El trasplante de microbiota fecal se proyecta como un posible tratamiento para la obesidad y sus comorbilidades asociadas
El trasplante de microbiota fecal se basa en la infusión de material fecal de un sujeto sano a otro enfermo por afección específica relacionada con disbiosis de la microbiota intestinal. Entre las indicaciones usadas con resultados promisorios en los últimos 20 años sobresalen infección por Clostridium difficile.
Esta bacteria, que en los casos más críticos puede causar la muerte, es desplazada del intestino infectado gracias a la inclusión de microbiota procedente de un individuo sano.
Este tipo de trasplante podría jugar también un papel crucial en el tratamiento de la obesidad, ya que las bacterias, virus, hongos, protozoos y demás microorganismos que viven en nuestro tracto intestinal influyen en el peso de una persona.

La microbiota es como una huella dactilar, cada persona tiene la suya propia
Esto es así porque la microbiota interviene en el procesamiento de los alimentos y puede ser más o menos eficiente, haciendo que se absorban más o menos nutrientes en función de cómo esté compuesta. En ocasiones se puede producir “infectobesidad”, es decir, un aumento significativo de peso no por comer en exceso, sino por tener una microbiota diferente.
En estos casos, un trasplante de microbiota de un donante delgado podría restablecer la de una persona obesa, ayudándola a perder peso. Sin embargo, la microbiota es como una huella dactilar (cada persona tiene la suya propia) y no sabemos los efectos que pueden tener este tipo de trasplantes en otras de las funciones de la microbiota, como la producción de vitaminas, ácidos grasos de cadena corta y hormonas, entre muchas otras.
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Fuente NATIONAL GEOGRAPHIC ESPAÑA