El 10 de agosto de 2023 se publicó en la Gaceta Oficial número 6.756 el Decreto 4841 que creaba la Zona Económica Especial del estado La Guaira con el propósito de diversificar la economía nacional, atraer inversión extranjera y nacional, y potenciar sectores estratégicos con incentivos fiscales, aduaneros y financieros
La Guaira tiene muchas razones para ser optimista y todas para contrario. Después del deslave que costó tantas vidas y causó una destrucción inimaginable sobrevive en una auténtica montaña rusa. Tan pronto avanza unos metros se descarrila y vuelve a donde se encontraba, por golpes de suerte avanza otro poquito, pero generalmente retrocede.
Con menos de lo que se perdió en el ferrocarril Puerto Cabello-Caicara del Orinoco, en el tramo del metro Petare-Guatire y en el segundo puente sobre el lago de Maracaibo, por nombrar solo tres entre otros muchos, se hubiera reconstruido el estado Vargas según el proyecto que presentó Carlos Genatios realizado por el Instituto de Urbanismo de la UCV, y que integraba sólidas propuestas de la USB, de la Metropolitana y de la Universidad de Harvard. Mínimo, las urgentes plantas de tratamiento de aguas residuales que les permitirían a pobladores y visitantes disfrutar de playas limpias, sin heces ni sustancias tóxicas.
Pero tan pronto como se mostraron los planos empezaron los cuestionamientos, los más altos voceros repetían que Genatios se proponía convertir el Litoral Central en otro Cancún o en Aruba. Tan pronto se restableció la vialidad, el servicio de agua, la electricidad y los teléfonos, se creó mediante una ley Corpovargas, que sería el ente ejecutor de la recuperación y desarrollo del estado Vargas.
El primer presidente fue el ingeniero Umberto Fontana, destituido antes de los 45 días y sustituido por el vicealmirante Quintana Castro, que nada adelantó en doce meses de gestión. En noviembre de 2001 fue nombrado el coronel Alejandro Volta que se dedicó a la ejecución de obras de control de torrentes, pero con el ojo puesto en el dinero y no en la seguridad de la población.
En 2011 fue decretado el cierre definitivo de Corpovargas sin que la entidad se hubiese recuperado y desarrollado. Su frase de despedida fue que no valía la pena gastar el presupuesto en obras que solo tenían utilidad 60 días al año. El deslave de 1999 duró tres días.
Lo proyectos de desarrollo urbano fueron dejados a un lado, lo poco que se construyó fue dentro de la denominada Gran Misión Vivienda sin tener en cuenta mínimos criterios de planificación urbanística y sin una adecuada dotación de servicios. Hasta se construyeron viviendas en terrenos que el aeropuerto necesita para su expansión y en sitios inestables por naturaleza.
Zona Económica Especial del estado La Guaira
El 10 de agosto de 2023 se publicó en la Gaceta Oficial número 6.756 el Decreto 4841 que creaba la Zona Económica Especial del estado La Guaira con el propósito de diversificar la economía nacional, atraer inversión extranjera y nacional, y potenciar sectores estratégicos con incentivos fiscales, aduaneros y financieros. Territorialmente abarca varias parroquias del litoral central en las que operarán tres grandes polos productivos.

El profesor Marcos Meléndez, autoridad única de la ZEE de La Guaira, la presenta como un “Hub Multinodal” que integra armoniosamente el puerto de La Guaira, el aeropuerto de Maiquetía, industrias innovadoras, servicios turísticos, agricultura y pesquería. A los nueve meses de su creación, Meléndez, advierte que no se deben generar falsas expectativas y que las potencialidades de La Guaira no se pueden comparar con Shenzhen ni se van a construir sus rascacielos.
Relata que hace 45 años Shenzhen era un pueblo de pescadores de 30.000 habitantes y hoy es la principal ciudad desarrolladora de tecnología en el continente asiático y la segunda ciudad del mundial en registro de patentes. Aporta el mayor PIB per cápita de las grandes urbes chinas. “La Guaira no será una copia al calco del modelo de crecimiento de China.
Shenzhen se construyó sobre un terreno plano y sin gente. Nosotros, en La Guaira, tenemos que construirlo con la gente adentro, con gente que opina, con gente que vive, con gente que piensa, con gente que tiene aspiraciones, sueños. Un reto”, dice Meléndez.
