EEUU «estrenó» nuevos drones explosivos en su ataque en Caracas para capturar a Maduro

Videos captados durante los sucesos evidencian el uso de drones kamikazes Lucas, que apenas entraron en servicio a finales de 2025 y nunca habían sido usados en combate. Estados Unidos pudiera haber utilizado también un modelo de dron furtivo ya probado en la misión contra Osama Bin Laden


Apenas comenzaron las detonaciones en Caracas la madrugada del 3 de enero, quienes despertaron en la capital pudieron escuchar un ruido fuerte, como de un zumbido. A algunos les pareció al que hacen ciertas alarmas, como las que avisan de la llegada de cohetes en naciones en permanente conflicto como Israel. Pero esta vez el ruido era de las propias armas.

El sonido escuchado por los caraqueños, que quedó registrado en varios videos tomados por habitantes de la ciudad, terminaba con una gran explosión. Ambas cosas se convierten en evidencia del uso por parte de fuerzas de Estados Unidos de un nuevo tipo de drones de ataque unidireccionales. Una diferencia con aquellos reutilizables armados con misiles o bombas. Una suerte de misil con alas.

Lucas (Sistema de Ataque de Combate No Tripulado de Bajo Costo, por sus siglas en inglés) es un tipo de dron merodeador de bajo costo. El sistema es lanzado hacia un área determinada, merodea en el aire hasta recibir la guía final y luego ejecuta un descenso terminal sobre el objetivo, destruyéndose en el impacto.

El modelo norteamericano es de nueva implementación, de forma triangular y de impulso dual: con motor de combustión (para sus lanzamientos) y también de hélice trasera, responsable del zumbido tan reconocible.

Drones kamikaze en la Operación «Absolute Resolve»

Fue la primera vez que este tipo de sistemas de drones kamikaze fueron usados por parte de Estados Unidos, como evidencia la firma sonora hasta ahora nunca registrada en otros conflictos que involucrasen a estadounidenses.

En julio de 2025, el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, presentó el nuevo tipo de drones kamikazes de su país, desarrollados por la contratista de defensa SpektreWorks, con sede en Arizona. La empresa afirma en su sitio web que sus drones, que identifican como FLM-136, son producto de «ingeniería inversa», por lo que se presume que fueron diseñados a partir del estudio de un Shahid-136, un modelo de arma que comenzó a usarse en 2021 y fue creado –irónicamente– por Irán, cercano aliado militar de Nicolás Maduro.

Los iraníes Shahid-136 han sido ampliamente utilizados por ese país en Medio Oriente y también por Rusia en su guerra contra Ucrania. Justamente en ese conflicto varios han sido capturados y están siendo replicados por terceros países, debido a su bajo costo y alta utilidad militar.

SpektreWorks afirma que su dron es capaz de coordinarse de forma autónoma con otras plataformas, lo que lo hace adecuado para tácticas de enjambre, haciéndolo más flexible que su homólogo iraní. Estados Unidos lo desplegó en el Golfo Pérsico el 3 de diciembre de 2025, aunque hasta ahora no había sido usado en una operación real. Un mes más tarde, actuaron en Venezuela.

El «dron fantasma» que vigilaba Caracas

El uso de drones Lucas en Caracas representa un cambio en el uso estadounidense de sistemas no tripulados. Hasta ahora, las fuerzas armadas de ese país priorizaban el uso de los MQ-9 Reaper, de los cuales también se vieron varios en Puerto Rico como parte del despliegue de fuerzas en el Caribe por parte de Washington.

El general estadounindense Dan Caine dijo el sábado 3 de octubre durante su relato de la operación que se usaron «numerosos» drones, como parte del sistema de armas utilizado para inhabilitar las defensas anti aéreas venezolanas y abrir camino seguro para la operación de los helicópteros que buscarían a Maduro en Fuerte Tiuna.

Aunque no se refirió a modelos de drones específicos, se ha podido determinar que durante la operación «Absolute Resolve» también participó al menos uno de los ultrasecretos drones RQ-170 Sentinel.

No hay fuente oficial que lo haya confirmado, pero aficionados a la aviación militar –que se han estado dando un festín fotografiando los aparatos de EEUU en Puerto Rico– documentaron el vuelo de RQ-170 Sentinel la misma mañana del 3 de enero, en vuelo de regreso a la base donde, al parecer, están basados.

Los avistamientos confirmados de este tipo de aeronave durante misiones reales son extremadamente raros debido al profundo secretismo del programa. Estados Unidos solo admite que este modelo está asignado a escuadrones basados en el estado de Nevada.

El Sentinel está diseñado específicamente para inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR) persistentes en un espacio aéreo fuertemente defendido. Sirve, básicamente, para tener ojos sobre una zona de combate mientras pasa desapercibido de radares, por su forma similar a los bombarderos B2 Spirit.

El RQ-170 fue desarrollado por la empresa Skunk Works y está en servicio desde 2007. Durante casi 20 años no se han divulgado fotografías oficiales ni información alguna sobre sus especificaciones completas, pero expertos creen que tiene la capacidad de registrar discretamente movimientos enemigos y monitorear amenazas. Ambos usos pudieron haber sido útiles para vigilar y posteriormente capturar a Maduro, como ocurrió contra Osama Bin Laden, en 2011.

Asimismo, un Sentinel pudo haber servido como «ojo de águila» en directo para los altos mandos militares y políticos de Estados Unidos. «Pude observar en tiempo real cada aspecto», dijo Donald Trump el día de la operación en una llamada con Fox News.

Drones «made in Venezuela»

Venezuela también ha participado de la industria militar de drones. De hecho, el 30 de diciembre, menos de una semana antes de la captura de Maduro, se conoció una fotografía que parecía mostrar un avanzado dron Mohajer-6 iraní supuestamente estacionado en la Base Aérea Libertador (BAEL) de Maracay.

Ese aparato está diseñado para realizar misiones de vigilancia y reconocimiento, pero también puede estar armado con misiles. La aparición de la imagen ocurrió un día después de que el Departamento del Tesoro de EEUU anunciara nuevas sanciones contra Irán y Venezuela justamente por la transferencia de tecnología para construir Mohajer-6 en territorio venezolano.

Ya las autoridades venezolanas habían mostrado modelos del Mohajer-6 en exhibiciones locales –en las cuales también se vieron modelos con bombas iraníes–, al menos desde 2020, pero sin dar cuenta de que los reales estuvieran realmente en el país.

Este dron de combate existe desde 2016 y ha sido usado tanto por Irán como por otros países, especialmente Rusia durante su guerra contra Ucrania.

Venezuela también ha desarrollado el dron Arpía (Ansu-100), de producción local y diseño iraní (originalmente llamado Mohajer-2).

El dron Arpía venezolano, o ANSU-100 de origen iraní, en un desfile en Caracas

Curadas / Vía Tal Cual

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