María Lionza: la reina, madre y diosa del culto en Caracas

María Lionza: la reina, madre y diosa del culto en Caracas

10 minutos de lectura

María Lionza es una deidad femenina mítica autóctona del folclore venezolano

El culto a María Lionza cobró una gran fuerza en Caracas durante la década de los años 50 del siglo XX. Por alguna razón, promesa o creencia, durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, el gobierno solicitó al escultor caraqueño Alejandro Colina hacer una escultura; que sirviera como pebetero para los III Juegos Deportivos Bolivarianos de 1951. Se desconoce quien dio el consentimiento o la orden de que fuera la legendaria María Lionza la figura a esculpir.

Mucho se ha escrito, hablado y especulado en torno a la misteriosa figura de María Lionza y su llegada a la capital. Asimismo, hay mucha tela que cortar en torno a la ubicación dentro del campo filosófico; religioso o mágico-religioso de la figura, en las creencias de los caraqueños.

Tres gigantescas obras olímpicas se terminaron de construir para el mes de noviembre: el estadio deportivo, el estadio de base-ball, para cuarenta mil personas y las canchas oficiales del tennis, en la Ciudad Universitaria. Así la Ciudad Universitaria tuvo un bautismo juvenil de sanos entusiasmos. En la fotografía apreciamos el acto de inauguración de aquellos juegos Bolivarianos en diciembre de 1951 en el estadio universitario
María Lionza
Inédita imagen de la obra de Alejandro Colina: María Lionza -1952-. Fue tomada por el Ornitólogo norteamericano Alexander Wetmore durante los días que estuvo en Caracas donde se realizaba la III Conferencia de la Unión Internacional de Protectores de la Naturaleza desde el 31 de Agosto al 13 de Septiembre. El Monumento a Maria Lionza. Recordemos que esta obra fue ordenada a construir para los III Juegos Deportivos Bolivarianos (1951) donde María Lionza sirvió de pebetero para el encendido de la llama que dio inicio al evento.

Colina utilizó como materiales cemento, granito, arena y óxido compactado con agua. Las piezas se vaciaron en moldes que luego unió y reforzó con armazón de acero.

La figura que Colina moldeó en sus talleres de Hornos de Cal, en San Agustín del Sur, pasaría a inmortalizar la iconografía del culto Marialioncero. A tal punto, que su popularidad la convirtió en la obra más conocida del maestro.

La creación fue ubicada al lado del puente entre los estadios de la Ciudad Universitaria en 1951. Posteriormente, en 1964, Colina reemplazó la vasija que sostenía la Diosa por el hueso sacro de la pelvis femenina y la reubicó a 100 metros de su sitio original, en la isla que separa los dos canales de la autopista Francisco Fajardo (lugar donde se instaló una réplica en 2005).

María Lionza se considera un ícono cultural de Venezuela. Es la figura central del llamado espiritismo Marialioncero, culto en el que se mezclan ritos y creencias católicas, indígenas y africanas; y que ha absorbido elementos de la religión yoruba y elementos místicos y teológicos de otras culturas.

María Lionza

Sin duda alguna, esta escultura de Maria Lionza -que a lo largo de los años muchos han observado al pasar por la autopista Francisco Fajardo- contribuyó también a inmortalizar el culto a la Reina de Sorte.

Alejandro Colina Viera nació en Caracas, el 8 de febrero de 1901. Hijo de Alejandro Colina y Herminia Viera. Nieto del caudillo militar falconiano León Colina (1829-1895). Alejandro Colina, luego de una prolífera producción escultórica falleció en su Caracas natal, el 23 de octubre de 1976.
Juan Alejandro de Jesús Colina Viera, primogénito de una hija de emigrantes Canarios y un litoralense, nació el 8 de febrero de 1901 en la casa N°88 ubicada de Paraíso a Poleo en la prestigiosa parroquia Altagracia en Caracas.

Maria Lionza, con sus brazos extendidos al cielo, sostiene una pelvis de mujer; simbolizando la fecundidad, tema al cual toda la obra hace honor

María Lionza
Con los brazos en alto, María Lionza sostiene con ambas mano el hueso sacro o región pelviana, como un símbolo de maternidad. Observánse en las muñecas los grilletes que las aprisionan pero sin que las ate la cadena, simbolizando la libertad de su raza.

La escultura se moldeó en los talleres del maestro Alejandro Colina en Hornos de Cal, San Agustín del Sur, Caracas y posteriormente colocada en la autopista, pasando esta a ser una de sus obras mas conocidas y un icono del culto marialioncero.

El vigor impartido a María Lionza por el escultor, dan una sensación de suprema resistencia y valor ante el dolor físico de la maternidad. Hay concentración de fuerza y en sus pechos son una resolución tajante de entrega materna

La escultura se colocó al lado del puente entre los estadios de la Ciudad Universitaria en 1951. Luego en 1964, Colina reemplazó la vasija que sostenía la Diosa por el hueso sacro de la pelvis femenina y la reubicó a 100 metros de su sitio original, en la isla que separa los dos canales de la autopista Francisco Fajardo (lugar donde e instalada una réplica en 2005).

María Lionza
Sobre la danta (paquidermo de extraordinaria resistencia física) cabalga la Reina en sus demonios. El animal es expresión de fuerza y virilidad.

¿Quién es María Lionza?

Un símbolo rodeado de las más raras y enigmáticas leyendas. Sobre su origen, la versión que más fuerzas ha cobrado es la que fue india caquetía, dotada de gran belleza y extraordinarias facultades mediúmnicas.

En en el siglo XV, los indígenas que habitaban lo que hoy se conoce como el estado Yaracuy, veneraban a Yara, Diosa de la naturaleza y del amor. De hecho, según algunos lingüistas, el vocablo Yaracuy significa “lugar de Yara”.

Los indígenas describían a Yara, como una mujer de grandes ojos verdes, pestañas largas y amplias caderas. Su olor era como el de las orquídeas, su sonrisa era dulce y melancólica, de cabellos lisos y largos hasta la cintura, con tres hermosas flores abiertas tras las orejas.

María Lionza

Cuenta la leyenda que Yara -una hermosa princesa indígena- se vio raptada por una enorme culebra, dueña de las lagunas y los ríos, que se enamoró de ella. Enterados los espíritus de la montaña de lo hecho por la culebra, decidieron castigarla haciendo que se hinchara hasta que reventara y muriera. Tras esto, eligieron a Yara como dueña de las lagunas, ríos y cascadas, madre protectora de la naturaleza y reina del amor.

El mito de Yara sobrevivió a la conquista española, aunque sufrió algunas modificaciones. En este sentido, a Yara la protegió la religión católica con el manto de la virgen cristiana y tomó el nombre de Nuestra Señora María de la Onza del Prado de Talavera de Nivar. Sin embargo, con el paso del tiempo, sería conocida como María de la Onza, o sea, María Lionza.

Tomado de CARACAS CUÉNTAME

CURADAS |Tu compañía en información

Deja un comentario

Your email address will not be published.

Recientes de Blog