El petróleo venezolano es clave para el plan de Trump en relación con Rusia, pero hay un problema con eso

CNN — El presidente Donald Trump hizo un trato con India esta semana que introdujo un cálculo simple.

  • Estados Unidos reduce drásticamente los aranceles sobre los productos indios.
  • India deja de comprar petróleo ruso en favor del crudo venezolano y estadounidense.
  • Rusia se verá privada de un cliente clave y de una fuente de financiación para la guerra en Ucrania.

La realidad no es tan simple. La burda operación de Venezuela aún no está a la altura, e India no puede fácilmente darle la espalda a Rusia.

Pero es un comienzo. Trump aún puede usar la recién reactivada industria petrolera venezolana para combatir económicamente a Rusia y limitar su capacidad de continuar su devastadora guerra con Ucrania.

Lo que ofrece Venezuela

India y China representan la gran mayoría de las ventas de petróleo de Rusia.

Los países occidentales han sancionado el crudo ruso desde el inicio de la guerra en Ucrania, por lo que las compras indias y chinas son cruciales para ayudar a mantener a flote la economía rusa.

El petróleo de Venezuela ofrece una alternativa atractiva.

Su crudo pesado y ácido es notablemente similar al de Rusia: es espeso y fangoso, ideal para producir fueloil, diésel, asfalto y otros derivados que necesita la floreciente economía de la India.

El crudo ligero y dulce de Estados Unidos, en cambio, es excelente para producir gasolina, pero no mucho más. Y las refinerías de la India están bien posicionadas para procesar petróleo de tipo venezolano.

Tras la captura del derrocado presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, por parte de Estados Unidos el 3 de enero, Trump dio la bienvenida a las compañías petroleras estadounidenses para que comenzaran a perforar.

El país sudamericano aprobó reformas legales la semana pasada que podrían ayudar a que las empresas del sector extranjeras recuperen la deteriorada infraestructura venezolana.

“Es definitivamente un paso en la dirección correcta y ayudará a allanar el camino para una mayor inversión en el país”, declaró Homayoun Falakshahi, analista principal de investigación de crudo en Kpler, sobre las reformas de la industria petrolera recién aprobadas en Venezuela.

Pero las buenas noticias terminan allí, al menos por ahora.

Venezuela no está lista para el prime time

Venezuela ha estado produciendo apenas un poco más de un millón de barriles de petróleo por día, aproximadamente dos tercios del cual se envían a su mayor cliente: China.

Incluso si Venezuela enviara el 100 % de su petróleo a India, no compensaría los 1,5 millones de barriles que India importa de Rusia cada día.

Venezuela tiene ese potencial: cuenta con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo. Antes de que el Gobierno socialista del expresidente Hugo Chávez llegara al poder en 1999, el país producía más de 3 millones de barriles de petróleo al día.

Pero su infraestructura se desmoronó hace mucho tiempo, y se necesitarían decenas de miles de millones de dólares anuales durante una década para recuperar ese nivel de producción, según coinciden ampliamente los expertos de la industria.

Esto requeriría inversión extranjera y la cooperación de las principales compañías petroleras occidentales, que hasta ahora se han mostrado reticentes a dedicar los recursos necesarios para impulsar la reactivación de Venezuela.

Justo después de que Estados Unidos derrocara a Maduro, la industria energética estadounidense declaró que, para persuadir a las grandes petroleras a regresar, Venezuela necesita establecer el Estado de derecho, garantizar la estabilidad política a largo plazo, derogar sus leyes petroleras nacionalistas y pagar miles de millones de dólares en deudas.

Estados Unidos también tendría que derogar sus sanciones y ofrecer algún tipo de garantías financieras.

Hasta ahora sólo han sucedido dos de esas cosas: la administración Trump eliminó las sanciones y Venezuela revisó sus leyes petroleras.

Trump afirmó que el pago de la deuda, la seguridad y las garantías financieras no formarían parte del acuerdo con las compañías petroleras que decidan regresar a Venezuela.

Y a pesar de que la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, está colaborando con Trump por ahora, Venezuela no puede garantizar que su Gobierno actual siga cumpliendo cualquier acuerdo alcanzado con las empresas petroleras occidentales a largo plazo.

Y las compañías estadounidenses seguirán teniendo que pagar al país una cuantiosa regalía sobre su producción petrolera.

Esto pone en duda si las grandes petroleras podrán obtener allí la misma rentabilidad de su inversión que en otros países, sobre todo con los precios del petróleo tan bajos, señaló Rob Thummel, gestor de cartera sénior de Tortoise Capital.

India no puede deshacerse de Rusia instantáneamente

Aunque Trump afirmó que el primer ministro indio, Narendra Modi, prometió dejar de comprar petróleo ruso, esto no puede suceder de la noche a la mañana.

India necesitaría realizar importantes mejoras en su infraestructura, señaló Rob Haworth, director sénior de estrategia de inversión de US Bank Asset Management.

La terminal de refinería y petroquímica de Mangalore en India.
La terminal de refinería y petroquímica de Mangalore en India. Abhishek Chinnappa/Getty Images

“El ajuste de la cadena de distribución de suministro global llevará tiempo, especialmente teniendo en cuenta las diferencias en el tiempo de tránsito entre las importaciones rusas y las venezolanas para India”, señaló Haworth.

India también tendría que pagar una prima considerable sobre el petróleo ruso de los Urales que compra actualmente.

El crudo de Rusia se cotiza con un descuento significativo —aproximadamente US$ 16 por barril— respecto al crudo de la OPEP o estadounidense, lo que dificulta que India abandone el mercado. (La caída de los precios mundiales del petróleo ha hecho que este cálculo sea un poco más fácil de aceptar para India).

Pero India ha estado burlando las sanciones occidentales comprando crudo ruso a buques de la flota fantasma durante años, y no hay señales de que esté a punto de detenerse, incluso después de llegar a un acuerdo con Trump, señaló Robert Yawger de Mizuho Securities.

“Han habido un millón de formas diferentes en las que han podido burlar a las autoridades sancionadoras”, indicó Yawger.

Haciendo daño a Rusia donde más importa

El petróleo venezolano añade un factor X bienvenido a la ecuación de Rusia que algún día podría cambiar el status quo, al menos un poco.

Rusia ya se ha visto afectada por la caída de los precios del petróleo, y su economía atraviesa dificultades debido a las sanciones internacionales. La alta inflación y el aumento de la deuda han dificultado aún más la vida de los rusos.

Sin embargo, la economía del presidente ruso, Vladimir Putin, no está tan cerca del colapso. Rusia ha logrado expandirse mediante una combinación de mayor manufactura, flotas petroleras paralelas y más impuestos. Es poco probable que perder a India como cliente suponga un golpe fatal.

De todos modos, el debilitamiento de las ventas de crudo ruso podría marcar una diferencia, incluso si India sólo se retira gradualmente.

“Con el tiempo, esto podría generar desafíos adicionales para la economía rusa”, afirmó Haworth. Esto dificultaría la financiación de la guerra en Ucrania para Rusia.

Y en una guerra que ha matado a casi 2 millones de personas, algo es mejor que nada.

Curadas / Vía CNÑ

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