El eje de Producción Agroalimentaria Primaria comprende 10.000 hectáreas en Carayaca y El Junko, para la siembra de café y de cacao. La Producción Tecnológica, Logística e Industrial abarca las parroquias Catia La Mar, Urimare, Carlos Soublette, Maiquetía y La Guaira; y la el eje Turístico e Inmobiliario, que desarrollará infraestructura hotelera, viviendas de verano y reposo en las parroquias de Macuto, Caraballeda, Naiguatá y Caruao. La promesa de este eje es crear un sistema inmobiliario ecosustentable, que integre el turismo deportivo, la recreación y el esparcimiento.
Opacidad y riesgos ambientales
A pesar de la importancia mediática que se le da a la Zona Económica Especial de La Guaira, impera la opacidad y el secretismo. Se sabe que están en marcha tres alianzas industriales que se instalarán en la antigua almacenadora de Catia La Mar que se refaccionas como Centro Tecnológico e Industrial de La Guaira. Una será la fábrica de hilos con tecnología de Turquía; otra una fábrica de fibra óptica con la empresa MDC de Irán; y la tercera una tecnológica de China enfocada en la producción de equipos y herramientas para la industria petrolera.
En el puerto de La Guaira debió haber iniciado operaciones la planta envasadora de aceite de semillas Mi Cocinero, de la empresa turca Sayinlar, que opera en Nizip, un municipio de la provincia de Gaziantep, en Turquía. Se especializa desde 1983 en el refinado y envasado de todo tipo de aceites vegetales. En 2007 incorporó la automatización informática y utiliza la última tecnología en la industria de los aceites vegetales. Y esa es la gran desventaja para el país.
Aunque la planta tendrá una capacidad de producción de 1,5 millones de litros mensuales, unas 16.200 toneladas, solo creará entre 43 y 53 empleos directos si obtiene la misma productividad que en Turquía. Lo indirectos entre 129 y 159. También habría que incorporar como desventaja, la incorporación de varios millones de botellas de plástico al medioambiente.
En la zona portuaria se habilita, además, la empaquetadora de pescado Invermatis Venezuela que proyecta exportar 12 toneladas semanales de productos marinos a Turquía.
El eje Turístico e Inmobiliario desarrollará infraestructura hotelera, viviendas de verano y reposo en Macuto, Caraballeda, Naiguatá y Caruao. Hay dos hoteles en desarrollo, el Bahía Sunset y el CamuríMar y Costa Verde (Caruao), además se anuncia una novedad gastronómica: el Conteiner Mall o Flight 777 con plataforma para helicópteros.
El club de playa CamuríMar contará con 18 cabañas de doble piso y el hotel ecológico Bahía Sunset reutilizará contenedores como cabañas multifamiliares frente al mar Caribe, que van desde habitaciones estándar hasta suites presidenciales, con área de juego y piscinas.

Industrias tóxicas en una zona densamente poblada y vulnerable
La antigua Almacenadora de Catia La Mar, como el resto de Venezuela, está marcada por una combinación de promesas incumplidas, fracasos recurrentes, desastres naturales y desidia institucional.
Construida hace más de 40 años junto a la quebrada de Tacagua para almacenar mercancía importadas –textiles, repuestos, electrodomésticos y productos alimenticios, contaba con rampas, montacargas, techos altos y patios de maniobra para tractores y gandolas.
Luego de la tragedia de 1999, los galpones se utilizaron como refugio de damnificados y comerciantes informales. También como sede de misiones orientadas al proselitismo político. Las vaguadas posteriores empeoraron su deterioro y nunca se le hicieron reparaciones profundas. Chávez y Maduro anunciaron centros de emprendimiento, locales comerciales y espacios industriales. Ninguna se concretó pese a que tenían presupuestos asignados.
Más de 80% de la estructura evolucionó hacia el abandono, con techos colapsados, filtraciones y áreas inutilizables. Queda una estructura parcialmente deteriorada que se busca reutilizar para un propósito industrial más complejo y con gruesos impactos ambientales.
Si bien el edificio parece haber sido rehabilitado parcialmente no refleja los estándares industriales que se requerirán para un control ambiental estricto de procesos complejos en un entorno urbano vulnerable: viviendas apiñadas sin servicios adecuados, vialidad colapsada y drenajes abiertos. Es real y muy fuerte el contraste entre las promesas de innovación y la precariedad de las condiciones reales.

