Lefni representa la «víctima invisible» que el sistema a menudo intenta olvidar, pero cuya familia obligó a mirar de frente
El caso de Lefni Neftalí Colín Dávila (2022) es un recordatorio doloroso de la crisis de feminicidios en el Estado de México, pero también es un caso de resiliencia familiar que logró romper la inercia de la impunidad.
El caso de Lefni Neftalí Colín
La Desaparición: 22 de febrero de 2022
Lefni tenía 18 años y vivía en Almoloya del Río. Aquella tarde, salió de su casa para ir a un local de videojuegos (un «cyber») a solo unas cuadras. Nunca regresó.
- La Búsqueda: A diferencia de otros casos donde la policía pide «esperar 72 horas» (una forma de alienación institucional que cuesta vidas), su hermano Yael y su familia comenzaron a movilizarse de inmediato, revisando cámaras y pegando carteles.
- El Hallazgo: Dos días después, el 24 de febrero, su cuerpo lo encontraron en un basurero municipal en Santiago Tianguistenco. Había sido víctima de una violencia brutal y abandonada en bolsas de plástico.

Análisis: La Deshumanización del «Desecho»
Desde la psicología criminal y la sociología, el caso de Lefni muestra niveles terribles de alienación:
- El Cuerpo como Despojo: El hecho de que el asesino arrojara el cuerpo en un basurero no es casual. Es un acto simbólico de deshumanización absoluta: el perpetrador deja de ver a la persona y la convierte, literalmente, en «basura». Es la ruptura total de la empatía.
- La Doble Victimización: Durante la búsqueda, la familia enfrentó la frialdad de la burocracia. En México, la alienación del sistema judicial a menudo trata estos casos como «un número más», lo que obliga a las familias a convertirse en detectives.
- Apego y Resiliencia: El hermano de Lefni, Yael Colín, se convirtió en un símbolo de lucha. Su negativa a dejar que el caso se enfriara es lo que evitó que Lefni fuera otra cifra olvidada en el Estado de México.
Justicia Histórica: El Sentenciado
A diferencia de muchos otros casos en la región, la presión social y la investigación técnica dieron frutos rápidos y contundentes.
- Elemento Detalle
- Perpetrador: Nivardo «N».
- Captura: Lo detuvieron meses después tras rastreos telefónicos y pruebas de geolocalización.
- Condena (2023): Un tribunal del Poder Judicial del Estado de México lo sentenció a Prisión Perpetua (Prisión Vitalicia).
- Agravante: Se demostró que no solo hubo asesinato, sino una intención clara de ocultar el cuerpo y deshonrar a la víctima.
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