DW analiza el trasfondo del acuerdo por el que el Gobierno de Venezuela entregará millones de barriles de petróleo a EE.UU.
¿Qué dijo exactamente Trump?
Donald Trump ha anunciado un acuerdo con las autoridades de Venezuela para la transferencia de una gran cantidad de petróleo a Estados Unidos.
En una publicación en Truth Social, Trump escribió que ese país le «entregaría» entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo. El mandatario estadounidense presentó el acuerdo como una oportunidad económica para ambos países y como una medida humanitaria, ya que los venezolanos siguen padeciendo una grave escasez.
Trump afirmó que el Gobierno estadounidense vendería el petróleo a precios de mercado y que los ingresos generados serían controlados directamente por él «para garantizar que se utilicen en beneficio» de los venezolanos y los estadounidenses. Tras hacerse pública la noticia, los precios del crudo cayeron, con el West Texas Intermediate (WTI) bajando un 0,7 por ciento hasta los 56,73 dólares por barril.
¿Cómo funcionará el acuerdo?
Trump ha revelado pocos detalles operativos. Tampoco ha concretado en qué período se llevaría a cabo la transferencia de crudo. Según analistas energéticos, lo más probable es que se trate de pétroleo procedente de reservas ya existentes. Entre 30 y 50 millones de barriles equivalen a uno o dos meses de producción petrolera venezolana.
Las primeras estimaciones de Bloomberg sugieren que el crudo podría tener un valor de hasta 2.800 millones de dólares a los precios actuales. Venezuela posee aproximadamente una quinta parte de las reservas mundiales de petróleo y solía ser uno de sus principales productores. Pero, tras años de declive, hoy en día apenas contribuye con el uno por ciento de la producción mundial.
Trump se reunirá en la Casa Blanca el viernes, 9 de enero de 2026, con altos ejecutivos del sector petrolero para discutir las inversiones estadounidenses para reconstruir la infraestructura de producción de petróleo en Venezuela, informaron el miércoles las agencias de noticias.
¿Por qué petróleo venezolano cuando Estados Unidos es el mayor productor mundial?
La cuestión no es la cantidad, sino la compatibilidad. La mayor parte de la producción estadounidense es crudo ligero, mientras que muchas refinerías estadounidenses están construidas para procesar crudo pesado y convertirlo en gasolina, diésel y otros productos fundamentales para la economía estadounidense. Durante décadas, el petróleo venezolano ocupó ese nicho.
Hoy en día, Estados Unidos importa crudo pesado de países como Canadá y México para mantener el funcionamiento eficiente de esas refinerías. La asociación comercial American Fuel and Petrochemical Manufacturers señala que utilizar la mezcla adecuada de crudo es esencial para «mantener la eficiencia de las refinerías, reducir los costes y garantizar la seguridad energética».

Reestructurar esas refinerías para que funcionen exclusivamente con crudo ligero estadounidense costaría miles de millones y llevaría décadas, un riesgo que el sector petrolero no está dispuesto a asumir. A pesar del colapso de la producción de Venezuela, el país sigue teniendo los mayores yacimientos de petróleo pesado del mundo, lo que hace que el acceso renovado sea un premio estratégico para las refinerías estadounidenses.
¿Qué significa el acuerdo con Venezuela para el mundo?
Según ABC News, la administración Trump ha comunicado a la actual presidenta, Delcy Rodríguez, que Venezuela debería asociarse exclusivamente con Estados Unidos en materia petrolera y dar prioridad a los compradores estadounidenses.
ABC afirmó que Washington también está instando a Caracas a distanciarse de China, Rusia, Irán y Cuba, lo que, de llevarse a cabo, supondría un enorme cambio geopolítico. Si Rodríguez accede a la petición de Trump, China, que recibe más de dos tercios de las exportaciones petroleras de Venezuela, perdería el acceso a una de sus mayores fuentes de crudo a precios ventajosos.
Rusia e Irán, por su parte, verían cómo un aliado político clave sería arrastrado firmemente a la órbita de Washington, mientras que Cuba, que depende en gran medida del petróleo venezolano subvencionado, sería la más afectada, enfrentándose a una escasez de combustible aún mayor y a tensiones económicas.
Durante años, gran parte del crudo sancionado de Venezuela se ha transportado a través de la denominada «flota fantasma» de petroleros que apagan los sistemas de rastreo y utilizan empresas ficticias para ocultar sus rutas. La mayor parte de ese petróleo acaba llegando a China, mientras que volúmenes más pequeños llegan a la India y a otros compradores asiáticos.
(ms/vt)
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