A medida que los filtros de belleza se vuelven más sofisticados, surgen nuevos artículos que denuncian sus posibles efectos sobre todo tipo de cosas, desde nuestra autoestima hasta su poder para popularizar un determinado estándar de belleza.
El lzamiento del filtro Bold Glamour de TikTok -que tiene un efecto sorprendentemente impecable- ha llevado a muchos usuarios a preguntarse si la tecnología ha ido demasiado lejos.
Puede convertir a cualquiera en una top model.
Esto es un problema: un nuevo filtro de belleza hiperrealista de TikTok está asustando a la gente.

Estas preocupaciones y críticas son válidas, pero a menudo pasan por alto un componente crucial. Como tantas otras cosas en la tecnología, los filtros de belleza no se crearon en una burbuja, separados de la sociedad, para luego infectarnos al resto.
Reflejan -y a menudo empeoran- los prejuicios y problemas que ya tenemos. Ese es, por supuesto, el problema.
Mucho antes de que apareciera el filtro Bold Glamour, nuestra sociedad tenía un fetiche con la belleza.
Y no se trata solo de atractivo físico: a las personas convencionalmente guapas se las considera de todo, desde más inteligentes hasta con mayores ingresos. (Aunque para las mujeres, en algunas situaciones, la belleza puede ser contraproducente).
Cánones de belleza real vs online
Lo cierto es que, ya sea con nuestra elección de ropa o corte de pelo, gafas o maquillaje, todos nos representamos a nosotros mismos de una determinada manera -y, por lo general, de una forma acorde con los cánones de belleza vigentes.
Aun cuando nos gusta pensar que tomamos estas decisiones basándonos en nuestras preferencias individuales, hace tiempo que sabemos que vienen determinadas por los estilos actuales.
Existen muchos estudios que lo demuestran.
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