Simón Díaz e Igor Salazar en las Vivencias de Milagros Castro

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Si hay un artista que me ha emocionado el corazón al tener la dicha de conocerlo, fue sin duda alguna el querido Tío Simón, el recordado y admirado Simón Díaz. Un caballero de la copla, la tonada y el canto. Y un personaje excepcional que cautivaba a todos con su sonrisa y agradable personalidad.

Para compartir estas vivencias, primero debo hablar de una persona sumamente especial para mí. Él me presentó al Tío Simón un día cualquiera.

El admirado Simón Díaz forma parte de mis Vivencias.

Me refiero al conocido Igor Salazar. Un hombre simpático, profesional, noble y buen amigo. Mi reportero gráfico durante mis años de periodista en el diario El Informador de Barquisimeto.

Aunque en estas vivencias siempre he hablado de mi amigo y hermano, también reportero gráfico, Julio Colmenarez, quien se convirtió en mi sombra al cubrir las variadas fuentes periodísticas que me asignaban; igualmente compartí con Igor vivencias, experiencias y anécdotas…

Y todas son inolvidables.

La importancia de contar con un compañero agradable

Desde que llegué al diario El Informador, tuve una “química” especial con Igor Salazar. Aunque era muy echador de bromas, siempre me trató muy bien. Pero reconozco que a veces, sus bromas eran disparatadas. Y tengo fotografías que muestran sus “maldades”. Esta es una de ellas, la cual disfruté mucho cuando la vi, porque no me di cuenta de ese momento. Por ello, conservo esta imagen con mucho cariño.

Igor Salazar con una de sus bromas en el Complejo Ferial.

Fue tomada cuando cumplía un mes de llegada al periódico, en un evento que realizó la recordada emisora en A.M. Radio Tricolor, para celebrar su aniversario en las instalaciones del Complejo Ferial de Barquisimeto.

A partir de entonces, Igor y yo nos hicimos muy buenos amigos. Aunque las bromas, unas muy pesadas, formaban parte de nuestro día a día.

Y era un día a día excepcional. El hecho de cubrir diversas actividades en distintas fuentes, me dio la oportunidad de conocer a muchísima gente. Y la mayoría conocía muy bien a Igor, por su destacada labor en el periodismo fotográfico.

Confieso que trabajar con una persona de su prestigio y conocimiento, me nutrió muchísimo como profesional y ser humano. No solo trabajábamos, porque era nuestro deber. Disfrutábamos lo que hacíamos de una manera extraordinaria. Y las bromas y los buenos momentos surgían, incluso con colegas y amigos de otros medios de comunicación.

Esta fotografía es una muestra de ello. Aquí estábamos un domingo en la mañana, en el Aeropuerto Internacional “Jacinto Lara” de Barquisimeto de guardia, con nuestros compañeros del diario El Impulso: la recordada periodista Sonia Colmenares y el reportero gráfico  Ezequiel Brito. Este fue un grato e inolvidable momento.

En el Aeropuerto de Barquisimeto con Sonia Colmenares y Ezequiel Brito.

Compartir el día a día

Cuando se trabaja en un medio de comunicación, los compañeros de trabajo se convierten en hermanos. Y así me pasó también con Igor. Siempre allí, siempre pendiente del trabajo, del compartir, del solucionar, del aportar, de la amistad verdadera.

Pero no todo era broma, también compartimos reconocimientos que nos entregaron instituciones públicas y privadas de la región larense por nuestro trabajo periodístico.

Este es el recuerdo de un agasajo que compartimos un Día del Periodista, en el inolvidable Hotel Barquisimeto Hilton, en junio de 1991. En la foto estamos Igor y los periodistas Ivonne Briceño y Alfonso Saer, destacado experto deportivo.

Celebrando el Día del Periodista con los periodistas Ivonne Briceño y Alfonso Saer.

Y a pesar del tiempo transcurrido hasta hoy, aún tengo una bonita y permanente comunicación con Igor, quien en estos momentos vive con su familia en Estados Unidos. El WhatsApp ha sido nuestro cómplice para conversar sobre variados temas.

Especialmente, sobre su deseo de realzar al gremio de periodistas y reporteros gráficos de décadas pasadas, para que las nuevas generaciones conozcan a sus antecesores en Barquisimeto.

En sus cuentas en Instagram y Facebook tiene secciones, en las cuales publica fotografías de personajes del ayer y describe su vida y obra, con el objetivo de evitar que pasen al olvido.

El día que Igor me presentó al Tío Simón Díaz

Guao, fue un día inolvidable. Igor y yo estábamos realizando nuestra guardia diaria en el Aeropuerto Internacional “Jacinto Lara” de Barquisimeto. Cuando terminamos nuestro trabajo, él me comentó: “Vamos a esperar un momento, porque te tengo una sorpresa, que te va a encantar”.

Yo quería irme, porque estaba cansada. Pero cuando me dijo eso, lo pensé. Conociendo al personaje, creí que se trataba de una de sus bromas. Sin embargo, la cara que tenía, reflejaba sinceridad.

Nos quedamos media hora. Y de repente apareció la sorpresa. Yo no lo podía creer.

Ante mí estaba uno de los artistas más importantes y queridos de Venezuela. Me refiero a Simón Díaz, su querido compadre, con quien Igor se iba de fiesta cuando el creador de “Caballo Viejo” venía a Barquisimeto.

Un encuentro muy especial

Yo estaba feliz. Por fin tenía al Tío Simón frente a frente. Y gracias a Igor.

Por compromisos artísticos, el querido tío estaba en Barquisimeto y antes de su regreso a Caracas, su compadre Igor me sorprendió y nos presentó. Estuvimos hablando por horas, como si éramos amigos de toda la vida.

Lo entrevisté. Tuve la dicha de disfrutar de su simpatía, sus interesantes historias sobre nuestro país, su cariño y buen humor. Y me enteré de las aventuras de este par cuando se encontraba en territorio larense.

Y como anécdota, le comenté que cuando era chama, todos los años, mi mamá me regalaba el disco de las gaitas de Simón. Me encantaba. Aún recuerdo algunas.

Después de la amena conversación, no podía faltar la tradicional fotografía. Por cierto, la atesoro con mucho cariño y orgullo, gracias a Igor.  

Con el Tío Simón en el Aeropuerto de Barquisimeto.

Al día siguiente no hallaba cómo decirle a Igor lo emocionada que estaba por haber conocido a su compadre Simón Díaz, padrino de su hijo Igorcito. Incluso, hizo una caricatura para que quedara de recuerdo en la familia. Aquí la muestro… De puño y letra del Tío Simón.

La caricatura del Tío Simón de Igorcito,

Por supuesto, los días siguientes seguimos trabajando y echando broma hasta el año 1996, cuando me retiré de El Informador, para buscar otras experiencias periodísticas en otros medios de comunicación. Pero eso no nos alejó, la amistad siguió y sigue todavía intacta.

Por este y muchos cuentos más el Tío Simón Díaz y mi eterno amigo Igor Salazar, estarán siempre en mis vivencias, las cuales comparto con mucho orgullo.

Y de recuerdo dejo estas fotografías. Una, en los pasillos de El Informador; y la otra, en mi fiesta de cumpleaños al estilo vaquero.

Con Igor en El Informador.
En mi fiesta de cumpleaños vaquera.

Hasta la próxima.

Saludos y bendiciones.

Milagros S. Castro

@milicas33       

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