mientras más sueñes, resulta que se hace más largo ese camino. Emprender es transformarte mientras sigues, hacer muchas cosas que no te gustan, liderar temas en solitario, encontrar buenos aliados y enemigos, colaborar y competir. Seguir caminando solo si creces con cada experiencia y el proceso te hace más fuerte.

Síguenos en redes sociales

Más de Personalidades

Deja un comentario

Your email address will not be published.

Nota Anterior

Más de 600 trabajadores de la salud han muerto por COVID-19 en Venezuela

Nota Próxima

Omar Prieto ordenó nuevos precios para recargas de oxígeno en Zulia

Recientes de Blog