Bomba nuclear

Hipotética explosión nuclear en las Marianas. Imaginemos su desenlace

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Nuestra mente puede ofrecernos el más dantesco escenario de hacerse realidad semejante prueba, con el más destructivo artefacto creado por el hombre. Enterémonos de lo que en realidad acontecería.

Hipotética explosión nuclear en las Marianas: imaginemos su desenlace.

Se trata del punto más profundo del océano.

Cualquiera supondría imágenes de tsunamis de cientos de metros de altura asolando las costas, que habría terremotos estremeciendo países, surgirían nuevos volcanes trayendo el invierno nuclear y que la Tierra se rompería o se saldría de su órbita.

Lo idóneo es que calculemos con datos científicos lo que sucedería en realidad.

Hipotética explosión nuclear en las Marianas: Primero, el sitio

El punto más profundo del planeta, corroboramos, se halla en la fosa de las Marianas. Está justo al borde de dos placas tectónicas y parece una montaña boca abajo.

Su profundidad máxima es de unos 11 kilómetros.

Es uno de los lugares de la Tierra pendientes de explorar, totalmente a oscuras y con una presión de 100 atmósferas.

Es un lugar fabuloso para nuestra prueba nuclear.

Hipotética explosión nuclear en las Marianas

Hipotética explosión nuclear en las Marianas: Segundo, la bomba

Para ello utilizaremos, tal como dijimos, la bomba más potente que jamás haya estallado: la bomba de hidrógeno RDS-200 o Bomba del Zar.

Su explosión en 1961, por parte de la hoy extinta Unión Soviética, fue tan enorme que la onda expansiva recorrió el planeta tres veces.

La nube de hongo alcanzó los 56 kilómetros en el cielo. La onda de choque destruyó todo en 100 kilómetros cuadrados.

Este tipo de bomba despide tal cantidad de energía que podría hacer hervir el agua de un lago hasta que desapareciera.

Hipotética explosión nuclear en las Marianas

Hipotética explosión nuclear en las Marianas: Tercero, la prueba

Si activamos el detonador, en los primeros microsegundos el combustible nuclear experimenta su reacción en cadena y estalla con una potencia de 50 megatones de TNT.

Entonces, un cegador fogonazo iluminaría la oscuridad de la fosa por primera vez en la historia. El calor de la explosión produciría una cavidad.

Una burbuja llameante de vapor de agua, núcleos radioactivos y restos de peces con muy mala suerte.

La burbuja crecería rápidamente a medida que evaporiza el agua a su alrededor.

Se registraría una onda de choque que medirían las estaciones sísmicas y las ballenas del mundo.

Como la atmósfera casi no opondría resistencia en la superficie, la burbuja de fuego alcanzaría los 10 kilómetros un segundo después de la detonación.

Hipotética explosión nuclear en las Marianas

Efectos del estallido

Pero la presión en el fondo de la fosa de las Marianas es enorme: con 11 kilómetros de agua por encima, estar en ella es como ser aplastado en todas direcciones por una prensa hidráulica.

Un segundo después de la detonación la burbuja tiene un diámetro de un kilómetro y empieza a menguar.

La burbuja se expande y pierde presión hasta que el agua la comprime de nuevo.

La presión alrededor de la burbuja es demasiado grande y el agua turbulenta empieza a trocearla.

Se vuelve algo equivalente a una nube de hongo submarina que se desintegra en muchas ardientes burbujas radiactivas que van hacia arriba.

A medida que nuestra ráfaga asciende a la superficie hace básicamente nada: solo una ola y una columna de agua cálida radiactiva y burbujeante en el Pacífico.

Escenario impensable

Ningún tsunami barrerá Japón o California pero los barcos y las ballenas de la zona podrían pasarlo mal.

Unos días después una lluvia radiactiva se diluirá en el océano, aunque una buena porción de agua y sal radiactivas pasarán a la atmósfera, donde se reunirán y lloverán nuevamente.

Incluso si el viento sopla la lluvia directamente hacia las Filipinas, lo peor de todo pasará probablemente en el mar.

Pero, claramente, el verdadero peligro vendrá de los terremotos y volcanes que desencadenará.

La explosión evaporizaría parte del lecho marino y convertiría en cristal mucha arena, pero la mayoría de la energía se disiparía en el agua, no en ondas sísmicas.

Los movimientos telúricos ya son comunes en los bordes de las placas tectónicas. Y los terremotos con tanta energía como nuestra bomba se producen varias veces al año, sin generar ningún tipo de apocalipsis.

Sin embargo, ¿afectaría la órbita terrestre?

Dado que no quita ni agrega masa alguna al planeta la órbita no sufriría alteraciones.

Además, ha habido más de mil pruebas nucleares en los últimos 70 años que no ha cambiado nuestra órbita. ¿Por qué habría de ser diferente esta vez?

Las fuerzas más potentes que la humanidad puede desatar son irrisorias comparadas con las de la naturaleza.

El planeta es muy grande y no le importa.

Entonces, ¿qué nos pasaría si detonáramos un arma nuclear muy profundo en el océano?

Prácticamente nada.

Tomado de En Pocas Palabras Kurzgesagt, Wkipedia, Sputnik Mundo.

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