Los iraníes
La instalación de tres industrias distintas y no complementarias (hilatura, electromecánica y fibra óptica) implican carga eléctrica, agua, residuos y tráfico pesado que superan con creces la capacidad del área prevista, 3.400 metros cuadrados, sin expansión horizontal viable. La infraestructura básica es insuficiente.
Los procesos industriales de Venefibra son complejos y requieren subestación eléctrica de 5–10 MVA; un sistema integral de climatización para salas limpias; planta de tratamiento de aguas residuales químicas; y pisos reforzados para maquinaria de precisión.
Adaptar el edificio a la complejidad de Venefibra requeriría una transformación estructural profunda y costosa. Sin incluir los problemas de servicios básicos, drenaje y seguridad ambiental. En total, habría que invertir inicialmente poco menos de 8 millones de dólares, pero su viabilidad técnica depende de estudios geotécnicos, hidráulicos y ambientales, especialmente por la cercanía a la quebrada y la densidad poblacional.
La materia prima para la fabricación de fibra óptica es la sílice y los trabajadores que inhalan polvo de sílice cristalina respirable pueden desarrollar una variedad de enfermedades respiratorias y sistémicas, mayor incidencia de EPOC, tuberculosis pulmonar y nefropatías asociadas a exposiciones prolongadas. Se le clasifica como carcinógeno del Grupo 1.
Para la protección del medioambiente, los trabajadores y el vecindario debe haber un riguroso control en la gestión de residuos de sílice y la disposición de efluentes químicos tratados con sistemas de neutralización y biorreactores.
La planta de fabricación de fibra óptica genera efluentes químicos y subproductos que agravan los riesgos para la salud de la comunidad aledaña. Loslíquidos de recubrimiento y limpieza contienen monómeros acrílicos, fotoiniciadores y solventes orgánicos (alcoholes, cetonas) que se usan para pulir y recubrir la fibra. Al verterse sin tratamiento, liberan compuestos orgánicos volátiles que irritan ojos, vías respiratorias y pueden afectar el hígado y los riñones.
Asimismo, se deberán emplear ácidos para limpiar preformas de sílice que si se descargan al ambiente causan corrosión de tuberías, altera pH de suelos y aguas y causa dermatitis y quemaduras químicas al contacto con la piel.
El agua del circuito de enfriamiento en las instalaciones de este tipo arrastra polvo fino de sílice que libera partículas respirables en charcas y cauces abiertos. Al inhalarse o mezclarse con el agua de uso doméstico, aumentan el riesgo de silicosis y otras patologías pulmonares.
Los fragmentos de polímero acrílico y recortes de fibra de vidrio si se acumulan en escorrentías dificultan la degradación biológica y pueden obstruir drenajes.
El tratamiento mínimo indispensable de efluentes requiere tanques de neutralización de ácidos y biodigestores para degradación de solventes y el filtrado de partículas de sílice en ciclones y lechos de arena.

Hoteles de lujo, pero no plantas de tratamiento de aguas residuales
En La Guaira no existen plantas públicas de tratamiento de aguas residuales ni estaciones depuradoras plenamente operativas. Los vertidos urbanos llegan sin tratar a las quebradas y al mar. Se ha anunciado la planta de tratamiento del sector La Arboleda, pero aún está estudios y sin permisos ambientales.
La crisis de agua potable y alcantarillado es crónica: fugas, tuberías colapsadas y cortes constantes. En Catia La Mar, donde funcionará el Centro Industrial y Tecnológico, no existe ninguna planta de tratamiento de aguas residuales plenamente operativa. Gran parte del efluente se vierte sin depurar o con tratamientos mínimos de emergencia.
Las tuberías de desagüe llevan años obstruidas y, tras lluvias moderadas, se desbordan en zonas urbanas y encharcan de aguas servidas la vialidad. Las comunidades que dependen de pozos reciben aguas turbias, saladas y sin tratamiento, con riesgo continuo de contaminación microbiana.
La descarga de aguas residuales sin tratar, sin ningún tipo de filtrado, impacta directamente en el balneario y las playas aledañas. Los residentes reportan charcas fétidas y corrientes de aguas negras y vertidos putrefactos. La calidad del agua de las playas de Catia La Mar está por debajo de estándares sanitarios mínimos. Casi nunca se hacen muestreos oficiales sobre parámetros microbiológicos.
