CARACAS – La industria petrolera de Venezuela atraviesa un punto de inflexión este primer trimestre de 2026. Tras un inicio de año marcado por una contracción en el flujo de caja, las proyecciones de analistas y firmas especializadas apuntan a que Venezuela podría cerrar el mes de marzo con una facturación cercana a los $2.000 millones por concepto de exportaciones de crudo.
Este repunte financiero responde a una combinación de factores operativos internos y una coyuntura geopolítica externa que ha empujado los precios al alza de manera sostenida durante las últimas semanas.
Recuperación de la producción y precios en ascenso
Después de que la producción promediara 1,02 millones de barriles diarios (bpd) en febrero —según datos reportados a la OPEP—, las estimaciones para marzo sugieren un incremento que sitúa el bombeo cerca de los 1,1 millones de bpd. Este esfuerzo por recuperar la capacidad extractiva coincide con un entorno de precios favorable; el crudo Merey, referencia del petróleo venezolano, ha visto reducida su brecha de descuento y se beneficia del rally alcista en los mercados internacionales.
El barril de crudo Brent superó recientemente la barrera de los $110, impulsado por la inestabilidad en el Medio Oriente, lo que ha arrastrado al alza la cesta venezolana. Según firmas como Ecoanalítica, este escenario de precios elevados, sumado al aumento de la producción, podría generar un ingreso de divisas muy superior al previsto originalmente para este periodo.

Estados Unidos como destino clave
Un factor determinante en esta aceleración de la facturación es el dinamismo de las exportaciones hacia Estados Unidos. En la tercera semana de marzo, los envíos de crudo venezolano al mercado estadounidense alcanzaron niveles no vistos en años, posicionando a Venezuela como su tercer proveedor externo, solo por detrás de Canadá y Arabia Saudita.
Este flujo logístico, apalancado por licencias especiales y la participación de operadoras internacionales, está permitiendo que el país capitalice la demanda de crudos pesados en las refinerías del Golfo de México.
Retos persistentes en el flujo de caja
A pesar de las cifras optimistas de facturación, el desafío para la administración financiera de PDVSA sigue siendo el cobro efectivo y la liquidez inmediata. Analistas advierten que, si bien la facturación es robusta, persisten obstáculos operativos y financieros para agilizar los desembolsos necesarios para el gasto público y la reinversión en infraestructura.
De mantenerse esta tendencia, los expertos estiman que la producción de Venezuela podría cerrar el 2026 en torno a los 1,3 millones de bpd, consolidando un ciclo de recuperación que será vital para la estabilidad del tipo de cambio y el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) proyectado para este año.
Este incremento financiero es el resultado directo de un esfuerzo sostenido por elevar la producción nacional, sumado a un entorno geopolítico que ha impulsado los precios del crudo a nivel global en las últimas semanas.
Gráfico: La Escalada de la Producción (Diciembre 2025 – Marzo 2026)
El siguiente gráfico ilustra la trayectoria ascendente del bombeo mensual en Venezuela, mostrando el esfuerzo operativo para superar la barrera del millón de barriles diarios (bpd) y la proyección optimista para el cierre de este mes.
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