Julio Iglesias, una imagen de «latin lover» empañada en la vejez por graves acusaciones

Julio Iglesias, símbolo del «latin lover» truhán y simpático, que conquistó fama y fortuna en todo el mundo, ve su imagen golpeada en la vejez por las acusaciones de graves delitos sexuales de dos exempleadas.

El cantante español, de 82 años, vivía alejado del foco público en sus mansiones en el Caribe hasta que esta semana apareció una investigación periodística en elDiario.es y Univisión con sórdidas acusaciones de carácter sexual.

La justicia española investiga estas acusaciones que arrojan sombras sobre un artista muy estimado en España hasta ahora, y que vendió millones de discos y cantó al amor en numerosos idiomas: español, alemán, francés, italiano, tagalo o ruso, entre otros.

«Creé un estilo y aquí estoy 35 años después. De esa manera me convertí en el artista latino más importante del siglo», afirmó en 2003.

Cautivó a millones y millones de fans con su voz inconfundible, su blanca sonrisa permanente, su tez morena y su personalísima gestualidad.

Intérprete de éxitos como «Gwendolyne», «Soy un truhán, soy un señor», «Hey» y «Me olvidé de vivir», su carrera eclosionó mundialmente en la década de 1970 hasta convertirse en el artista latino con más discos vendidos, 300 millones, y el cantante de música romántica más internacional, después de Frank Sinatra.

«La importancia que tiene mi vida es lo que haya podido dejar a otras personas (en términos) de emoción», explicaba a la AFP en una entrevista en septiembre de 2008, coincidiendo con su 65 cumpleaños.

Amante de la vida, del vino y de la buena mesa, se inició en la música casi por casualidad, tras un accidente de coche y una gravísima enfermedad que acabaron con su carrera deportiva y le llevaron a aprender a tocar la guitarra.

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Ascenso meteórico –

Nacido en Madrid el 23 de septiembre de 1943 en el seno de una familia acomodada, de padre ginecólogo también muy mujeriego y una madre ama de casa, Julio Iglesias de la Cueva jugó como portero en las categorías inferiores del Real Madrid.

Pero a los 20 años sufrió un accidente de automóvil y una terrible enfermedad ósea que lo dejó semiparalítico durante más de un año y medio, en el que combinó la rehabilitación con la guitarra y la escritura y que culminó con un viaje a Londres donde entró en contacto con la bohemia y las nuevas músicas.

Alternó los estudios de Derecho con la música, y el 17 de julio de 1968 ganó el Festival de Benidorm con «La vida sigue igual», dándose a conocer en España.

A partir de ese momento, «el cantante de las cosas sencillas», como se definía él mismo, comenzó a participar en festivales y a dar recitales en todo el mundo.

Acaparó las listas con discos grabados en varios idiomas y con versiones de todo tipo de estilos y autores.

Los más populares latinoamericanos, como «Caballo viejo», «Cambalache» o «La gota fría», estadounidenses como «My way», pasando por «Caruso», los interpretó solo o a dúo con figuras de la canción como Frank Sinatra, Stevie Wonder, Diana Ross, Sting y Dolly Parton.

En 1983 obtuvo un Disco de Diamante por liderar la venta de discos en el mayor número de idiomas de la historia. Y en 1985 fue homenajeado con una estrella en el bulevar de los Famosos de Hollywood.

En febrero de 2010, el gobierno de España le concedió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, una distinción que algunas voces piden ahora que se le retire.

Casado dos veces, Julio tuvo ocho hijos, dos de ellos cantantes: Enrique Iglesias y Julio Iglesias Jr., ambos fruto de su matrimonio con Isabel Preysler.

En julio de 2019, tras años de litigio, un tribunal español determinó que era padre «biológico» de un español de 43 años, cuya madre, una exbailarina portuguesa, aseguraba haber tenido una aventura con el cantante.

Con información de AFP

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