La quebrada Tacagua, la cloaca
La “restauración ecológica” de la quebrada Tacagua no ha sido una promesa del gobierno regional ni aparece en su discurso oficial. Es un reclamo de activistas y expertos en medioambiente. El gobernador y las instituciones estatales se refieren casi exclusivamente a obras civiles de mitigación de inundaciones (canalizaciones, muros de contención, estaciones pluviométricas, estaciones de bombeo) y de sistemas de alerta temprana. Sin embargo, nunca las ejecutan ni tampoco se ha definido y aprobado un plan de recuperación de la dinámica natural del cauce ni del paisaje asociado.
Mientras el gobierno concibe la quebrada de Tacagua como un “problema hidráulico”, los ecologistas la ven como un ecosistema que hay que restaurar como eje de drenaje y hábitat. Es decir, recuperar su cauce, su vegetación ribereña y sus servicios ecosistémicos.
Biólogos, ingenieros ambientales, ONG y comunidades afectadas han propuesto su restauración ecológica. Han promovido estudios de impacto y diseño de corredores verdes para devolverle funciones de drenaje, hábitat y recarga de acuíferos.
Organizaciones como EcoGuaira y vecinos agrupados exigen un proyecto de renaturalización que incluya revegetación de taludes, habilitación de senderos ecológicos y manejo sostenible de sedimentos. China lo hace.
Evaluaciones ambientales invisibles
Los voceros gubernamentales afirman que se han realizado las evaluaciones de impacto ambiental que ordenan las leyes, pero callan que incumplen el artículo 129 de la Constitución de 1999, el cual señala que los estudios de impacto ambiental “deben ser públicos y de libre acceso para su debido conocimiento por la ciudadanía”.
En las evaluaciones de los impactos ambientales se incluye la figura de las audiencias públicas. Las partes interesadas y los expertos son consultados y pueden consignar observaciones o cuestionamientos. Nunca ha ocurrido y la puesta en marcha de la fábrica de fibra de vidrio conlleva el riesgo de contaminar la quebrada Tacagua y el litoral con vertidos de ácidos, solventes y sílice; además, de la emisión de polvo respirable y compuestos orgánicos volátiles sin sistemas de supresión efectivos.
Se repite como propaganda oficial que la planta de fibra óptica en el Centro Industrial de Tecnología e Innovación representa una inversión de 14 millones de dólares y estará operativa en septiembre de este año.
En resguardo de la integridad del vecindario, los expertos recomiendan corredores verdes de al menos 15 metros entre la planta y la primera vivienda; instalar plantas modulares de tratamiento de aguas residuales químicas para tratar cualquier vertido y utilizar sistemas de extracción y filtrado de polvo en todas las etapas de procesado.
Sin estas medidas y sin transparencia, las nuevas fábricas serán un foco de contaminación, con impactos directos en la salud y el medioambiente de Catia La Mar.
A corto plazo, la ZEE de La Guaira intenta aliviar la escasez de divisas y la falta de empleo, pero a mediano y largo plazo, sin controles de gestión ambiental, dispara enfermedades pulmonares y hepáticas en la población adyacente, además de contaminar suelos, aguas superficiales y marinas.
Tanto la liberación de impuestos y tributos como el financiamiento debe condicionarse a certificaciones ISO 14001 y cumplimiento riguroso de las normativas sanitarias y ambientales.
Los turcos
También en la antigua almacenadora que se impone a la entrada del barrio La Lucha, frente al estadio de beisbol César Nieves, empresarios de Turquía y el gobierno regional, se proponen impulsar una hilatura de “vanguardia” en tres fases:
- Instalación y puesta en marcha de la línea de hilatura.
- Incorporación de telares automáticos para producir telas.
- Montaje de la planta de confección de ropa.
Su puesta en marcha estaba pautada para el primer semestre de 2025 con la llegada de equipos y maquinarias, instalación de líneas y pruebas de pre-producción. Durante el resto de este año, comienzo de la producción, ajustes de calidad y certificaciones. A comienzos de 2026 la operación comercial sería con envíos al mercado interno y primeras exportaciones.
La fábrica de hilos no es menos contaminante que la de fibra de vidrio. La maquinaria textil emite polvo de fibra, partículas en suspensión, y gases de combustión como CO₂, NOₓ y SO₂ (contaminantes atmosféricos importantes en la formación de lluvia ácida y otros problemas ambientales) procedentes de calderas y motores térmicos que dañan la calidad del aire y la salud respiratoria de trabajadores y comunidades cercanas.
