El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en el discurso por los 100 días de su Gobierno, acusó nuevamente a Venezuela de enviar a integrantes del Tren de Aragua, para fomentar inestabilidad en Estados Unidos.
«Este mes dos venezolanos miembros del Tren de Aragua, fueron arrestados en el estado de Washington por secuestrar a una mujer de 58 años y le perforaron con un taladro para robar la información de su banco, le dispararon y ella sobrevivió de milagro, pero no se siente muy bien, en enero un miembro del Tren del Aragua en Chicago, secuestro a tres mujeres las llevó a un callejón la puso en fila y le disparó la cabeza, todos murieron y recientemente el FBI determinó que estas pandillas han sido enviadas por el régimen de Venezuela, para fomentar violencia e inestabilidad en los Estados Unidos», dijo.
«No podemos tolerar eso y no es solo Venezuela vienen de todo el mundo, vienen del Congo, el Congo vació sus cárceles mandando la gente a nuestro país, pero vienen de África, de Asia, de Suramérica de los peores lugares, por eso he invocado la Ley de Enemigos Extranjeros para expulsar a estos terroristas del país cuanto antes, no hay que olvidar que ya no vamos a seguir aguantando estás tonterías», manifestó.
También justificó el envío de migrantes a El Salvador: «Bajo el presidente Trump, Estados Unidos ya no es un vertedero de criminales, estamos luchando para proteger a los estadounidenses, mientras tanto los extremistas demócratas están luchando para proteger al Tren de Aragua, ustedes lo vieron y a criminales de la MS-13, no se sabe peor», sentenció.
«Durante años los políticos demócratas, no protestaron ni una sola vez cuando mujeres y niñas de Estados Unidos estaban siendo violadas y asesinadas por estos monstruos», remarcó.
«No hemos hecho más que empezar», prometió Donald Trump, ante una muchedumbre de seguidores congregados en Michigan (norte.
El presidente presumió de los «cien días más exitosos» de la historia estadounidense.
El republicano de 78 años dijo que echaba de menos hacer campaña en un largo discurso que recordaba sus mítines como candidato presidencial.
Repasó una a una todas sus obsesiones. Llamó «dormilón» a Joe Biden e incluso hizo una encuesta con el público para ver qué apodo despectivo preferían para su predecesor demócrata.
Acusó a los medios de comunicación de ser «mentirosos», a los jueces de ser «comunistas», a los países aliados de haber «saqueado» comercialmente Estados Unidos y a los opositores demócratas de ser «chiflados de extrema izquierda». Tampoco se salvó el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell. «No está haciendo un buen trabajo», dijo de él.
Frontera «segura» –
Defendió sus operaciones para deportar a los migrantes en situación irregular.
«Hemos logrado la frontera más segura de la historia de Estados Unidos, con diferencia», dijo.
«Escuchen esto, entraron tres personas» y eso porque estaban «enfermas», presumió Trump, cuyo gobierno no ha dudado en expulsar a varios niños con cáncer.
Su administración da cuenta de un total de 139.000 personas deportadas desde el 20 de enero de Estados Unidos, donde en 2022 vivían 11 millones de migrantes en situación irregular o con estatus temporal.
«Edad de oro» –
Trump también defendió su ofensiva proteccionista, que describió como la promesa de una nueva «edad de oro» económica.
Los aranceles «van a ser un poco duros ahora, pero en el futuro todo será estadounidense», declaró a la AFP Sara Azar, de 55 años, antes del comienzo del mitin.
Una de sus asesoras más cercanas, Margo Martin, incluso lanzó sobre el escenario: «Trump 2028, ¿significa algo para ti?», en referencia a un hipotético tercer mandato, prohibido por la Constitución.
Desde el momento en que levantó la mano para jurar el cargo el pasado 20 de enero, el republicano se ha erigido en el único centro de gravedad de la vida pública estadounidense.
«Lidero el país y el mundo», dijo en una entrevista con la revista The Atlantic. Y reconoció que «pasa un muy buen rato».
No es el caso de todos los estadounidenses, desconcertados por la guerra comercial que ha iniciado, en particular con China, a la que ha impuesto aranceles del 145%.
Donald Trump no goza del relativo estado de gracia que suele acompañar los 100 primeros días de un presidente. Algunos lo odian y otros lo adoran.
Los sondeos de opinión son unánimes en señalar una caída de su índice de aprobación, alimentada por la inquietud que suscitan los aranceles y sus ataques al orden institucional.
«Trump no ha hecho nada para mejorar la vida de las familias de clase media, y están empezando a arrepentirse de su elección», afirmó en un comunicado el Partido Demócrata, que sale muy malparado en las encuestas.
El presidente ha invertido totalmente el papel internacional de la primera potencia mundial, que, según él, debe replegarse sobre una esfera de influencia regional, extendiéndose si es posible hasta Groenlandia o incluso Canadá.
El republicano ha firmado más de 140 decretos, muchos de ellos bloqueados en los tribunales, para atacar a sus oponentes políticos, lanzar una política de deportaciones masivas de migrantes y desmantelar la burocracia federal con la ayuda de su aliado multimillonario Elon Musk.
El 64% de los encuestados cree que está yendo «demasiado lejos» en su intento de ampliar los poderes presidenciales, según un sondeo publicado el domingo por el Washington Post y ABC News.
«Odiaría que piensen así. Estoy haciendo una cosa: estoy haciendo a Estados Unidos grande de nuevo», respondió Trump el martes por la noche en una entrevista con ABC, cuando se le preguntó por aquellos a quienes les preocupa que acapare demasiado poder.
Con información de Agencias y ABC