Machos y hembras: cuál de los dos es más prescindible según estudio

Según este estudio que proporciona una nueva visión de las consecuencias genéticas a largo plazo de la selección sexual, los machos resultan cruciales para el mantenimiento de poblaciones genéticamente saludables

¡Salven a las mujeres y los niños primero! Lejos del cliché, podría decirse, por regla general, que para los seres humanos, o al menos en nuestra cultura occidental, el valor que se le otorga a la vida de la mujer es mayor de la que se le da sus contrapartes masculinas. Las razones para ello pueden ser de lo más variopinto, y sin profundizar demasiado en el asunto, que no es el objeto de este artículo, podemos inferir que una de las posibles razones biológicas para la expresión de este rasgo cultural se debe al hecho de la sustituibilidad de los machos a la hora de la reproducción.

Canibalismo sexual: una mantis religiosa devora a su compañero macho tras la cópula. Foto: Oliver Koemmerling

La ecuación es simple y atiende a unos hechos más que de demostrados: cuando se trata de la obtención de descendencia tan solo unos pocos machos son suficientes para fertilizar a muchas hembras, algo que el reino animal se da en la mayoría de las especies de reproducción sexual.

Las hembras por su parte y según se mire, han sido castigadas o bendecidas con la función de albergar en su seno y traer al mundo una nueva vida, lo cual, si hablamos en términos puramente biológicos, requiere una mayor inversión de tiempo y energía. De ahí que ellas sean mucho más selectivas a la hora de elegir compañero, aunque eso también sea harina de otro costal.

De todo ello se deduce por tanto que el número de machos de una población tiene poca influencia en el crecimiento de la misma. Sin embargo, más allá de su tamaño, un factor no menos importante cuando hablamos de poblaciones en el reino animal atiende a la calidad genética de las mismas, y es precisamente a este respecto que un estudio publicado esta semana en la revista Evolution Letters bajo el titulo Selection in males purges the mutation load on female fitness, sugiere que los machos juegan un papel mucho más crucial de lo esperado en el mantenimiento de un acervo genético poblacional sano. Los machos resultan importantes para eliminar las mutaciones perniciosas en una población, o al menos eso es lo defiende el citado estudio llevado a cabo por la Universidad de Uppsala, el cual proporciona una nueva visión de las posibles consecuencias genéticas a largo plazo de la selección sexual.

La ventajas de la competencia masculina

El estudio, liderado por el biólogo evolutivo de la Universidad de Toronto, Canadá Karl Grieshop, apoya la teoría de que en muchas especies animales la selección que actúa sobre los machos puede imponer el beneficio fortuito a la población de que la descendencia herede genes sanos. Es decir, uno de los resultados de la dura competencia entre los machos es la eliminación selectiva de individuos con muchas mutaciones deletéreas – aquellas que no producen la muerte, sino una disminución de la capacidad del individuo para sobrevivir o reproducirse – lo que les impide transmitir dichas mutaciones. Esto puede ejercer efectos positivos a largo plazo sobre el crecimiento y la calidad del acervo genético de una población que se reproduce sexualmente. «Cuando las mutaciones deletéreas se eliminan de una población mediante una selección rigurosa de machos, el resultado es que se reproducen menos machos, un proceso que puede tener lugar con poco o ningún efecto sobre el crecimiento de la población» explica Grieshop.

«Esto se debe a que relativamente pocos machos son suficientes para fertilizar a todas las hembras de una población, por lo que en cuanto a la cantidad de descendencia, no existe una gran diferencia en base a si esas hembras han sido fecundadas por pocos o muchos machos, más especialmente en especies en las que el macho no cuida de su propia descendencia», continúa. «Por el contrario, una selección tan rigurosa en las hembras daría como resultado una menor reproducción de hembras, y por ende, una menor descendencia, lo que podría conducir a una disminución masiva de la población o incluso a la extinción», añade.

De la asexualidad al cribado genético

Pareja de Callosobruchus maculatus intentado desengancharse tras el apareamiento. Foto: Mareike Koppik

Para llegar a sus conclusiones, los investigadores utilizaron 16 cepas genéticas del escarabajo de las semillas -Callosobruchus maculatus- para investigar en cada una de ellas cómo el número inferido de mutaciones deletéreas afectaba la capacidad reproductiva de hembras y machos por igual.

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