Sus aguas residuales contienen detergentes, aceites hidráulicos, glicerina y disolventes. Los procesos de hilatura y limpieza, pueden arrastrar colorantes y compuestos tóxicos. Requieren un tratamiento biológico y físico-químico antes de su vertido.
Los procesos de estiraje, hilado y texturizado generan niveles de ruido superiores a 85 dB, lo cual puede afectar la salud auditiva de los operarios y el confort de las áreas industriales y residenciales adyacentes.
Hasta la fecha no hay declaraciones públicas de la empresa turca detallando la instalación de una planta procesadora de aguas residuales industriales ni el sistema específico de separación de tóxicos y disposición final de residuos.
La ley ordena que para la aprobación del estudio de impacto ambiental debe incluirse la caracterización de efluentes líquidos y sólidos, el diseño de la planta tratamiento de aguas residuales y plan de gestión integral de residuos peligrosos y no peligrosos.
La ausencia de un plan formalizado de gestión de residuos y emisiones significa incumplimiento de la normativa ambiental. Expone a la empresa a sanciones y daños reputacionales.
Los chinos
La tercera manufactura que se va a instalar en la vieja almacenadora será una empresa china especializada en manufactura y tecnología electromecánica. Se encargará de la fabricación, compra, venta y distribución de equipos para la industria petrolera, como variadores de radiofrecuencia, cabezales rotacionales, motores eléctricos, bombas de cavidad progresiva y tuberías flexibles, entre otros.
La instalación y operación de una planta de fabricación y distribución de ese tipo de herramientas y equipos impactan de manera negativa el medioambiente. No solo la emisión de polvo y vapores de solventes, sino también vertidos y escurrimientos con restos de hidrocarburos, aceites lubricantes y metales pesados que contaminan suelos y aguas superficiales. Contaminación sónica por aumento del ruido y vibraciones de la maquinaria de corte, soldadura y pruebas de presión.
Es una actividad industrial que requiere consumo intensivo de recursos hídricos para procesos de limpieza y enfriamiento y puede precisar entre 500 kW y 2 MW de electricidad.
Testimonios de la comunidad
Trabajador de un restaurante (nombre en reserva):
“En La Guaira vamos de mal en peor. Los locales sin clientes. Mira este restaurante, está vacío. Todos los comercios se están jodiendo o los joden. No hay cómo mantenerlos y entonces te caen encima con los impuestos y tienes que cerrar. Te dicen: ‘Si no puedes pagar, ciérrame el negocio y listo’”.
Trabajador pesquero (nombre en reserva):
“No he visto mayor flujo de extranjeros o empresas desde el 2022. Yo, que trabajo en pescadería, puedo decir que estamos esperando la empacadora. Tendríamos más salida. No habría tantos intermediarios y sería más directo. Seguramente se activará, pero si no eres de su grupo no consigues información. Si no trabajas con ellos no hay chance”.
Comerciante de Maiquetía (nombre en reserva):
“El Centro Comercial Maiquetía Plaza ahora está vacío. Dicen que lo están remodelando, pero es difícil mantener un local. Los ingresos son pocos y viene el Seniat, luego viene el otro y el otro y el otro y te toca cerrar”.
Alternativa ecológica
En lugar de concentrar la inversión en industrias químicas y mecánicas en Catia La Mar, se podría simplificar en dos ejes simples auténticamente ecológicos, sustentables y regenerativos. Bastaría el rescate de las quebradas, como Tacagua, y la construcción de las plantas de tratamiento de aguas residuales que se le han prometido a La Guaira desde el deslave de 1999 y los subsiguientes. Sin cesión de soberanía ni desregulación de la normativa laboral.
Uno sería, turismo de playa y economía azul:
- Hotelería boutique, avistamiento de cetáceos, buceo y deportes náuticos de bajo impacto.
- Empleos estimados: 100 plazas por cada 10 habitaciones turísticas; guías, mantenimiento, restauración y servicios.
- Valor agregado: aprovechamiento de playas ya consolidadas, sin requerir grandes obras de infraestructura.
Y el otro, agroforestación de café y cacao (Carayaca–Junko):
- Sistemas agroforestales mixtos (café, cacao y frutales en 500 hectáreas)
- Empleos estimados: 1.000-1.500 directos (siembra, cosecha, poscosecha, fermentación y elaboración de chocolate de origen).
- Sinergias con agroturismo: rutas de finca, catas y talleres, que agregan 200-300 empleos de servicios.
Curadas / Vía El Nacional
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